El otro día, paseando por la acera oeste de la calle Federico García Lorca, un vecino me señaló las marcas de humedad en el bordillo. «Aquí, cada tormenta, el Centro Municipal de Servicios se convierte en una piscina». Pues bien, el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes acaba de dar el sí definitivo a las obras que prometen acabar con esa postal: 173.158,87 euros y tres meses de zanjas.
No es una obra más. Es la solución a un problema de de desagüe que llevaba años dando la lata. La acometida de saneamiento del colector que discurre por la calle Facundo Navacerrada —sí, la perpendicular— está mal dimensionada, y cada vez que llueve con ganas el agua se cuela en el interior del centro municipal. Hemos comprobado en el proyecto aprobado que el remedio pasa por instalar un doble pozo que intercepte el colector actual y lo conecte a uno nuevo de mayor diámetro.
¿Por qué se encharca así el Centro Municipal de Servicios?
El quid está en las tripas del alcantarillado. El colector de Facundo Navacerrada no traga suficiente cuando el cielo se pone serio, y el agua retrocede hasta la acera oeste de Federico García Lorca. La obra proyectada va a rehacer el trazado: se construirá un pozo que recoja la acometida del centro, y luego se interceptará el colector existente para llevarlo al nuevo tramo. A partir de ahí, la tubería pasará de 400 a 500 milímetros de diámetro. Así de simple. Y así de costoso.
Lo que ganan los vecinos (y lo que perderán durante los tres meses de obras)
Para los que trabajan o hacen gestiones en el Centro Municipal de Servicios la mejora es evidente: adiós a los sustos con las tormentas, adiós a los cubos y a las fregonas improvisadas. Sin embargo, los tres meses de ejecución van a meter la calle en una lavadora: cortes parciales, zanjas, desvíos para los peatones y, sobre todo, ruido. Si tienes la costumbre de aparcar en Federico García Lorca, quizá toque buscarse alternativa en las calles aledañas.
El Ayuntamiento no ha dado fecha concreta de inicio, pero fuentes municipales nos confirman que empezará en cuestión de semanas. La inversión ya está consignada y el visto bueno del Canal de Isabel II reposa en el expediente. Así que, como quien no quiere la cosa, un día de estos verás las vallas y la maquinaria pesada.
173.158,87 euros para que el agua no entre donde no debe. La pregunta es: ¿y si vuelve a llover a mares mientras duran los trabajos?
El sello del Canal de Isabel II y el fantasma de las obras que se alargan
Conviene recordar que en Sanse las obras hidráulicas no siempre terminan en el plazo previsto. Sin ir más lejos, en 2024 las obras de renovación de colectores en la calle de la Granja se eternizaron cuatro meses más de lo anunciado porque el Canal de Isabel II detectó una incidencia imprevista. Aquí el proyecto cuenta con la supervisión técnica del propio Canal, lo que debería acelerar los trámites, pero los vecinos ya sabemos que cuando una excavadora se cruza con una tubería antigua, el cronograma salta por los aires.
El Ayuntamiento de Sanse ha presupuestado 173.158,87 euros —céntimo arriba, céntimo abajo— y un plazo de ejecución de tres meses. El reto no es pequeño: el tráfico rodado en Federico García Lorca es moderado pero constante, con muchos padres que dejan a los niños en los colegios de la zona. Si la obra se alarga, el atasco se trasladará a las calles adyacentes y, quién sabe, hasta a la carretera de Burgos en horas punta.
En esta redacción entendemos que la obra es necesaria y el proyecto está bien armado. Pero también sabemos que la confianza se gana con fechas. Así que, de momento, nos quedamos con el dato bueno: la solución a las inundaciones está más cerca que nunca. Y con la prudente certeza de que en Sanse, una obra de tres meses puede perfectamente convertirse en un verano entero de paciencia.


