El reciente asalto a la casa de Éder Militao ha devuelto a La Moraleja a las páginas de sucesos, pero la urbanización lleva años conviviendo con una forma muy concreta de delincuencia. Bandas organizadas estudian los calendarios deportivos, las redes sociales y los sistemas de seguridad para entrar en chalets de lujo cuando sus dueños están fuera o, cada vez con más frecuencia, cuando hay alguien dentro. Los casos documentados desde 2019 permiten reconstruir cómo actúan y qué resultados ha dado la respuesta policial.
El episodio que marcó un antes y un después fue el de Álvaro Morata. La noche del viernes 7 de junio de 2019, dos hombres armados y encapuchados irrumpieron en su vivienda de La Moraleja mientras el delantero estaba con la selección española en las Islas Feroe. En el interior se encontraban su mujer, Alice Campello, los dos hijos pequeños del matrimonio y una empleada doméstica. Ninguno sufrió agresiones físicas, pero los asaltantes se llevaron objetos de gran valor económico y sentimental y lograron huir, aunque la Policía llegó cuando el robo aún estaba en marcha, según informaron entonces diversos medios.
Tres meses después, el 28 de septiembre, ocurrió algo parecido en casa de Casemiro. Mientras el Real Madrid disputaba el derbi en el Metropolitano, desvalijaron su vivienda con su mujer y su hija dentro, según informó EFE. La mujer de Lucas Vázquez denunció entonces en Instagram la sensación de inseguridad que vivían las familias de los jugadores, y en octubre de aquel año se anunció que la Policía iba a reforzar la vigilancia en La Moraleja, Mirasierra y Majadahonda.

Una banda albanesa y un patrón que se repite
La respuesta policial llegó el 17 de octubre de 2019, cuando la Guardia Civil detuvo a cuatro personas, todas de nacionalidad albanesa, como presuntos integrantes de una organización dedicada al robo de viviendas habitadas. Hubo registros en la Comunidad de Madrid y en Toledo, y los agentes recuperaron joyas, 10.000 euros en metálico y objetos denunciados por las víctimas, como la medalla de subcampeón de la Champions de Thomas Partey.
Los arrestados robaban coches para cometer los asaltos y les cambiaban las matrículas, además de llevar equipos de transmisión y material de caracterización para no ser reconocidos por las cámaras de las casas. Uno de ellos ya había sido detenido por participar en 2007 en el violento asalto a la casa del productor José Luis Moreno, en Boadilla del Monte.
La Guardia Civil les atribuía catorce robos y buscaba a un quinto integrante, que habría huido a un país fuera de la Unión Europea. Fuentes policiales explicaron por qué elegían casas ocupadas. Con alguien dentro, la alarma suele estar desconectada, y en La Moraleja el servicio de seguridad privada puede presentarse en dos o tres minutos si salta. Esas mismas fuentes añadían que hasta ese momento ningún ladrón había llegado a agredir físicamente a nadie.
El patrón volvió a verse en mayo de 2023. La casa de Rodrygo en La Moraleja fue asaltada mientras el delantero jugaba la final de la Copa del Rey en Sevilla, con la vivienda vacía porque su familia había viajado a ver el partido. La alerta la dio un empleado de la seguridad privada de la urbanización, según informó EFE. El robo puso a la Policía Nacional sobre la pista de una banda, estaba valorado en unos 500.000 euros y se cometió también en mayo de 2023 en Alcobendas. Fuentes policiales situaron a Rodrygo y a Falcao entre las víctimas de esa organización.

El 13 de marzo de 2024, la Policía Nacional anunció la desarticulación del grupo, con seis detenidos, cinco hombres y una mujer, que habían sido arrestados el 13 de febrero. Se les atribuyeron ocho robos desde julio de 2022 en urbanizaciones de lujo de Alcobendas, Pozuelo de Alarcón, Torrelodones y Madrid. Para elegir objetivos estudiaban las fotos y vídeos que familiares y personas del entorno de los deportistas publicaban del interior de las casas, de donde sacaban qué objetos había, cómo era la distribución y cuándo estaban ausentes los propietarios. Después visitaban las viviendas para comprobar los sistemas de seguridad. En uno de los robos llegaron a retener a una empleada del hogar. Los agentes se incautaron de diez relojes, joyas, más de 3.300 euros y dos pistolas de aire comprimido, y el juez envió a prisión a tres de los detenidos.
Cuando el objetivo es el reloj y no la casa
En febrero de 2025, la Policía Nacional detuvo a cinco miembros de otro grupo criminal cuando se disponían a buscar una nueva víctima junto a un restaurante de la zona de La Moraleja. No se trataba de asaltos a viviendas, sino de robos de relojes de alta gama a personas. Se les imputaron cuatro atracos con arma de fuego en Chamartín en cuatro meses, con un botín de 100.000 euros, y el juez envió a prisión a dos de ellos. El caso ilustra que La Moraleja es zona de interés para los grupos especializados en objetos de lujo, más allá de las bandas que entran en los chalets.
Los datos oficiales recientes no apuntan a un deterioro general. Según cifras del Ministerio del Interior, en el primer trimestre de 2026 los robos en viviendas de Alcobendas cayeron un 50 % y los robos con violencia un 31,3 % respecto al mismo periodo de 2025. Son datos de todo el municipio y no de la urbanización, y no incluyen el detalle de los golpes concretos a viviendas de alto valor, que por su cuantía y repercusión pesan mucho más en la percepción de los vecinos que en las estadísticas.


