Marc Cucurella nació el 22 de julio de 1998 en Alella, un pequeño municipio del Maresme catalán, a menos de 25 kilómetros de Barcelona. Formado en la cantera del Espanyol y posteriormente en La Masia del Barça, el lateral izquierdo ha recorrido desde entonces un camino que le ha llevado a Eibar, Getafe, Brighton y Chelsea antes de dar el salto al Real Madrid. Ahora, tras ganar el Mundial 2026 con España y fichar por el club blanco, tiene por delante una de las decisiones más habituales en la vida de cualquier futbolista que llega a Madrid: dónde vivir. Y La Moraleja es una de las opciones sobre la mesa.
La carrera inmobiliaria de Cucurella refleja con fidelidad su trayectoria deportiva. Durante su etapa en Brighton, donde llegó en el verano de 2021 procedente del Getafe, el lateral se instaló en la ciudad costera inglesa. Cuando el Chelsea pagó 55 millones de libras por él en agosto de 2022 para ficharle durante seis temporadas, la familia entera se trasladó a Cobham, una localidad del condado de Surrey al suroeste de Londres que la prensa inglesa conoce como la «Beverly Hills» del fútbol inglés, por la densidad de futbolistas de primer nivel que viven allí en torno al centro de entrenamiento del Chelsea.
La mansión de Cucurella en Cobham destacaba por su fachada blanca impoluta, que contrastaba con el ladrillo rojo característico del vecindario, y su interior decorado en estilo nórdico con la firma danesa BoConcept: colores claros, líneas minimalistas, gimnasio privado y piscina interior climatizada. La propia pareja del futbolista, Claudia Rodríguez, reconocía en la revista ¡Hola! que estaban completamente adaptados en Londres, aunque «España siempre se echa de menos, sobre todo la comida y el tiempo». Esa nostalgia tiene ahora fecha de vuelta.
La Moraleja, La Finca y Boadilla: tres opciones para el nuevo fichaje del Real Madrid
El traslado a Madrid obliga a Cucurella a elegir entre las tres urbanizaciones residenciales de referencia que el vestuario blanco ha consagrado como destinos habituales. Las opciones más claras son La Moraleja en Alcobendas, La Finca en Pozuelo de Alarcón y Boadilla del Monte, tres enclaves que comparten un mismo perfil: acceso controlado con seguridad perimetral permanente, grandes parcelas arboladas, viviendas que superan con facilidad los 7.000 euros por metro cuadrado en zonas medias y que en las propiedades más exclusivas pueden llegar a los 10.000 o más, y una concentración de compañeros de profesión que convierte cada urbanización en una pequeña comunidad de élite futbolística.

Si Cucurella se decanta por La Moraleja, encontrará como vecinos a Vinicius Júnior, Bellingham y Rodrygo, algunos de los jugadores más determinantes del Real Madrid actual. El brasileño compró su vivienda en La Moraleja valorada en varios millones de euros y se ha consolidado como uno de los residentes más conocidos de la urbanización. Rodrygo, por su parte, también eligió La Moraleja por la combinación de privacidad y accesibilidad a la Ciudad Real Madrid de Valdebebas. La urbanización de Alcobendas tiene además una tradición futbolística larga: en distintas épocas vivieron allí jugadores como Raúl González, Fernando Hierro o Marcelo, lo que ha convertido La Moraleja en el destino histórico por excelencia para los futbolistas del Madrid que prefieren el norte de la ciudad.
La alternativa más activa en este momento es La Finca, en Pozuelo de Alarcón, donde ya residen Kylian Mbappé —que compró la antigua mansión de Gareth Bale por 11 millones de euros— y Antonio Rüdiger, central alemán del Real Madrid. La Finca tiene la ventaja de albergar a más jugadores del equipo actualmente, lo que puede pesar en la decisión de un futbolista que llega nuevo y busca tejer una red social rápida con sus compañeros. La tercera opción, Boadilla del Monte, es el hogar elegido desde hace años por Thibaut Courtois, el portero belga del Madrid, que ha apostado por la tranquilidad de ese municipio del oeste de Madrid para instalar a su familia con una discreción que el propio Cobham londinense le ofrecía.
Lo que busca Cucurella y lo que cada urbanización puede darle
El perfil de Cucurella como persona —mediterráneo, familiar, con pareja e hijos, apasionado de los espacios al aire libre— encaja especialmente bien con lo que ofrece La Moraleja. La urbanización tiene miles de encinas centenarias que la convierten en un bosque urbano privado, con temperaturas sensiblemente más bajas que el resto de Madrid en verano, algo que alguien acostumbrado al clima fresco de la costa inglesa puede valorar especialmente. La propia Claudia Rodríguez dejó claro en sus entrevistas que el jardín y los espacios exteriores eran una prioridad para la familia, y en ese sentido La Moraleja ofrece parcelas de dimensiones difíciles de encontrar en otras zonas premium del área metropolitana madrileña.
Los precios del mercado residencial de la zona apuntalan esa opción. En La Moraleja, el precio medio del metro cuadrado en viviendas de lujo oscila entre los 6.000 y los 8.000 euros, con propiedades de referencia por encima de los 10.000 en las zonas más cotizadas, según datos de portales especializados. Una mansión de 1.000 a 1.500 metros cuadrados construidos, con jardín de varios miles de metros cuadrados, piscina, gimnasio y garaje amplio —el estándar del mercado en la zona para un futbolista de su nivel— puede moverse en una horquilla de entre 5 y 10 millones de euros dependiendo del estado de conservación y la parcela. Es un rango perfectamente asumible para alguien que fichó por el Real Madrid y que en el Chelsea llegó a ganar en torno a 7,5 millones de euros anuales según los datos publicados por la prensa especializada sobre sus contratos en la Premier League.
La decisión, en todo caso, no será solo económica ni logística. Cucurella lleva años añorando la vida mediterránea y el clima español, y lo que sí está claro es que la urbanización de Alcobendas tiene argumentos sólidos para convencerle: compañeros como vecinos, colegios internacionales de primer nivel para sus hijos, uno de los mercados inmobiliarios de lujo más activos de España y la seguridad perimetral que exige el nivel de exposición mediática de un campeón del mundo.


