La gestión urbanística y la movilidad en el entorno de Camino Sur, situado en el distrito de la Moraleja, vuelven a situarse en el epicentro del debate vecinal. A medida que se acerca la fecha de finalización del convenio de colaboración suscrito entre el consistorio y las entidades vinculadas al Liceo Europeo, crece la inquietud entre los residentes ante la posible pérdida de la parcela que, hasta la fecha, ha funcionado como aparcamiento disuasorio para los trabajadores y usuarios de dicho centro educativo.
Esta infraestructura, que ha servido durante los últimos años para aliviar la presión de vehículos en las calles residenciales colindantes, se encuentra ahora en una situación de vulnerabilidad administrativa. Los vecinos de la zona, conscientes del impacto directo que tendría la eliminación de estas plazas de estacionamiento sobre el tráfico rodado y la convivencia diaria, reclaman una prórroga urgente, al tiempo que exigen una estrategia definitiva y consensuada para el futuro uso de este terreno, alejando cualquier posibilidad de recuperar los proyectos de licitación que en el pasado fueron masivamente rechazados por la comunidad.
El fantasma del proyecto de residencia y la exigencia de soluciones
Es imposible abordar el futuro de esta parcela sin recordar el episodio que ha marcado esta legislatura. El terreno estuvo en el punto de mira para la construcción de una residencia de mayores, un proyecto que fue calificado unánimemente por los residentes como un «esperpento urbanístico». Aquella propuesta no solo fue criticada por su diseño y falta de integración con el carácter residencial de la zona, sino también por el impacto negativo que habría tenido sobre la infraestructura viaria, que no estaba dimensionada para soportar tal volumen de actividad.

Aquel episodio dejó una lección importante en la memoria colectiva de Alcobendas: la participación ciudadana es una pieza angular en la toma de decisiones. Por ello, más allá de la necesaria prórroga del aparcamiento, los vecinos exigen al Ayuntamiento que este tiempo de margen sirva para trazar una hoja de ruta definitiva. La comunidad no acepta más licitaciones opacas ni proyectos improvisados que ignoren las necesidades del vecindario. La demanda actual es clara: se requiere un plan de ordenación que priorice la calidad de vida, la armonía del entorno y el respeto por los servicios que ya funcionan correctamente.
La voz del pleno: un ruego por la estabilidad
La preocupación ha saltado de las calles al salón de sesiones. En la última sesión de pleno, el concejal Fernando Montenegro, portavoz de VOX Alcobendas, trasladó formalmente un ruego al equipo de gobierno, haciendo eco del sentir generalizado de los residentes. La petición fue clara y directa: se solicita la renovación inmediata del acuerdo actual, dada la importancia crítica que esta parcela tiene para la operativa diaria del Liceo Europeo y, por extensión, para la fluidez del tráfico en la zona de Camino Sur.
Para el representante municipal, no se trata únicamente de una cuestión de comodidad, sino de una medida preventiva necesaria para evitar el caos circulatorio. Sin la continuidad de este espacio, el flujo de vehículos de padres, alumnos y trabajadores se desplazaría inevitablemente hacia las vías interiores del barrio, una zona que ya presenta unos niveles de saturación importantes. El ruego de Montenegro subraya que la administración tiene en su mano una herramienta eficaz para mantener el orden, y que prescindir de ella sin una alternativa sólida sería un error estratégico.
«Dado que está a punto de finalizar el contrato entre el Ayuntamiento de Alcobendas y el Liceo Europeo que permite a personas relacionadas con el colegio y trabajadores aparcar en la parcela de Camino Sur, donde se pensaba construir una residencia de mayores, que por favor se renueve por el bien de las personas de alrededor, porque va a influir sobre el tráfico si no se hace así», señaló durante el Pleno.
Hacia un modelo de ciudad equilibrado
La situación en Camino Sur es, en última instancia, el reflejo de los desafíos que enfrenta una ciudad en constante crecimiento como la nuestra. El equilibrio entre el desarrollo de las actividades educativas —representadas por el Liceo Europeo— y el bienestar de los vecinos debe alcanzarse mediante la planificación rigurosa.
«Dado que está a punto de finalizar el contrato entre el Ayuntamiento y el Liceo Europeo, Solicitamos que se renueve por el bien de las personas de alrededor, porque va a influir sobre el tráfico si no se hace así»
Los residentes han propuesto que se abra un proceso de diálogo donde se valoren alternativas de uso para la parcela que resulten beneficiosas para todos: desde el mantenimiento de zonas de estacionamiento regulado hasta la creación de dotaciones que realmente aporten valor al barrio sin alterar su fisonomía ni colapsar sus vías de comunicación. El consenso es, según los portavoces vecinales, la única herramienta capaz de evitar nuevos enfrentamientos entre la administración y los ciudadanos.
La pelota está ahora en el tejado de las autoridades locales, quienes tienen la oportunidad de demostrar que su modelo de gestión se basa en la escucha activa y en la búsqueda de soluciones de largo plazo. La resolución de este conflicto no solo determinará el futuro de una parcela, sino que enviará un mensaje claro sobre la importancia que el consistorio otorga a la calidad de vida de sus habitantes de La Moraleja en una de las zonas más estratégicas de la ciudad.
La estabilidad de Camino Sur depende de una decisión que requiere valentía política y, sobre todo, una visión de ciudad que ponga al vecino en el centro de todas sus actuaciones. Esperamos que el ruego trasladado por Fernando Montenegro en el último pleno sea el catalizador para una respuesta que traiga tranquilidad a las familias de la zona.


