Las calles de La Moraleja son de dominio público, pero las barre, las repara y las vigila una entidad que sostienen sus propietarios. Se trata de la Entidad Urbanística de Conservación de La Moraleja, una organización con más de cuarenta años de historia que, según su presidente, maneja un presupuesto de unos cuatro millones de euros al año. Pertenecer a ella no es opcional, y ningún propietario puede negarse a pagar alegando que no usa sus servicios.
La Entidad nació al amparo del Reglamento de Gestión Urbanística de 1978 y se constituyó por escritura el 19 de febrero de 1982, con la aprobación del Ayuntamiento de Alcobendas, según los estatutos publicados en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid. Su objeto es conservar y administrar las obras de urbanización y los bienes y servicios de su equipamiento, es decir, los viales, las zonas verdes y las redes que se cedieron al Ayuntamiento. Los propietarios están obligados a sufragar esos gastos y también a garantizar la seguridad, y esa carga pasa a quien compra una parcela aunque no figure en su escritura.
Quién manda en la Entidad
La Asamblea General de propietarios es el órgano soberano y se reúne una vez al año, dentro de los cuatro primeros meses, para censurar la gestión, aprobar cuentas y presupuesto y renovar consejeros. El órgano ejecutivo es el Consejo Rector, de nueve miembros elegidos por tres años, cuatro de ellos en representación de las zonas Centro, Este, Sur y Acceso. El propio Consejo designa cada año al presidente, al vicepresidente y al secretario, y nombra al administrador, que según la web de la Entidad ejerce de gerente. En la entrevista publicada por este medio en mayo de 2025, el presidente era Julio Iranzo. La presidencia de honor corresponde al alcalde de Alcobendas, con voz pero sin voto, y la Entidad indica en su web que está delegada en el concejal del distrito Urbanizaciones.
El voto no vale lo mismo para todos, porque se reparte según la superficie de cada parcela. Los estatutos exigen el 60% de los derechos de voto para constituir la Asamblea en primera convocatoria, pero pasada una hora la segunda convocatoria se da por válida sin ningún quórum. La asistencia declarada por la Entidad fue del 35,48% en 2024, del 31,54% en 2025 y del 20% en 2026, contando asistentes y representados. Para modificar los estatutos, cesar consejeros o imponer aportaciones extraordinarias, que son las que superan la mitad del presupuesto anual, hace falta el voto favorable del 55% del total de participaciones.

Cuánto cuesta y qué paga cada vecino
La cifra global es la más clara. Según Iranzo, el presupuesto ronda los cuatro millones de euros anuales, de los que alrededor del 92% lo sufragan los vecinos con cuotas obligatorias y el 8% procede del Ayuntamiento. Más de la mitad, unos dos millones, se destina a seguridad. El Ayuntamiento y la Entidad renovaron su convenio de colaboración en 2026, y el acuerdo municipal que aprobó los estatutos recuerda que subvencionar a estas entidades es una obligación legal derivada de la ley del suelo madrileña.
Lo que paga cada propietario depende de los metros de su parcela y de la zona en la que esté. Los estatutos fijan que cada parcela tiene una cuota proporcional a su superficie respecto a la de su zona, y que cada zona pesa a su vez un porcentaje del conjunto. Distinguen una primera cuota para los gastos de la zona y una segunda para los de toda la Entidad. No he encontrado importes por parcela en los documentos públicos. Los recibos se cobran por cuatrimestres adelantados, dentro de los primeros quince días de cada uno, y el impago devenga un interés igual al tipo básico del Banco de España incrementado en un cien por cien. Si el propietario no paga tras un requerimiento con diez días de plazo, puede reclamarse por vía judicial o por apremio administrativo del Ayuntamiento. El comprador de una parcela se subroga además en las deudas del vendedor.
Con ese dinero, la Entidad mantiene un departamento de 22 personas que, según su web, se encarga del barrido de viales, la limpieza de imbornales, la retirada de rastrojos para evitar incendios y la jardinería, incluida la flor de temporada. También cuida un inventario de más de 11.000 árboles, las depuradoras, los baches y las aceras. La seguridad corre a cargo de una filial al 100%, Seguridad de La Moraleja, con un jefe de seguridad, cinco jefes de equipo, una central receptora de alarmas, cuatro garitas en las entradas, rondas de patrulla y servicio de acuda para alarmas domiciliarias. Iranzo explicó que esa vigilancia privada complementa a la Policía Local y a la Nacional.
Las grandes obras no las paga la Entidad sino el Ayuntamiento. El caso más reciente es la remodelación del Paseo de la Marquesa Viuda de Aldama, de 1,6 kilómetros, que según el consistorio recogido por Vivir Ediciones costó 1,84 millones y respondía a demandas de los vecinos y de la Entidad. Conviene no confundirla con la entidad de El Soto de la Moraleja, que tiene sus propios estatutos y aprobó un presupuesto de 1,858 millones para 2025.


