Mansiones, secretos y cámaras: las películas que se rodaron en La Moraleja y que quizá no sabías

La Moraleja no necesita decorados: sus calles anchas, sus chalets con piscina y su control de acceso ya funcionan como imagen del lujo madrileño, y el cine español ha aprendido a sacarle partido. Esta lista reúne películas que han rodado en la urbanización o han situado allí su trama, con localizaciones documentadas o con un escenario explícitamente moralejano, desde el contrapunto de lujo de Torrente 5 hasta El casoplón (2025). Quedan fuera las menciones de pasada y los rodajes sin confirmar.

Conviene distinguir dos cosas: rodar en La Moraleja y ambientar en ella. Aquí aparecen las dos, pero casi todo lo que se ve en pantalla es privado —el palacio Villalís, los chalets de las series citadas—, así que el último apartado propone una ruta posible por el exterior, sin salirse del espacio público. Manda la comedia, de Selfie (2017) a El casoplón, porque el choque entre el piso de Móstoles y el jardín con vigilancia resulta un resorte cómico muy rentable.

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Selfie (2017): el chalet de La Moraleja donde arranca la trama

Ninguna película española reciente ha utilizado La Moraleja con tanta precisión como arma cómica. Selfie, la tercera película de Víctor García León, arranca en el chalet familiar de Bosco (Santiago Alverú), hijo de un ministro del PP detenido por corrupción, malversación de fondos públicos, blanqueo de capitales y «otros dieciocho delitos económicos». En ese primer tramo de falso documental, el protagonista habla a cámara y nos enseña su casa y su urbanización con la seguridad de quien nunca ha pisado otro barrio: la piscina, el jardín, los coches del garaje y ese máster exclusivo de dirección de empresas que se le acaba de esfumar. El chalet no es un decorado de fondo, es el motor del relato. Cuando embargan la vivienda y lo echan a la calle, la película cambia de coordenadas y el inmueble se convierte en el lugar al que ya no puede volver.

Ese contraste es lo que hace que la localización merezca estar en esta lista: La Moraleja funciona aquí como marcador social y como chiste, el punto más alto de una caída que termina en una habitación realquilada de Lavapiés. El rodaje se hizo casi de guerrilla, con un presupuesto declarado de unos 10.000 euros, cámara en mano y a lo largo de 2016, colándose en mítines reales del PP y de Podemos, con apariciones involuntarias de Esperanza Aguirre, Pablo Iglesias y Ada Colau. La película se presentó en el Festival de Málaga en marzo de 2017, donde se llevó el premio de la crítica y una mención especial del jurado, llegó a los cines el 23 de junio de ese año con 89 minutos de metraje y dio a Alverú una nominación al Goya a actor revelación. Conviene precisar que la documentación técnica del filme solo consigna Madrid como lugar de rodaje, sin identificar la vivienda concreta empleada.