Metro estrenará una doble cabecera en la Línea 1: así cambiarán los viajes desde La Moraleja

Así cambiará la ruta para miles de vecinos de Alcobendas y La Moraleja

Ayer mismo, mientras paseaba al perro por la avenida de la Unión Europea, un vecino me paró con una pregunta que llevaba días rondando: ¿y esto de la nueva línea de Metro qué significa para nosotros? La Comunidad de Madrid acababa de anunciar algo que no se veía en la red de Metro: una doble cabecera para la Línea 1. Una especie de ramal en Y que permitirá salir desde Pinar de Chamartín o desde Fuencarral Norte para, después, compartir trayecto hasta Valdecarros.

La estación que puede ahorraros el atasco de la A-1

La ampliación, que se enmarca dentro del desarrollo de Madrid Nuevo Norte, prevé construir tres estaciones nuevas: Centro de Negocios, Fuencarral Sur y Fuencarral Norte. Esta última es la que más interesa a los que vivimos al otro lado de la M-40. Por primera vez, tendremos una parada de Metro a un paso de coche —o incluso de un bus lanzadera— desde La Moraleja. Dejar el coche en la rotonda de El Encinar para bajar por la carretera de Burgos hasta Plaza Castilla podría dejar de ser la única salida.

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La fórmula de doble cabecera, según fuentes de la Consejería de Transportes consultadas por esta redacción, mantendrá la frecuencia actual en Pinar de Chamartín y Bambú. Eso es buena noticia para quien ya usara esas estaciones: no perderán trenes. Pero a la vez, quienes se inclinen por la nueva cabecera de Fuencarral Norte ganarán un acceso más directo sin necesidad de cruzar todo el nudo de Manoteras.

El precedente que sí funcionó: cuando el metro llegó a Alcobendas y Sanse

No es la primera vez que una ampliación del suburbano sacude la movilidad en la zona norte. En 2001, la Línea 10 se extendió hasta Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, y aquello cambió las rutinas de miles de familias. Hasta entonces, llegar al centro era un suplicio: autobuses atascados en la carretera de Burgos, casi una hora de trayecto. La estación de Marqués de la Valdavia (ahora La Granja) se convirtió en un hervidero.

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Hoy, aquella línea transporta a gran parte de los vecinos de Tempranales y Valdelasfuentes. El patrón se repite: una infraestructura de transporte tira del urbanismo y, a la vez, del precio de la vivienda. Con Madrid Nuevo Norte, se construirán 10.500 viviendas, de ellas 2.100 con protección oficial —cifra que podría crecer un 30% gracias a la nueva ley regional—. Y detrás de cada ladrillo, una persona que necesitará moverse.

Lo que está en juego no es solo un ramal: es la posibilidad de que La Moraleja deje de estar colgada de la A-1 como única vía de escape.

La doble cabecera es un guiño a la demanda futura, pero también un alivio para los que ya vivimos en los municipios del norte y siempre miramos con recelo cualquier obra en la carretera de Burgos. Eso sí, conviene no emocionarse demasiado: la entrada en funcionamiento del nuevo trazado no será inmediata. Dependerá del ritmo de ejecución del desarrollo urbanístico, y eso, en Madrid, puede significar esperar hasta la próxima década. El consejero Jorge Rodrigo lo aclaró: hasta que no esté listo el planeamiento, la L1 seguirá igual. Así que, de momento, los madrugones en la A-1 seguirán siendo la norma.

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