Vecinos de Alcobendas: La gestión centro comercial El Encinar cambia de manos

La consultora LyC asume la gestión del centro comercial El Encinar desde el 1 de septiembre

El Centro Comercial El Encinar, ubicado en El Encinar de los Reyes, inicia una nueva etapa con un cambio en su gestión. La noticia, que llevaba días circulando entre comerciantes y vecinos de la zona, ya ha sido confirmada y supone un relevo en la administración de uno de los principales espacios comerciales del entorno de La Moraleja, un punto de referencia para el comercio de proximidad y la actividad diaria del barrio.

A partir del 1 de septiembre, la consultora LyC Consultores asumirá la administración integral de este espacio de 9.000 metros cuadrados que alberga 50 locales, un supermercado y 150 plazas de garaje subterráneo. Un movimiento que la propiedad, Caminos de Pasol, ha negociado durante meses y que deja atrás un modelo de gestión más familiar para profesionalizarse de la mano de una firma que ya maneja 28 activos comerciales en toda España.

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Por qué un centro con el 100% de ocupación necesita un cambio de gestor

El presidente de Caminos de Pasol, Daniel Olazábal, lo dejó claro en el comunicado que ha hecho público la compañía: «Durante veinticinco años, el Centro Comercial El Encinar ha crecido junto a la comunidad de El Encinar de los Reyes hasta integrarse plenamente en su vida cotidiana. Su cercanía, su dimensión humana y la relación con vecinos y comerciantes forman parte esencial de nuestra identidad».

La clave está en lo que no dice, pero podemos deducir. Un centro lleno y rentable, sí, pero quizá no está sacando todo el partido posible a su ubicación privilegiada, pegadito a La Moraleja y con una clientela de alto poder adquisitivo. LyC se ha llevado un proceso competitivo y, según fuentes cercanas, su propuesta incluye optimizar la rentabilidad del activo sin perder el toque de barrio.

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Lo que puede cambiar en los alquileres y en la oferta de tiendas

Aquí es donde la cosa se pone interesante para los vecinos. Con una ocupación del 100%, cualquier ajuste en la gestión pasará inevitablemente por revisar los contratos de arrendamiento. En otras palabras: los comerciantes actuales, desde la clínica dental hasta la frutería, pueden encontrarse con nuevas condiciones a la hora de renovar.

Ignacio Llorente, director general adjunto de LyC Consultores, habla de «preservar, optimizar y potenciar» el activo. Tres verbos que, traducidos al bolsillo del inquilino, suelen implicar subidas de la renta y una selección más estricta de los operadores. ¿Significa eso que veremos cerrar el negocio de toda la vida? Probablemente no de inmediato, pero sí es una señal de que la oferta comercial buscará un perfil más acorde al nivel adquisitivo de la zona.

El Encinar deja de ser la ‘gran tienda de barrio’ autogestionada para ser un activo más de una cartera de 28 centros. Y eso, como todo, tiene su cara y su cruz.

En otros centros de proximidad de la zona norte que han pasado por procesos similares —pensemos en Pozuelo o en Boadilla—, la profesionalización trajo consigo mejoras en los servicios comunes (limpieza, seguridad, promoción conjunta) pero también un encarecimiento de los locales que acabó expulsando a algunos negocios tradicionales. Por aquí todavía no ha pasado, pero el patrón se repite.

Qué gana (y qué puede perder) el vecino de a pie

Para el residente de El Encinar que baja al centro a comprar el pan o a recoger un paquete, la ventaja inmediata es una gestión más profesional: menos chapuzas, horarios más homogéneos, y, con suerte, una oferta más atractiva. Pero el riesgo está en que la renovación comercial acabe filtrando solo a firmas premium y se pierda esa mezcla de quiosco, papelería y tintorería que da vida al día a día.

Además, si los alquileres suben, ese coste se acabará trasladando a los precios. Así que, aunque la terraza del bar siga siendo la misma, el café quizá nos cueste unos céntimos más.

De momento, LyC no ha querido dar cifras concretas sobre la evolución de las rentas. Hemos preguntado y la respuesta ha sido un prudente silencio. Entendemos que hasta septiembre no habrá movimientos visibles, pero no está de más que los comerciantes vayan haciendo números.

El antecedente que tenemos a la vuelta de la esquina

Echando la vista atrás, en Alcobendas ya hemos vivido algo parecido. Cuando el Centro Comercial Parque de la Moraleja (el que está junto a la M-40) pasó a una gestora especializada en 2021, los alquileres se renovaron al alza en un 10% de media en los dos años siguientes. No es un dato oficial, pero varios dueños de negocios lo comentaron en su momento. La rotación de tiendas se aceleró, y hoy la oferta es más selecta.

Si el guion se repite en El Encinar, los vecinos podríamos ver más cadenas de restauración, más servicios exclusivos y, quizá, menos opciones de las de toda la vida. No es alarmismo: es lo que suele pasar cuando un activo se profesionaliza.

Nos despedimos con la misma sensación que tienen los dueños de las tiendas esta mañana: incertidumbre. Ojalá a final de año estemos celebrando que El Encinar ha ganado encanto y no que se ha vuelto un escaparate inalcanzable. De momento, el café sigue sabiendo igual. Ya os contaremos.

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