Las obras de asfaltado que se están llevando a cabo en distintas calles de Alcobendas responden a una demanda histórica de conductores y residentes que pedían una renovación necesaria tras años de desgaste. No obstante, en paralelo a estas obras, los vecinos hacen otra crítica sobre el estado de los carriles bici. «Que no se olviden de los carriles bici, que están llenos de baches y abandonados», expresan los vecinos.
En este sentido, solamente debemos pasearnos por Alcobendas para observar el contraste entre el asfalto renovado y zonas deterioradas. Concretamente, el área destinada al tránsito peatonal y ciclista presenta un mantenimiento desigual, generando una sensación de descuido que contrasta con las intervenciones más recientes en las vías principales. Una situación muy contradictoria si recordamos que Alcobendas apuesta por fomentar la movilidad sostenible promoviendo el uso de la bicicleta.
«Impulsar el uso de la bicicleta no es tan solo crear carriles bici para su circulación, sino generar un entorno urbano seguro, limpio, atractivo y cómodo en el que se integre como un elemento más», se expresa en el Plan Director de la Bicicleta en el municipio de Alcobendas. Dicho equipo consultor desea conseguir la implantación y consolidación de este medio de transporte en Alcobendas.
LAS DEFICIENCIAS EN LOS CARRILES BICI DE ALCOBENDAS
En este contexto, pese al esfuerzo de Alcobendas por tener la bicicleta como un transporte clave para la sostenibilidad, se olvidan de lo importante. Dicha apuesta requiere no solamente la creación de una serie de infraestructuras, sino también un mantenimiento constante. Los carriles bici deberían ofrecer una serie de condiciones de seguridad óptima para evitar riesgos innecesarios como accidentes.
Sin ir más lejos, usuarios habituales de la bicicleta en Alcobendas coinciden en que el principal problema no es la falta de infraestructuras, sino su estado. Baches, grietas, desniveles y señalización deteriorada son algunos de los problemas que mencionan usuarios habituales en distintos tramos. Estas deficiencias no solo dificultan la circulación, sino que aumentan el riesgo de caídas y accidentes.
LOS VECINOS CREEN QUE EL IMPULSO AL USO DE LA BICICLETA POR PARTE DEL AYUNTAMIENTO NO HA SIDO ACOMPAÑADO DE UN MANTENIMIENTO PROPORCIONAL
Mientras que las actuaciones de asfaltado suelen tener un impacto inmediato y visible, las inversiones en carriles bici y espacios peatonales a menudo quedan en un segundo plano, pese a su importancia en términos de sostenibilidad y calidad de vida. El reto del Ayuntamiento de Alcobendas pasa por equilibrar las inversiones en infraestructuras tradicionales con aquellas orientadas a la movilidad sostenible.
EL PLAN DIRECTOR DE LA BICICLETA EN ALCOBENDAS
Dentro del plan se describen los criterios fundamentales que debe cumplir una infraestructura ciclista para garantizar una movilidad eficiente, segura y atractiva. En primer lugar, se destaca la seguridad del itinerario, priorizando la protección de los ciclistas frente a los vehículos motorizados. A ello se suman aspectos como la atractividad, para que los recorridos resulten agradables en distintas condiciones; el confort, que permita trayectos fluidos; la rectilinealidad, buscando rutas lo más directas posibles; y la continuidad, que exige una red conectada y fácilmente identificable, donde la señalización juega un papel clave.
Además, se subrayan otros elementos esenciales para una red ciclable eficiente, como la conectividad con otras redes de transporte, la accesibilidad de los aparcamientos para bicicletas y el buen estado del pavimento, que influye directamente en la velocidad y seguridad del ciclista. También se resalta la importancia de materiales adecuados como el asfalto en buen estado, evitando superficies irregulares como grava o adoquines mal nivelados. La señalización, tanto vertical como horizontal, debe ser clara, visible y realizada con materiales adecuados para evitar riesgos, complementada con una correcta iluminación que mejore la visibilidad y reduzca accidentes.

Fuente: LA MORALEJA
Por último, el documento contextualiza estas recomendaciones dentro del Plan Director de Movilidad Ciclista de Alcobendas, destacando la transformación urbana y económica de la ciudad en las últimas décadas. Alcobendas ha evolucionado desde una ciudad dormitorio a un importante núcleo con áreas industriales, comerciales y de ocio, lo que ha impulsado la necesidad de desarrollar una red ciclista adecuada a su crecimiento. En este contexto, la planificación de la movilidad ciclista se integra en una estrategia más amplia que incluye grandes áreas de actividad económica y busca mejorar la conectividad, sostenibilidad y calidad del transporte urbano.
No obstante, el análisis de la demanda de movilidad en bicicleta permite identificar las principales líneas de deseo, es decir, los itinerarios más utilizados o con mayor potencial de uso por parte de los ciclistas. A partir de estos recorridos preferentes, se pueden estimar los volúmenes potenciales de usuarios y comprender mejor cómo se distribuyen los desplazamientos en bicicleta dentro de la ciudad. Con base en este estudio, se detectan diversas carencias y disfunciones que afectan a la movilidad ciclista.
Entre ellas destacan la existencia de barreras físicas que reducen la permeabilidad del territorio, dificultando los desplazamientos directos; las pendientes pronunciadas de algunas calles, que pueden limitar la accesibilidad y el uso de la bicicleta; y la falta de continuidad en los itinerarios, que obliga a los ciclistas a realizar desvíos o trayectos menos eficientes.
Se identifican problemas en las intersecciones mal resueltas, que pueden generar conflictos entre usuarios y reducir la seguridad; la necesidad de disponer de espacios segregados o carriles bici que protejan a los ciclistas del tráfico motorizado; y, en general, una situación de seguridad viaria variable, donde en determinados tramos la convivencia con otros modos de transporte puede resultar insegura. Estas deficiencias ponen de manifiesto la importancia de mejorar la planificación y diseño de la red ciclista para fomentar su uso y garantizar condiciones adecuadas de movilidad.


