La Moraleja no necesita decorados: sus calles anchas, sus chalets con piscina y su control de acceso ya funcionan como imagen del lujo madrileño, y el cine español ha aprendido a sacarle partido. Esta lista reúne películas que han rodado en la urbanización o han situado allí su trama, con localizaciones documentadas o con un escenario explícitamente moralejano, desde el contrapunto de lujo de Torrente 5 hasta El casoplón (2025). Quedan fuera las menciones de pasada y los rodajes sin confirmar.
Conviene distinguir dos cosas: rodar en La Moraleja y ambientar en ella. Aquí aparecen las dos, pero casi todo lo que se ve en pantalla es privado —el palacio Villalís, los chalets de las series citadas—, así que el último apartado propone una ruta posible por el exterior, sin salirse del espacio público. Manda la comedia, de Selfie (2017) a El casoplón, porque el choque entre el piso de Móstoles y el jardín con vigilancia resulta un resorte cómico muy rentable.
1Torrente 5: Alec Baldwin y la mansión de La Moraleja como contrapunto de lujo
La Moraleja se ha convertido en el decorado natural del lujo madrileño. La saga Torrente entra en ese mapa por la puerta de servicio, y ahí está su interés. En las localizaciones documentadas de sus entregas no figura la urbanización —Carabanchel, Comillas, el Vicente Calderón, Marbella, Benalmádena, Anchuelo o los túneles de la M-30—, pero la quinta película rebautizó el aeropuerto de Ciudad Real, sin tráfico comercial desde 2012, como «Aeropuerto de La Morajela». Colocar un nombre que suena a La Moraleja sobre un aeródromo vacío es la mejor definición de lo que hace la saga con el lujo: usarlo como cartel, no como lugar.
El lujo, en Torrente, es siempre un decorado que acaba cayéndose encima del personaje. En ‘Torrente 2: Misión en Marbella’ (2001) pierde su fortuna en el casino Torrequebrada y monta una agencia de detectives en un piso de alquiler; las escenas del puerto deportivo no se rodaron en Puerto Banús, sino en Puerto Marina (Benalmádena), porque el precio y las fechas que pedían en Banús eran inviables. La cinta costó 2,8 millones de euros y recaudó 22,1, con más de 5,3 millones de espectadores: ese choque entre opulencia de la Costa del Sol y un protagonista en chándal es toda la fórmula. Con La Moraleja ocurre algo parecido, según las cifras que manejan las productoras de la zona: hay quien paga más de 150.000 euros por veinte días en una vivienda y quien, ante el precio y las restricciones de acceso, acaba imitando la urbanización en Las Rozas. El lujo se alquila, se finge y se rueda.


