Ya han pasado algunas semanas desde que se confirmó la decisión del Ayuntamiento de Alcobendas de no seguir adelante con una parte de la licitación de «Servicios para desarrollar el Programa Integral de Prevención, Atención socioeducativa y tratamiento familiar en contextos de desprotección infantil y la atención socioeducativa a la infancia y adolescencia en períodos no lectivos», específicamente los programas de protección infantil que justificaban la reducción del personal especializado en los programas Pecera y Akuario.
Sin embargo, tras haber tomado esta decisión el pasado 3 de marzo, la otra mitad de la licitación, de la que deberían salir los profesionales para estos programas, sigue pendiente. Con el reloj avanzando y una fecha límite el 30 de abril, los profesionales y afectados por la situación siguen pidiendo más claridad. Lo cierto es que al proceso de licitación han acudido al menos dos empresas, han presentado una oferta para encargarse de ambos servicios específicamente, y otras tres se habían presentado para el proyecto completo. De momento, en todos los casos se ha pedido documentación complementaria antes de aprobar o negar las ofertas.
Mientras tanto, la preocupación se mantiene, no hay ninguna señal que muestre la disposición del Ayuntamiento a mantener la cantidad de trabajadores que necesitan los proyectos. Cuando se juntaron los dos proyectos de contratación en una sola licitación, también se redujo la cantidad de trabajadores que se encargarían de Pecera y Akuario, lo que aumenta la cantidad de niños y adolescentes de los que debe hacerse cargo cada uno de los profesionales.

Fuente: Ayuntamiento Alcobendas
Además, desde la organización «Salvemos Pecera & Akuario» se ha insistido en que la forma en la que se está presentando la licitación no incluye a trabajadores especializados en apoyo psicológico y otras áreas que consideran claves como parte del programa. Según la plataforma, los nuevos presupuestos implican la reducción de dos educadores/as de Akuario, la desaparición del psicólogo/a de Pecera y la sustitución de educadores por profesores, un cambio que, según exponen, alteraría la esencia y metodología de ambos proyectos.
EL RELOJ CORRE CONTRA PECERA Y AKUARIO
De momento, y con la licitación todavía abierta para los profesionales, los programas siguen funcionando como siempre. Se mantendrá así hasta el 30 de abril, asumiendo que no haya una decisión previa sobre la licitación. Mientras tanto, el tiempo sigue corriendo, y los trabajadores, niños y familias afectadas siguen su día a día con la incertidumbre sobre el futuro del proyecto.
Siguiendo esta línea, otro de los asuntos más sensibles es la supresión del campamento de verano de Pecera y Akuario. De acuerdo con la información facilitada por las familias, los servicios dejarían de funcionar de junio a septiembre, coincidiendo con el periodo en el que más se necesitan alternativas de ocio y apoyo para niños y adolescentes. El Ayuntamiento ha defendido públicamente que los menores podrán acudir a las Colonias Urbanas municipales, pero desde la plataforma aseguran que «no es verdad» y que no existen plazas suficientes para absorber a todos los participantes.
EL PSOE INTENTÓ DEFENDER SU PROYECTO
Lo cierto es que el cambio de modelo de los proyectos Pecera y Akuario ha generado una gran preocupación entre los niños, niñas, adolescentes, familias, equipo educativo y técnicos de servicios sociales afectados por el movimiento. Además, se ha vuelto un punto de honor para el PSOE en Alcobendas, con su portavoz, Ángel Sánchez Sanguino, llevando al pleno del Ayuntamiento una propuesta para proteger estos puestos de trabajo que fue rechazada por el PP, con la concejala de Bienestar Social y Familia del Ayuntamiento, Concepción Villalón, defendiendo entonces que no se reducía el personal, sino que se trabajó en un cambio de perfil por la variedad de proyectos.
En la enmienda presentada por el PSOE de Alcobendas, el partido planteaba «la recuperación de los recursos humanos y la prestación de servicios de verano en los proyectos Akuario y Pecera», dos iniciativas consolidadas que desde hace años ofrecen actividades, acompañamiento y apoyo a niños y niñas de la ciudad. Concretamente, el objetivo era asegurar que no se redujera más el personal y, por otro lado, se mantuvieran los campamentos y horarios durante los meses de verano.
«FALTA DE VOLUNTAD POLÍTICA» PARA PROTEGER AKUARIO Y PECERA
Según defendía Sanguino el pasado mes de septiembre, «esta medida no responde a criterios técnicos ni presupuestarios, sino a una clara falta de voluntad política». El nuevo contrato de servicios, dividido en lotes, oculta una privatización encubierta y una deriva ideológica que aleja al gobierno municipal de las necesidades reales de muchas familias».
«El recorte de recursos humanos, económicos y pedagógicos transforma estos programas en un mero servicio de apoyo escolar, eliminando el enfoque socioeducativo, el acompañamiento psicológico y las actividades de ocio alternativo que constituían su esencia», sentenciaba entonces el vocero socialista.
Es una posición que repiten desde la organización «Salvemos Pecera y Akuario»: «El nuevo planteamiento convierte los proyectos en simples espacios de apoyo escolar, sin el componente de prevención ni de desarrollo personal que siempre los caracterizó», advierten los promotores de la campaña en sus publicaciones.


