Un conocido vendedor ambulante de fruta ha denunciado el robo de una riñonera con más de 1.700 euros en efectivo tras finalizar su jornada en el mercadillo ambulante de Alcobendas. El suceso ocurrió el pasado 31 de agosto y la información ha sido publicada por el diario ABC, que ha tenido acceso a la denuncia presentada ante la Policía Nacional.
El afectado es Alberto Chamorro, conocido como Chami, un veterano comerciante ambulante que lleva décadas recorriendo diferentes mercadillos de la Comunidad de Madrid. Según la información publicada, el vendedor se encontraba recogiendo su puesto tras finalizar la jornada cuando alguien habría aprovechado un breve descuido para llevarse la riñonera que había dejado en la cabina de su camión.
En su interior no solo se encontraba la recaudación del día. También llevaba documentación personal, tarjetas, un carné relacionado con su actividad profesional y una copia de las llaves de repuesto del vehículo que utiliza para desplazarse por diferentes municipios de la región.
Un descuido de apenas unos segundos
Según relata el medio de comunicación, el comerciante se encontraba junto a su camión cuando un hombre se acercó y entabló una breve conversación con él. El individuo, descrito en la denuncia como un varón de estatura media y con el pelo rapado, le habría preguntado si tenía intención de dejar el vehículo estacionado en la zona antes de marcharse.

Tras ese breve intercambio, el hombre se alejó. Posteriormente, Chamorro terminó de hablar con los empleados que le habían acompañado durante la jornada y se dispuso a regresar a casa. Fue entonces cuando descubrió que algo no cuadraba. La riñonera había desaparecido del interior de la cabina del camión.
El comerciante suele llevarla habitualmente consigo, pero ese día la habría dejado dentro del vehículo durante unos instantes mientras terminaba de despedirse de sus compañeros. Ese breve intervalo de tiempo habría sido suficiente para que alguien se hiciera con ella.
Más de 1.700 euros de la recaudación
La pérdida económica fue considerable. Según la información publicada, en el interior de la riñonera había alrededor de 1.700 euros en efectivo, procedentes de la recaudación obtenida durante la jornada en Alcobendas. Además, el objeto contenía diferentes efectos personales y profesionales, entre ellos documentación, tarjetas sanitarias y bancarias, un carné de Mercamadrid y una copia de las llaves del camión.
Para un trabajador que desarrolla su actividad en los mercadillos ambulantes, la pérdida de la recaudación de un día supone mucho más que una cifra económica. Detrás de esos ingresos se encuentran horas de trabajo, gastos de desplazamiento, compra de mercancía y el funcionamiento diario de un pequeño negocio que depende directamente de las ventas realizadas en cada jornada.
Un veterano del comercio ambulante
Chamorro es un rostro conocido dentro del comercio ambulante madrileño. Lleva décadas dedicado a la venta de fruta y ha recorrido durante años numerosos mercadillos de la Comunidad de Madrid. Su jornada comienza habitualmente de madrugada. Después de preparar el vehículo y la mercancía, se desplaza hasta el municipio correspondiente para instalar su puesto y atender durante horas a los clientes.
Tras finalizar las ventas llega todavía el desmontaje y la recogida del material antes de regresar para continuar con otras tareas relacionadas con su actividad. Por ello, descubrir que había perdido la recaudación de toda una jornada supuso un importante golpe para el comerciante.
Según explicó a ABC, el episodio le sorprendió especialmente porque considera que el mercadillo de Alcobendas es habitualmente un espacio seguro y tranquilo.
Las cámaras podrían ayudar a esclarecer el robo
La investigación se encuentra ahora en manos de la Policía Nacional. Uno de los aspectos que podría resultar relevante para esclarecer lo ocurrido son las cámaras de seguridad existentes en las inmediaciones de la zona donde se instala el mercadillo.

Según recoge el medio, el comerciante confía en que las imágenes puedan ayudar a reconstruir lo ocurrido durante los minutos en los que desapareció la riñonera y, eventualmente, identificar a la persona responsable. Los investigadores tendrán que determinar ahora si el individuo que mantuvo la conversación con el vendedor tiene alguna relación con el robo o si otra persona aprovechó el momento en el que el comerciante dejó sus pertenencias en la cabina.
La alcaldesa se interesó por lo ocurrido
Según la información publicada por ABC, la alcaldesa de Alcobendas, Rocío García Alcántara, también se puso en contacto con el comerciante tras conocer lo sucedido para interesarse por el caso y trasladarle su apoyo. El episodio ha llevado además al vendedor a plantear la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en los mercadillos ambulantes.
Aunque reconoce la presencia habitual de agentes policiales en este tipo de espacios, considera que una mayor presencia de cámaras de videovigilancia en determinadas zonas podría ayudar a prevenir hechos similares. Los momentos de montaje y desmontaje de los puestos son especialmente sensibles, ya que en ellos se concentran vehículos, mercancía, herramientas y las recaudaciones obtenidas durante la jornada.
Mientras continúa la investigación, el comerciante espera recuperar parte de los efectos sustraídos y que las posibles imágenes de seguridad puedan aportar nuevas pistas sobre lo sucedido. El robo ocurrido en el mercadillo de Alcobendas deja así un importante perjuicio económico para uno de los veteranos del comercio ambulante madrileño y vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la seguridad en estos espacios.


