José Caballero: poder, transformación urbana y un legado marcado por la polémica en Alcobendas

La figura de José Caballero Domínguez sigue proyectando una sombra alargada sobre Alcobendas. Alcalde durante 24 años y protagonista de la mayor transformación urbana y social del municipio, su legado combina grandes proyectos, hegemonía política y reconocimientos institucionales con episodios judiciales, polémicas personales y un final marcado por la reprobación pública.

La figura de José Caballero Domínguez sigue proyectando una sombra alargada sobre Alcobendas. Alcalde durante 24 años y protagonista de la mayor transformación urbana y social del municipio, su legado combina grandes proyectos, hegemonía política y reconocimientos institucionales con episodios judiciales, polémicas personales y un final marcado por la reprobación pública.

La huella del alcalde José Caballero Domínguez todavía perdura en Alcobendas. Para bien y para mal, su figura sigue dividiendo a vecinos, partidos políticos y memoria institucional. Pocos dirigentes locales han concentrado tanto poder durante tanto tiempo y han dejado una impronta tan profunda en la transformación de una ciudad.

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También pocos han protagonizado un final político tan abrupto y polémico. Caballero, luchador antifranquista afiliado al PSOE desde 1966, trabajador emigrante en Francia y uno de los refundadores del socialismo madrileño durante la Transición, fue el segundo alcalde democrático de Alcobendas.

Gobernó el municipio entre 1983 y 2007, convertido en un auténtico ciclón electoral que marcó una época de hegemonía socialista sin precedentes en la ciudad. Durante los mandatos de José Caballero, Alcobendas dejó de ser un municipio periférico para consolidarse como una ciudad con servicios públicos de referencia.

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Polideportivo José Caballero. Foto: Municipal.

Bajo su alcaldía se impulsaron grandes infraestructuras municipales como el Teatro Auditorio, la Ciudad Deportiva de Valdelasfuentes o la Casa de la Mujer, además de construirse las primeras viviendas de protección oficial. En esos años se produjeron también hitos simbólicos: la primera boda civil celebrada en el Ayuntamiento, la concesión a Alcobendas del Premio Nacional del Deporte en dos ocasiones y la obtención por parte del consistorio del Sello de Oro a la Calidad y la Excelencia, convirtiéndose en el primer ayuntamiento de España en lograrlo.

El deporte fue uno de los ejes de su política municipal. La apuesta por clubes, instalaciones y eventos convirtió a Alcobendas en un referente nacional, algo que años después justificaría el consenso político y social para poner su nombre a un polideportivo municipal cuando parecía que se retiraba, en 2007.

SOMBRAS

La carrera política de Caballero no estuvo exenta de controversias. En 1991, el diario El País denunciaba que el alcalde de Alcobendas ganaba más sueldo que el de Pasqual Maragall al frente de la Barcelona preolímpica. En 1993, el propio alcalde admitió que dos de sus hijos habían recibido pisos municipales, un asunto que generó críticas sobre el uso patrimonial del poder en un contexto de fuerte control socialista del consistorio.

Más polémico fue el episodio judicial de 1997. José Caballero fue condenado a seis meses y un día de prisión menor, suspensión de cargo público durante ese periodo y una multa de 100.000 pesetas por agredir a una agente de la Policía Municipal de Madrid. La sentencia consideró probado que «Caballero golpeó a la agente dos o tres veces con el capó de su coche» durante un incidente ocurrido el 27 de mayo de 1995 en el aparcamiento de la estación de Atocha antes de un mitin de Felipe González.

Durante ese tiempo de inhabiltación, Manuel Aragüetes, que se acabó convirtiendo en su principal enemigo interno, asumió la alcaldía en funciones. Aun así, el PSOE mantuvo la mayoría absoluta gracias a un pacto con IU. El episodio no quebró su liderazgo, pero sí dejó una marca duradera en su imagen pública.

En 2005, en plena guerra interna del socialismo local, José Caballero aseguró que su propio concejal de Seguridad, Luis Cortijo, había ordenado a tres funcionarios municipales investigar su patrimonio en Madrid y en Oliva (Valencia), donde veraneaba, una instrucción que —según el testimonio del entonces director de Seguridad— fue desobedecida.

LA ÚLTIMA LEGISLATURA DE JOSÉ CABALLERO COMO ALCALDE ESTUVO MARCADA POR UNA GUERRA CIVIL EN EL PSOE

El episodio, unido a una denuncia por acoso laboral contra Cortijo, evidenció la profunda fractura en el PSOE de Alcobendas, dividido entre el sector fiel a Caballero, alcalde desde hacía 24 años y candidato a la reelección, y el bloque encabezado por su primer teniente de alcalde y adversario interno, Manuel Aragüetes.

En 2007, tras quedarse el PSOE en minoría y en medio de una dura pugna interna, Caballero decidió no volver a encabezar la candidatura socialista. Aseguró que la lista elaborada por el partido «incluía personas desleales» a él. Su renuncia favoreció a la victoria del PP de Ignacio García de Vinuesa, quien llegaría a afirmar que Caballero «no merecía ese final».

Aquel año, Alcobendas le tributó un homenaje ciudadano. Vecinos, entidades, asociaciones, empresarios, representantes sindicales y políticos participaron en un acto celebrado en el Teatro Auditorio, dos días antes de su 65 cumpleaños. Intervinieron representantes de distintos partidos, como el ex portavoz del PP Francisco Extremera, el portavoz del CDS Alejandro Hernández y el ex senador de IU José Luis Nieto. También acudió el ex presidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina.

Paralelamente, el pleno municipal aprobó por unanimidad poner el nombre de ‘José Caballero al Polideportivo de la carretera de Barajas, a petición de los clubes deportivos, que destacaron «la implicación y el compromiso» del alcalde en la difusión del deporte y recordaron que ese esfuerzo contribuyó a que Alcobendas obtuviera el Premio Nacional del Deporte.

DE REFERENTE A VERSO SUELTO

Tras abandonar la alcaldía, Caballero se convirtió en una figura crítica con el PSOE local y el regional que lideró Rafael Simancas. En 2010 se dio de baja del partido y se afilió a UPyD, afirmando que le gustaba Rosa Díez. En el partido magenta eran conscientes de su tirón electoral y, en 2011, protagonizó una de las grandes sorpresas políticas de Alcobendas al convertir a UPyD en la segunda fuerza municipal, incluso por encima del PSOE.

Sin embargo, las polémicas le acompañaron. UPyD le cesó como portavoz, el pleno municipal lo reprobó por el cobro de dietas de Caja Madrid y acabó la legislatura como concejal no adscrito tras darse de baja del partido de Rosa Díez y calificarlo de «fraude». Fue un final humillante para una carrera política que había conocido el poder absoluto.

El golpe más duro a su legado había llegado en ese 2014. Todos los partidos políticos de Alcobendas —PP, PSOE, UPyD e IU— reprobaron al ex alcalde por el uso de las tarjetas black de Caja Madrid, que él había negado utilizar y finalmente admitió, pero no quiso devolver el dinero, y le pidieron que dimitiera como concejal. Caballero abandonó el pleno visiblemente enfadado.

La moción, aprobada el 25 de noviembre, se basó en las conclusiones de la Comisión de Investigación. En ella se afirmaba que quedaba acreditado «que dispuso de tarjeta de crédito VISA de Caja Madrid y que los gastos dispuestos con tal tarjeta (que ascienden al menos a 17.635€) no se contabilizaron ni computaron fiscalmente como ingresos propios del Sr. Caballero».

La Comisión concluyó también que «los gastos dispuestos con tal tarjeta se corresponden con gastos personales del Sr. Caballero en su exclusivo interés y no en el de la entidad financiera ni en el del Ayuntamiento de Alcobendas», y advirtió de «la gravedad y deliberación de la falta a la verdad» por haber negado su existencia de la tarjeta ante el pleno. La moción recomendaba además que ningún espacio público llevara su nombre.

Caballero se defendió asegurando que era falso que se hicieran gastos exclusivamente de carácter personal con esta tarjeta, habló de «una orquestación» política y recordó que había «tres equipamientos sociales en la ciudad que no han caído del cielo». El pleno terminó con una escena de máxima tensión cuando, tras ser llamado al orden, espetó al alcalde García de Vinuesa, que comenzó como líder independentista tal y como contó LA MORALEJA: «He estado aquí aguantando sus impertinencias y el oportunismo del bucanero. Me apesta estar aquí con ustedes».

Pese a todo, el tiempo ha introducido matices. En 2019 pidió el voto para el PSOE de Alcobendas. Ese mismo año el Ayuntamiento homenajeó a los alcaldes y concejales de las corporaciones democráticas. En 2022 se inauguró una galería de retratos de los alcaldes de la democracia, en un acto en el que José Caballero, emocionado, declaró sentirse «orgulloso de lo que entre todos hemos ido logrando».

Alcaldes
Los alcaldes de Alcobendas posan junto a sus retratos. Foto: Municipal.

Su legado, como su figura, permanece atravesado por la contradicción: el del alcalde que transformó Alcobendas de una ciudad de 60.000 habitantes en una superior a 100.000 y el del dirigente que terminó reprobado por todos.

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