Entre bibliotecas infinitas, suelos de cristal y un museo de lo insólito, el matrimonio compagina la vorágine informativa con una estricta parcelación de su intimidad.
Durante años, la rutina de Iker Jiménez y Carmen Porter transcurría en un piso situado en pleno centro de Madrid, muy cerca de los estudios de grabación. Sin embargo, la sobreexposición y los altercados con personas que confundían la realidad televisiva con la videncia obligaron a la pareja a replantearse su día a día. «Antes vivíamos en un piso en el centro y ahora estamos en una casa en La Moraleja. De esta forma hemos evitado también a gente que no entiende que nosotros somos periodistas y no videntes, y que nos esperaban a la salida», explicaba el propio presentador sobre el detonante de su mudanza.
El refugio del misterio y la biblioteca con suelo de cristal
Alejados del foco diario, la mansión que comparten en La Moraleja no es una vivienda al uso; es una extensión de sus propias pasiones profesionales y vitales. El hogar del matrimonio destaca por albergar una inmensa biblioteca especializada, un espacio donde guardan volúmenes antiguos, tratados de espiritualidad, demonología y rarezas bibliográficas que ellos mismos adquieren a través de coleccionistas.
Uno de los elementos arquitectónicos más singulares de esta zona de estudio es su suelo de cristal, una original cristalera situada bajo el escritorio que permite contemplar la vegetación exterior y los pasajes verdes que conectan directamente con el jardín. Además, la propiedad funciona a modo de un particular museo de lo insólito, albergando piezas históricas, objetos vinculados a lo paranormal y artilugios que la pareja ha analizado durante décadas en televisión.
Un hogar adaptado al pulso creativo y familiar
Más allá del enigma y el periodismo de investigación, la residencia está diseñada para la vida familiar junto a su hija Alma y sus mascotas. La casa cuenta con un amplio estudio de grabación propio —conocido como el Estudio Alma— equipado con mesas de mezclas y tecnología audiovisual que les permite desarrollar proyectos musicales y de postproducción sin salir de casa.
- Jardín y desconexión: La parcela dispone de una generosa piscina exterior rodeada de abundante vegetación, un espacio clave para el descanso del matrimonio tras maratonianas jornadas de televisión.
- Ocio y naturalidad: Lejos de la solemnidad que a veces se les atribuye por los temas que investigan, la casa incluye zonas de ocio informales, como una sala de juegos con máquinas de estilo arcade.
En este rincón blindado de La Moraleja, Iker Jiménez y Carmen Porter han logrado equilibrar la intensa exposición pública de sus formatos de investigación con una cotidianidad férreamente protegida, demostrando que, incluso para los mayores investigadores de lo oculto, el mejor misterio resuelto es el de la paz en el hogar.


