Los vecinos que transitan por la calle Dalia, en el Soto La Moraleja (Alcobendas), se están encontrando estos días con una circulación parcialmente restringida. Las limitaciones afectan al tráfico rodado y también al transporte público, y se mantendrán hasta el próximo viernes 9 de octubre.
El motivo son unas obras de mantenimiento del Canal de Isabel II en la red de abastecimiento de agua. Aunque son trabajos menores, la configuración de la calle y el paso habitual de autobuses hacen que el impacto sobre la movilidad de la zona sea mayor de lo que cabría esperar.
Qué trabajos se están realizando
La actuación consiste en la sustitución de varias tapas de registro situadas en la calzada. Estos elementos, con el uso y el paso constante de vehículos, pueden deteriorarse hasta quedar sueltos o desajustados, lo que provoca ruidos molestos cada vez que un coche o un autobús pasa por encima.
Además, el Canal reforzará los cercos de determinados pozos y arquetas de la red de abastecimiento. El objetivo es mejorar el estado de estas instalaciones y evitar las molestias asociadas a su desgaste. Se trata, por tanto, de una intervención de conservación y no de una avería ni de una obra de gran envergadura.
Una calle estrecha y de sentido único
La razón por la que unas obras de este tipo obligan a limitar el tráfico está en las características de la propia vía. La calle Dalia es estrecha y de sentido único, de modo que trabajar sobre la calzada deja muy poco margen para que los vehículos sigan circulando con normalidad.

Por este motivo, durante los tres días de actuación (7, 8 y 9 de octubre) se limitará el acceso de vehículos al tramo afectado. La restricción es parcial: no se trata de un cierre total de la calle, sino de un control de los accesos mientras duran las tareas.
Qué pasa con los autobuses
El cambio más relevante para muchos usuarios afecta al transporte público. Según la información que el Canal de Isabel II ha facilitado al Departamento de Vías Públicas del Ayuntamiento de Alcobendas, las líneas de autobús no podrán circular por el tramo comprendido entre las calles Jazmín y Azalea mientras se prolonguen los trabajos.
Quienes utilicen habitualmente estas líneas deberán, por tanto, tener en cuenta que el recorrido habitual no estará disponible en ese tramo durante estos días. Conviene planificar los desplazamientos con antelación y dejar algo más de margen de tiempo, especialmente en las horas de más movimiento.
Acceso garantizado para los residentes
Pese a las limitaciones, los vecinos de la calle no quedarán incomunicados. Se permitirá la entrada de los residentes que necesiten llegar a sus garajes o a las zonas de aparcamiento habilitadas, de forma que el día a día de quienes viven en la zona pueda mantenerse con las menores alteraciones posibles.
La empresa encargada de ejecutar los trabajos instalará la señalización necesaria para informar a conductores, residentes y peatones de los cortes y las restricciones. Se recomienda a todos los usuarios de la zona prestar atención a esas indicaciones y respetarlas mientras duren las obras.
Quién se encarga del mantenimiento
El mantenimiento de las redes de alcantarillado y abastecimiento de agua corresponde actualmente al Canal de Isabel II, que es quien ejecuta esta intervención. Aun así, la Entidad de Conservación de la zona realiza un seguimiento de las posibles incidencias que puedan surgir en estas instalaciones.

En este caso, la actuación permitirá intervenir sobre varios elementos de la red ubicados en la calzada y mejorar su estado de conservación. Es un tipo de mantenimiento preventivo que, aunque genera molestias puntuales, busca evitar problemas mayores y reducir los ruidos que sufren los vecinos.
Cuándo volverá la normalidad
Las restricciones estarán vigentes mientras se desarrollen los trabajos, cuya finalización está prevista para el 9 de octubre. Una vez concluidas las actuaciones, se recuperarán las condiciones habituales de circulación en la calle Dalia.
Del mismo modo, las líneas de autobús podrán volver a recorrer el tramo afectado entre Jazmín y Azalea. Hasta entonces, la recomendación para conductores, usuarios del transporte público y vecinos es consultar la señalización de la zona y contar con posibles cambios en sus trayectos habituales.


