El PP escucha a los vecinos y toma medidas contra los dueños de mascotas incívicos

«Tolerancia cero con la suciedad”, así lo ha expresado el Partido Popular de Alcobendas, que en un reciente tuit anuncia que estudiará implantar un registro de ADN canino con el fin de poder acabar con los dueños incívicos que no recogen los excrementos de sus mascotas. Una situación que sucede en Alcobendas, El Soto, El Encinar y La Moraleja, y que provoca incomodidad entre los vecinos.

En este sentido, el PP hizo una publicación en la red social X reflejando la creciente preocupación por la convivencia en los espacios públicos del municipio madrileño de Alcobendas. “Más limpieza. Más respeto. Más ciudad”, proclama el comunicado, que remata con un claro lema: “Quien ensucia, PAGA.” Con ello, el partido pretende trasladar una imagen de mano firme ante un problema que parece minoritario en cifras, pero muy visible en la percepción ciudadana.

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En localidades donde el paseo de perros y la vida urbana con mascotas están muy integrados, como es el caso de Alcobendas, con sus zonas verdes y parques, la presencia de excrementos y la sensación de falta de civismo pueden generar un efecto multiplicador en la percepción de deterioro. Por ello, la propuesta del Partido Popular no solo quiere sancionar el hecho puntual, sino provocar un cambio de comportamiento de base.

Paseadoras de perros. Fuente: Freepik
Paseadoras de perros. Fuente: Freepik

LA NUEVA PROPUESTA DEL PARTIDO POPULAR EN ALCOBENDAS

El registro de ADN canino no es una idea completamente novedosa. En municipios vecinos de la Comunidad de Madrid ya se ha hablado de sistemas similares como herramienta para disuadir la falta de civismo de algunos propietarios de perros. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Alcobendas ya dispone de un censo canino en vigor. Pero, ahora se plantea dar un paso más, es decir, ligar directamente la materia biológica (heces de perro) al ADN del animal, para poder sancionar al dueño.

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La medida, en su enunciado, supone una combinación de tecnología (registro genético) con disciplina urbana. Quienes han defendido esta idea apelan a que el coste de limpiar excrementos, la generación de malos olores o el deterioro del mobiliario urbano afecta al bienestar de los vecinos y al entorno. No obstante, los detalles aún no se han dado a conocer, pero se habla de un estudio para poder implantar dicho registro.

Algunas de las líneas que se podrían abrir son: un registro o toma de muestras de saliva del perro, para generar un fichero con ADN canino vinculado al propietario; cruce de datos entre muestras de excrementos recogidas por la vía pública y ese fichero, para identificar al responsable; establecimiento de sanciones para los propietarios que no limpien las deyecciones de sus animales, que podrían estar tipificadas en la ordenanza municipal; o por último, una posible colaboración con clínicas veterinarias, centros zoológicos, empresas de control animal y Policía Local, para ejecutar el sistema.

La iniciativa del PP Alcobendas, si finalmente se convierte en propuesta firme, marca un paso más en la línea de políticas urbanas centradas en la convivencia. Más allá de la tecnología, el objetivo es reforzar la idea de que tener un perro implica responsabilidades: recoger las heces, respetar los espacios públicos y velar por la buena imagen del barrio.

Hay que recordar que, no recoger los excrementos de tu perro no solo afecta a la convivencia, es una infracción leve según la ordenanza municipal. Esto puede conllevar una multa de entre 30,05 € y 1.202,02 €, dependiendo de la gravedad y reincidencia.

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