El Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes ha confirmado un plan de mejora que destinará 600.000 euros a todos los colegios públicos del municipio. Las obras comenzarán a finales de junio, cuando los niños cuelguen la mochila, y se espera que estén terminadas para la primera semana de septiembre, justo antes de que suene el timbre del nuevo curso.
Qué se va a tocar en cada colegio (y lo que se queda igual)
El plan abarca desde pequeños arreglos hasta reformas que se notan. Con ese presupuesto, todos los colegios públicos recibirán mantenimiento general: pintura, arreglo de aseos, mejoras en patios y sustitución de cerrajería. Cosas que parecen menores, pero que dejan de serlo cuando tu hijo te cuenta que la puerta del baño no cierra o que en el patio hay un columpio roto desde octubre.
Pero hay tres centros que se llevan la parte más ambiciosa. La escuela infantil La Locomotora cambiará las viejas carpinterías interiores de madera por materiales más modernos. En el CEIP Fuente Santa se renovarán las ventanas exteriores de aluminio, y en el CEIP León Felipe se sustituirán las de algunas aulas. El objetivo: que en invierno no se escape el calor.
Y luego está la seguridad. En los colegios Tierno Galván y León Felipe se instalarán líneas de vida en las cubiertas. Un sistema de anclajes que permite a los técnicos trabajar en los tejados sin jugarse el tipo. No lo van a ver los niños, pero es una de esas decisiones que marcan la diferencia entre un accidente y un parte de obra sin incidentes.
Cambiar las ventanas de madera por aluminio en un colegio no es solo estética: es la diferencia entre una clase a 18 grados en enero y un examen en una habitación que parece una nevera
Las dos palabras que los padres repiten: confort y seguridad
Lo que parece un detalle técnico —las carpinterías— tiene un impacto directo en el día a día de los críos. Unas buenas ventanas reducen el gasto en calefacción y mantienen la temperatura estable, algo que en Sanse, con esos días de enero en que las nieblas no levantan, se agradece. No es solo una mejora estética, es una inversión en salud y en facturas.
Además, todos los trabajos han sido consensuados con los equipos directivos de los colegios. Los directores trasladaron sus peticiones a las concejalías de Educación y Obras, y los técnicos municipales las incorporaron al plan. Así no hay margen para que el Ayuntamiento imponga una obra que luego nadie necesitaba. “Nos preguntaron, y hemos pedido lo que más falta hace”, nos comentan desde uno de los centros.
El precedente que nos hace mirar con lupa los plazos
Aquí en el norte de Madrid tenemos memoria. El verano pasado, en Alcobendas, las obras en el CEIP Vicente Aleixandre se alargaron más de la cuenta y hubo padres que se encontraron con andamios en mitad del patio a mediados de septiembre. Las quejas fueron sonoras y el Ayuntamiento de Alcobendas tuvo que dar explicaciones.
En Sanse , fuentes municipales aseguran que el cronograma es “muy ajustado” y que el contrato incluye penalizaciones si las empresas se retrasan. Aún así, el margen es estrecho: de finales de junio a primeros de septiembre. Cualquier imprevisto —una ola de calor que pare las obras, una demora en la entrega de materiales— podría complicar el inicio de curso.
Eso sí, la voluntad de hacer las cosas bien parece estar ahí. Que se instalen líneas de vida no es algo que se vea, pero demuestra que los técnicos han puesto la prevención sobre la mesa. Y que las mejoras se decidan colegio a colegio, con los directores implicados, es una señal de que no se trata de un plan electoral maquillado.


