El Servicio Municipal de Urgencias y Rescate de Alcobendas, conocido como SEMURA, se ha convertido en el epicentro de un intenso debate político y social tras cumplir sus primeros quinientos días de funcionamiento. Aunque el Gobierno local defiende la iniciativa como un hito de eficiencia operativa, los datos de gestión y la estructura del servicio han levantado un muro de críticas entre la oposición y diversos colectivos vecinales que cuestionan la utilidad real de la inversión frente a las carencias asistenciales detectadas.
Desde su puesta en marcha, el Ayuntamiento de Alcobendas ha promocionado el SEMURA basándose en un balance de más de tres mil cien intervenciones realizadas. Según los informes oficiales del consistorio, el servicio presume de un tiempo de respuesta envidiable, situándose en una media de seis minutos y medio. El despliegue se ha centrado mayoritariamente en la atención de patologías comunes, que representan casi la mitad de las asistencias, seguidas por las intervenciones derivadas de caídas accidentales. Sin embargo, estas cifras de actividad no han logrado aplacar el descontento de las formaciones políticas de la oposición, que señalan deficiencias estructurales profundas.
PUNTOS DÉBILES
El punto de mayor fricción reside en la ausencia de una cobertura médica presencial durante las veinticuatro horas del día. El PSOE de Alcobendas ha denunciado de forma reiterada que la promesa inicial de un servicio sanitario integral se ha visto incumplida, dejando franjas horarias sin el respaldo de facultativos en el lugar de la emergencia. A esta queja se suma la posición de Más Madrid, formación que ha puesto el foco en una presunta exclusión o limitación del servicio hacia los ciudadanos que residen en centros de mayores. Para este grupo, la gestión actual supone una discriminación injustificable en el acceso a la urgencia municipal para uno de los sectores más vulnerables de la población.

La capacidad operativa del SEMURA también está bajo lupa debido a la ratio de personal por habitante. Con una plantilla compuesta por técnicos, un médico y un enfermero para cubrir una ciudad que supera los ciento veintitrés mil residentes, han surgido dudas razonables sobre si los recursos humanos son suficientes para garantizar una atención de calidad. Además, algunos sectores críticos advierten sobre la posible confusión de competencias con el SAMUR regional, sugiriendo que el servicio municipal actúa más como un apoyo logístico que como un sustituto real en situaciones de extrema gravedad.
IMPACTO ECONÓMICO
En el plano económico, la apuesta por este modelo de rescate ha tenido un impacto directo en las arcas públicas. El presupuesto de seguridad de 2024 se elevó hasta los veinticuatro millones de euros para dar cabida a esta estructura, destinando partidas específicas tanto para estudios técnicos como para la compra de desfibriladores. De cara al ejercicio de 2025, el Ayuntamiento mantiene el SEMURA como una prioridad dentro de un presupuesto global de doscientos dieciocho millones de euros.
Si bien la atención es gratuita para el usuario y se financia mediante los impuestos generales, el aumento del gasto en servicios públicos coincide con la implementación de nuevas cargas impositivas indirectas, como la tasa de basuras, necesaria para equilibrar el balance financiero municipal. Mientras el gobierno local insiste en que el SEMURA es una pieza clave para la seguridad ciudadana, la oposición demanda una reestructuración que garantice personal médico constante y una atención equitativa para todos los barrios y colectivos. Al final desde la población de la ciudad de Alcobendas se opina que el SEMURA (Servicio Municipal de Urgencias y Rescate de Alcobendas) está dividida entre el reconocimiento institucional por su rapidez y las críticas políticas por ciertas exclusiones en su cobertura.


