El nuevo tributo por la gestión de residuos sólidos urbanos, conocido popularmente como el «tasazo de las basuras», se pone en marcha en Alcobendas y, por ende, en zonas como La Moraleja, donde las cifras de este nuevo impuesto serán muy elevadas. El Ayuntamiento ha confirmado la hoja de ruta para la recaudación, que introducirá cambios significativos en el bolsillo y la rutina administrativa de los vecinos, especialmente en lo relativo a los plazos y formas de pago, algo que tiene muy confundido a los vecinos de la privilegiada urbanización.
PRIMER AVISO EN NOVIEMBRE: EL CALENDARIO DE PAGOS
En este sentido, el consistorio comenzará a enviar las notificaciones individuales de liquidación a partir del próximo mes de noviembre de 2025. Esta comunicación será crucial, pues detallará la cuota exacta a pagar por cada contribuyente y establecerá los plazos específicos de ingreso. Muchos de los vecinos de La Moraleja a día de hoy, todavía, no conocen la cuantía que deberán abonar del polémico impuesto.
Para este año de estreno, el calendario de pago se rige por la fecha de recepción de la liquidación y presenta dos escenarios. El primero de ellos será si la notificación llega entre el día 1 y el 15 de un mes, el vecino tendrá hasta el día 20 del mes siguiente para realizar el ingreso. El otro escenario será si la notificación se recibe entre el día 16 y el último del mes, entonces el plazo se extiende hasta el día 5 del segundo mes posterior. Además, el Ayuntamiento ha recordado que, si la fecha límite cayera en un día inhábil, se trasladaría al inmediato día hábil siguiente, un dato bastante importante para evitar mal entendidos en este aspecto.

ADÍOS A LA DOMICILIACIÓN
Una de las principales novedades (y potenciales inconvenientes) para los contribuyentes es que las liquidaciones de 2025 no serán domiciliables. Al tratarse del primer ejercicio de la tasa, la gestión se realiza mediante un sistema de liquidación individual que no permite la automatización del cobro. Un auténtico obstáculo para muchos de os residentes de la zona, que tendrán que acudir a sus oficinas bancarias a realizar este molesto pago.
Por tanto, y como hemos comentado, los pagos deberán efectuarse a través de las vías tradicionales que se indicarán en la notificación, siendo las más comunes: Ingreso directo en las entidades de crédito colaboradoras, o de otra forma a través del pago telemático mediante la Oficina Tributaria Virtual (OTVA), disponible en la web municipal.
Esta rigidez inicial cambiará a partir del ejercicio 2026. El Ayuntamiento pasará a gestionar la tasa mediante un padrón colectivo, lo que permitirá a los vecinos domiciliar el pago y acceder a interesantes bonificaciones. Los planes disponibles serán bonificación por domiciliación: Un pago único con un 2% de descuento. O bien, aplazando y fraccionando el pago en seis plazos con un 1% de bonificación. Algo que despeja un poco el horizonte para el polémico «tasazo».
CÁLCULO: UN FACTOR FIJO Y OTRO VARIABLE
Finalmente, la cuota total de la tasa no será lineal. Se compondrá de la suma de un componente fijo (igual para todos) y un componente variable que busca la proporcionalidad. Este último se calculará multiplicando la superficie construida del inmueble por un coeficiente determinado por la supuesta generación de residuos.
Para conocer la cifra exacta, los vecinos deberán esperar obligatoriamente a la notificación oficial que emitirá el Consistorio a partir del próximo mes de noviembre. De momento un poco de incertidumbre y malestar por las formas de pago y sobre todo por el elevado precio del mismo.


