La Entidad de Conservación de La Moraleja ha iniciado un proceso de renovación integral de las casetas utilizadas por el personal de vigilancia que opera en los distintos accesos y puntos estratégicos de la urbanización. Hasta ahora, los vigilantes desempeñaban su labor en casetas prefabricadas que, si bien eran funcionales, no ofrecían las condiciones adecuadas para un trabajo que requiere largas horas de atención y permanencia. Con esta iniciativa, la Entidad busca mejorar las instalaciones y, sobre todo, dignificar la labor de estos profesionales que velan por la seguridad de todos los residentes.
Las nuevas casetas, algunas ya instaladas y operativas, sustituyen a las viejas estructuras temporales y destacan por su mayor solidez, amplitud y confort. Están dotadas de baño, climatización, suministro de agua y electricidad, y se han diseñado para ofrecer tanto comodidad al trabajador como integración estética con el entorno. Además, se han construido con materiales duraderos que garantizan aislamiento térmico y acústico, algo fundamental para las labores de vigilancia continuadas que se desarrollan día y noche.
“Las casetas en sí me parecen bien si se utilizan correctamente. Poner una caseta para dejarla vacía y sin personal no lo entiendo. El sitio elegido no sé si es el más idóneo, pero creo que utilizan las delimitaciones de La Moraleja para ello.”, confirma un vecino residente a La Moraleja.
El objetivo principal de la Entidad con esta modernización es mejorar las condiciones laborales y reforzar la seguridad general. Las casetas actúan como puntos de control en los accesos y permiten un contacto directo con el resto del sistema de vigilancia y con los servicios de emergencia en caso de necesidad. Su renovación se enmarca dentro de un plan global de mejora de la infraestructura de seguridad de La Moraleja.
Falta de comunicación por parte del Ayuntamiento
Sin embargo, no todo el mundo está plenamente satisfecho. Pese a que los avances son evidentes, diferentes vecinos y miembros de la comunidad han manifestado su malestar por la falta de comunicación tanto de la Entidad de Conservación como del propio Ayuntamiento de Alcobendas. Señalan que no se ha informado con antelación ni sobre la ubicación exacta de las nuevas casetas ni sobre el calendario de obras, lo que ha generado confusión y cierta sensación de improvisación.
Según expresan varios residentes, no es la primera vez que se sienten desinformados sobre actuaciones que afectan al día a día de la urbanización. Algunos recuerdan que ocurre con frecuencia en otros temas que dependen en parte del Ayuntamiento, como la iluminación pública, el mantenimiento del asfaltado o la gestión de residuos.
«Deberían comunicarnos con antelación cualquier iniciativa relacionada con La Moraleja»
El malestar vecinal pone sobre la mesa una queja recurrente: la falta de canales de comunicación efectivos que permitan informar a los residentes sobre las actuaciones que se están desarrollando en su entorno. Muchos consideran que las decisiones se ejecutan sin la suficiente transparencia o sin consultar con las comunidades afectadas.
“Deberían comunicarnos con antelación cualquier iniciativa relacionada con La Moraleja, no solo las obras de las casetas. También necesitamos información clara sobre los planes de iluminación, la limpieza y recogida de basuras o el estado del asfalto. Todo esto nos afecta directamente como vecinos”, comenta uno de los residentes, visiblemente molesto por la falta de coordinación entre la Entidad y el consistorio.
Paso importante
A pesar de ello, la mayoría de los vecinos coincide en que la instalación de nuevas casetas supone un paso positivo en términos de funcionalidad y seguridad. “Nos parece bien que los vigilantes trabajen en condiciones dignas; ellos son los primeros en atender cualquier incidencia”, afirma otra residente para este medio, que reconoce la utilidad del proyecto aunque insiste en la necesidad de mayor comunicación institucional.
Esta actuación, que se está desarrollando por fases, empezó en los accesos principales —donde el tránsito de vehículos y personas es constante— y, posteriormente, se extenderá a los puntos secundarios y zonas interiores. Cada nueva caseta está equipada con sistemas eléctricos y tecnológicos que permiten una vigilancia más efectiva, con mejores condiciones tanto para el personal como para los usuarios que entran o salen del complejo residencial.

Desde el punto de vista operativo, contar con estas infraestructuras adecuadas también mejora la capacidad de respuesta en caso de emergencias o incidentes. Las casetas servirán como puntos de apoyo, donde los vigilantes podrán coordinarse y mantener comunicación directa con el resto del equipo y los servicios municipales.
En definitiva, el proyecto representa un avance en la profesionalización y modernización del sistema de vigilancia en La Moraleja. No obstante, la falta de información previa y la ausencia de comunicación formal por parte del Ayuntamiento siguen siendo un punto de fricción entre la administración y los vecinos. La sensación general es que existe una desconexión entre las instituciones que gestionan el área y quienes habitan en ella.
La renovación de las casetas de vigilancia es solo una parte visible de un esfuerzo mayor por mantener la urbanización en condiciones óptimas de seguridad, limpieza y mantenimiento. Pero la experiencia ha puesto de manifiesto una demanda creciente: la necesidad de transparencia y comunicación constante entre la Entidad de Conservación, el Ayuntamiento de Alcobendas y los vecinos. Solo así, dicen, se logrará avanzar hacia una gestión más abierta, participativa y eficaz de todos los servicios que hacen de La Moraleja un enclave único dentro de la Comunidad de Madrid.


