La letra pequeña de la nueva conexión por Cercanías de Alcobendas augura unos plazos infernales

El Ministerio de Transportes licitó en julio el estudio informativo previo a la prolongación de la C-4a de Cercanías hasta el Hospital Infanta Sofía, con un presupuesto de 877.855 euros y un plazo de ejecución de dos años. Solo para ese estudio.

El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible publicó el pasado 16 de julio una noticia que muchos vecinos de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes llevan años esperando: se ha licitado el contrato para el estudio informativo previo a la prolongación de la línea C-4a de Cercanías hasta el Hospital Universitario Infanta Sofía. El presupuesto de licitación es de 877.855 euros y el plazo de ejecución del contrato es de dos años.

Esa última cifra es la que conviene leer con atención antes de hacerse ilusiones sobre cuándo llegará el tren al hospital de referencia de más de 312.000 personas del norte de Madrid: dos años solo para el estudio. Lo que viene después lleva bastante más tiempo.

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La noticia es positiva porque es un paso adelante en un proyecto que llevaba años en el limbo de los estudios de viabilidad. Antes de que el Ministerio de Transportes licitara este contrato, ya había encargado un estudio de viabilidad que concluyó que la ampliación era técnica y socioeconómicamente viable, con una inversión estimada de 137 millones de euros y una demanda potencial de 9.500 viajeros diarios. Esos datos son los que justifican el avance hacia la siguiente fase. Pero entre el estudio de viabilidad y el primer tren que pare en una estación junto al Infanta Sofía hay un recorrido administrativo, técnico y político que en España rara vez se completa en menos de una década desde que se lanza el primer contrato.

El estudio informativo que acaba de licitarse es el primer documento técnico serio del proyecto, no el último. Su objetivo es definir las alternativas de trazado posibles, analizar su impacto ambiental y obtener la Aprobación Definitiva del Ministerio, pasando por una Declaración de Impacto Ambiental que requiere su propio proceso de información pública. Solo esa fase dura dos años, como decimos.

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Una vez aprobado el estudio informativo, vendrá el proyecto constructivo, que es un documento mucho más detallado y que puede tardar otros dos o tres años en redactarse, licitarse y aprobarse. Después llega la licitación de las obras propiamente dichas, la construcción y, finalmente, la puesta en servicio. Sumando los plazos habituales en infraestructuras ferroviarias en España, ver el primer tren llegar a la nueva estación del Infanta Sofía antes de 2034 o 2035 sería optimista.

Qué cambiaría para Alcobendas y San Sebastián de los Reyes con esta nueva conexión

La ampliación de la C-4a tiene un impacto potencial muy concreto para los vecinos del norte de Madrid. El Hospital Infanta Sofía está en San Sebastián de los Reyes, a algo más de dos kilómetros de la actual estación terminal de la C-4a en Alcobendas-San Sebastián de los Reyes. Hoy, quien viene en Cercanías desde Madrid para ir al hospital tiene que coger un taxi, un autobús o caminar más de veinte minutos. El estudio de viabilidad del Ministerio calcula que la nueva conexión permitirá a los usuarios ahorrar una media de 10 minutos en sus desplazamientos respecto a los modos de transporte actualmente disponibles. Para los 312.000 pacientes que dependen del Infanta Sofía, muchos de ellos mayores o con movilidad reducida, ese ahorro no es un dato estadístico: es la diferencia entre llegar a tiempo a una consulta o no llegar.

La nueva estación no solo servirá a los usuarios del hospital. El entorno del Infanta Sofía concentra además varios centros de salud, instalaciones deportivas y zonas residenciales del norte de San Sebastián de los Reyes que actualmente tienen una conexión ferroviaria muy limitada. Los 9.500 viajeros diarios que el Ministerio estima para el nuevo tramo no vendrán solo de pacientes y trabajadores del hospital, sino también de residentes de esas zonas que hoy no tienen acceso directo al tren.

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Hay también una dimensión negativa que conviene mencionar, aunque raramente aparece en los comunicados oficiales. La prolongación de la C-4a más allá de su terminal actual implicará cambios operativos en la línea que pueden afectar temporalmente a los usuarios habituales de la estación de Alcobendas-San Sebastián de los Reyes durante las obras, con posibles interrupciones de servicio en los tramos afectados por la construcción del nuevo tramo y la nueva estación. La experiencia de las obras de Atocha que colapsaron la línea C-4a este verano, con cortes que se extendieron desde el 17 al 22 de julio y más afecciones en agosto, sirve como recordatorio de lo que puede suponer una gran obra ferroviaria para los usuarios cotidianos.

El largo camino de la nueva conexión de Cercanías

La licitación del estudio informativo por 877.855 euros es un movimiento administrativo que el Ministerio comunica como un avance significativo, y técnicamente lo es. Pero el proceso que arranca ahora tiene una complejidad que los comunicados de prensa no suelen detallar. El estudio informativo no solo define el trazado: también tiene que tramitarse ante la administración autonómica, someterse a información pública durante al menos treinta días, incorporar las alegaciones recibidas, obtener la Declaración de Impacto Ambiental de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y recibir finalmente la Aprobación Definitiva del Ministerio de Transportes. Cada uno de esos pasos tiene plazos legales mínimos y puede extenderse por recursos, alegaciones o cambios políticos.

El contexto electoral añade otro factor de incertidumbre. Con las elecciones generales convocadas para el 29 de noviembre de 2026, el Gobierno está en precampaña y entrará en funciones tras la convocatoria. Un cambio de gobierno podría suponer, en el mejor de los casos, una revisión de las prioridades de inversión en Cercanías, y en el peor, un paréntesis en la tramitación del estudio hasta que el nuevo ejecutivo defina su política de infraestructuras. La historia reciente de las grandes obras ferroviarias en España está llena de proyectos que cambiaron de nombre o de trazado con cada cambio de gobierno.

La buena noticia es que el estudio de viabilidad ya existe y ya ha concluido que el proyecto es viable. Eso es un punto de partida sólido que los cambios políticos difícilmente pueden borrar. La mala es que entre ese punto de partida y una estación inaugurada puede haber entre ocho y doce años de burocracia, presupuesto y obra.

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