Las pantallas acústicas situadas junto a la A-1 a su paso por La Moraleja continúan acumulando grafitis y signos de vandalismo mientras los vecinos esperan una solución. El problema, que ya ha sido trasladado en distintas ocasiones al Ayuntamiento de Alcobendas, se encuentra ahora condicionado por la situación administrativa de las obras ejecutadas en este tramo de la autovía.
El Consistorio ha explicado que ha enviado un escrito al Ministerio de Transportes para trasladar la situación y reclamar una actuación sobre unas estructuras que, pese a encontrarse en el entorno de La Moraleja, dependen de la Administración estatal. El Ayuntamiento asegura que está haciendo un seguimiento del asunto, aunque por el momento no puede intervenir directamente sobre las pantallas.
Los vecinos vuelven a denunciar el estado de las pantallas
Durante la última Junta de Distrito Urbanizaciones, los residentes volvieron a poner sobre la mesa el estado de las pantallas acústicas de la A-1, con especial atención a la proliferación de pintadas y grafitis. No es la primera vez que el asunto llega a este foro, ya que, según se ha indicado, la cuestión había sido trasladada al Ayuntamiento en distintas ocasiones.

La respuesta municipal apuntó a una cuestión administrativa. Las pantallas forman parte de unas obras cuya recepción todavía no se ha producido. Por este motivo, el Ayuntamiento considera que no puede actuar directamente sobre ellas hasta que el Ministerio reciba formalmente los trabajos, una circunstancia que deja a los vecinos sin una respuesta inmediata.
El Ayuntamiento reclama una solución al Ministerio
Ante esta situación, el Consistorio ha remitido un escrito al Ministerio de Transportes para insistir en la necesidad de buscar una solución. El objetivo es que, una vez concluya el proceso administrativo, puedan plantearse actuaciones concretas sobre las estructuras afectadas.
El Ayuntamiento ha asegurado además que está intensificando el contacto con la Administración estatal para intentar avanzar en la resolución del problema y evitar que el deterioro continúe durante más tiempo. Aunque la titularidad de las pantallas corresponde al Estado, el Consistorio mantiene el asunto abierto para que no quede en el olvido.
Un deterioro que continúa y una preocupación que va más allá de la limpieza
Mientras se resuelve el trámite, las pantallas siguen expuestas a nuevas pintadas. Los vecinos han advertido del deterioro progresivo de su aspecto, especialmente en algunos puntos donde los grafitis se han ido acumulando con el paso del tiempo.
La preocupación, sin embargo, no se limita únicamente a la limpieza. Durante la reunión también se planteó la necesidad de buscar soluciones que permitan evitar que las pantallas vuelvan a convertirse en un objetivo para los grafiteros una vez que hayan sido limpiadas. Es decir, los residentes no solo piden que se eliminen las pintadas actuales, sino que se impida que reaparezcan.
Vegetación y otros sistemas para disuadir nuevos actos vandálicos
Desde el Ayuntamiento se ha señalado que, cuando las obras estén recepcionadas, se podrán estudiar distintas alternativas. Entre ellas estaría no solo la eliminación de las pintadas, sino también la posibilidad de incorporar elementos vegetales u otros sistemas que dificulten nuevos actos vandálicos.
De esta manera, la intención municipal es que la solución no se limite a limpiar periódicamente las estructuras, sino que se plantee una actuación con mayor recorrido en el tiempo. Por ahora se trata de posibilidades que se analizarán cuando el Ayuntamiento pueda intervenir, y no de medidas ya decididas.
La recepción de las obras, el principal obstáculo
El principal escollo es, por tanto, la falta de recepción definitiva de las obras por parte del Ministerio. Hasta que ese trámite no se complete, el Ayuntamiento considera que no tiene capacidad para intervenir directamente sobre las pantallas, lo que explica que las pintadas sigan sin retirarse.

Las obras afectan al tramo de la A-1 comprendido aproximadamente entre los kilómetros 12 y 17 y están vinculadas a una actuación financiada con fondos europeos Next Generation. Se trata, por tanto, de una intervención de cierta envergadura sobre la que el Consistorio no tiene competencia directa mientras no se formalice su recepción.
Un calendario previsto para finales de año
El calendario que maneja actualmente el Ayuntamiento sitúa la recepción de las obras previsiblemente a finales de este año. Conviene subrayar que se trata de una previsión y no de una fecha definitiva, por lo que los plazos podrían variar en función del avance del proceso administrativo.
La previsión municipal apunta a que el final de año puede marcar un punto de inflexión. Una vez recibidas las obras, se podrá determinar qué actuaciones corresponden y cómo abordar tanto los grafitis actuales como la prevención de nuevas pintadas. Hasta entonces, los vecinos de La Moraleja tendrán que seguir esperando mientras las pantallas continúan mostrando las consecuencias del vandalismo y el Ayuntamiento mantiene su reclamación ante el Ministerio.


