Una villa que se “enreda” con el paisaje
Villa Lago no es el típico chalé contundente plantado en medio de una parcela cuadrada. Aquí la idea de partida es otra: una arquitectura que se entrelaza con el jardín, ampliando al máximo el contacto con el entorno y desdibujando las fronteras entre interior y exterior.
El proyecto se sitúa en La Moraleja, un enclave donde la relación con la vegetación, la intimidad y las vistas tiene un valor especial, y donde cada gesto volumétrico se nota desde la calle.
El estudio valenciano Fran Silvestre Arquitectos renuncia a la volumetría compacta clásica y apuesta por un trazado ascendente, casi como una pieza que va trepando la parcela. El resultado es una casa que parece haberse acomodado al terreno de forma natural, sin estridencias, a pesar de su carácter marcadamente contemporáneo.
Fran Silvestre Arquitectos: precisión blanca desde Valencia
El encargo recae en Fran Silvestre Arquitectos, estudio conocido por su obsesión por la proporción, las líneas limpias y el blanco casi absoluto de sus proyectos. Han firmado viviendas singulares en España y fuera, siempre con esa mezcla de minimalismo extremo y control casi quirúrgico de la luz.
En Villa Lago aplican su receta con matices:
- Volúmenes muy claros, casi como cintas blancas que se curvan.
- Grandes paños de vidrio que abren la casa al paisaje sin perder privacidad.
- Uso de proporciones muy estudiadas para que los espacios se sientan cálidos y habitables, no fríos como una galería de arte.
El estudio habla de una casa “geométrica y orgánica a la vez”: precisa cuando se diseña sobre el papel, pero percibida como algo casi natural cuando se recorre.
Cinco jardines y una casa que se mueve
Uno de los rasgos más singulares de Villa Lago es cómo organiza la parcela. En lugar de un único gran jardín, la arquitectura genera cinco jardines distintos, casi patios abiertos, cada uno con su propia atmósfera.
Esto se consigue gracias a una serie de piezas longitudinales y pasantes, trazadas con grandes radios de curva, que se yuxtaponen y dejan entre ellas estos vacíos verdes.
Cada jardín multiplica las vistas cruzadas: desde casi cualquier punto de la casa se ve siempre algo de exterior, ya sea una masa de árboles, una lámina de agua o un trozo de cielo encuadrado. Son espacios pensados para acoger árboles de gran porte con el paso de los años, de modo que la vivienda irá “abrazando” cada vez más vegetación.
Tres niveles: invitados abajo, vida en el lago y noche en el puente
La casa se organiza siguiendo esa lógica ascendente que define toda la volumetría.
- En el nivel inferior se sitúan la piscina y las habitaciones de invitados, muy conectadas al jardín más cercano y a las zonas de sombra.
- En la planta intermedia aparece la zona de día: salón, comedor y cocina se abren hacia las vistas del lago cercano, con grandes ventanales de suelo a techo.
- En la cota superior se agrupa la zona de noche, una pieza única que funciona casi como un puente sobre el resto de volúmenes, generando bajo ella una gran terraza cubierta.
El núcleo de comunicaciones se sitúa justo en el punto donde confluyen todas las piezas. Escaleras y circulaciones refuerzan esa sensación de continuidad: subes y bajas, pero siempre con el paisaje acompañándote.

Datos del proyecto: escala y programa
Aunque la arquitectura se perciba ligera, Villa Lago tiene unas cifras contundentes:
- Parcela: unos 3.066 m² en La Moraleja.
- Superficie construida: alrededor de 1.106 m².
- Plantas: tres niveles claramente diferenciados.
- Habitaciones: cuatro suites principales, más zona de invitados y espacios de servicio.
A esto se suman terrazas, porches, piscina y las cinco áreas ajardinadas que completan el conjunto. En algunos vídeos y reels del propio estudio se aprecian además piezas habituales en este tipo de villas: sala de cine, spa, garaje de gran capacidad y estancias técnicas muy integradas.
Referencias: de Glenn Murcutt a Alfaro
Fran Silvestre Arquitectos cita abiertamente sus influencias para este proyecto.
- Por un lado, los proyectos de planta alargada de arquitectos como Glenn Murcutt o Stephane Beel, donde la relación con el exterior es casi constante a lo largo del recorrido.
- Por otro, ciertas obras del escultor Andreu Alfaro, a las que remite esa composición ascendente, casi como una pieza que se estira en diagonal sobre el paisaje.
El resultado es una vivienda que se lee casi como una escultura habitable, pero que mantiene un programa muy funcional: espacios cómodos, circulaciones claras, privacidad donde toca y aperturas generosas en las zonas sociales.

Villa Lago en el contexto de La Moraleja
En un barrio donde abundan los chalés clásicos, las reformas de los 80 y las grandes casas de autor firmadas por estudios como A‑cero o ARK, Villa Lago se suma a la nueva generación de proyectos que quieren actualizar el lujo de La Moraleja.
Comparte ADN con otros trabajos recientes de Fran Silvestre en la zona, como el proyecto “The Trilogy”, también pensado para reinterpretar la vivienda unifamiliar de alto nivel desde una mirada muy contemporánea. Aquí el plus está en la relación directa con un lago cercano y en esa secuencia de jardines que hace que casi nunca recorras dos veces el mismo paisaje.
Para el vecino de La Moraleja, Villa Lago es de esas casas que invitan a bajar la velocidad cuando pasas cerca. Blanca, limpia, muy controlada… pero a la vez metida en el verde, sin estridencias. Para el mundo de la arquitectura, es una confirmación más de que el estudio de Fran Silvestre se ha convertido en uno de los grandes nombres del residencial de alta gama en España.
(Fotos de Fernando Guerra)


