Cuando Jan Farrell se coloca el mono rojo, ajusta los alerones en los gemelos, se calza el casco aerodinámico y se sube a sus esquís, el tiempo parece detenerse. En apenas 15 segundos, puede superar los 230 kilómetros por hora deslizándose por pendientes perfectas de nieve prensada, con los sentidos en alerta máxima y el viento golpeando su rostro.
Esa sensación de vértigo controlado es lo que ha convertido al esquiador británico en uno de los nombres más respetados en el Speed Ski, conocido en España como Kilómetro Lanzado, que es la disciplina más rápida del esquí no motorizado.
Su disciplina exige concentración extrema, técnica milimétrica y una gestión impecable del riesgo. Para Farrell, cada bajada es «como si el tiempo se congelara, una experiencia a cámara lenta donde solo existe la nieve bajo los pies».
Nacido en Lancaster, Reino Unido, en 1983, y afincado en España desde 1989, Jan comenzó a esquiar a los dos años y tomó su primera clase en Gavarnie, Francia, a los cinco. La nieve y la velocidad formaron parte de su vida desde muy pequeño, y con el tiempo se convertirían en su pasión profesional. Desde 1992 vive en La Moraleja, donde combina la vida familiar con entrenamientos, competiciones y proyectos empresariales.
Padre de dos hijas, nacidas en 2018 y 2020, Farrell asegura transmite a su familia los valores del deporte y el amor por la nieve. Además de deportista, es empresario y docente: fundó y dirige Liberalia, una compañía de seguros de telefonía móvil con más de 40 empleados, y es profesor adjunto y mentor en el Instituto de Empresa (IE).
Su carrera profesional y su pasión por los gadgets y la tecnología conviven con la adrenalina del Speed Ski. Los récords que lo definen Jan Farrell es, a nivel mundial, uno de los esquiadores más rápidos de la historia. Su tope personal en la categoría S1, la máxima del Speed Ski, es de 231,66 kilómetros por hora, conseguido en el Speed Masters de Vars, Francia, en 2015.
Además, posee dos récords del mundo: velocidad sobre pista cubierta, con 104,956 km/h en SnowHall Amnéville (2015), y velocidad sobre asfalto remolcado por un vehículo a motor, con 63,78 km/h en MotorLand Aragón (2016), asistido por un Ferrari 458 Italia Competizione. Su trayectoria en la Copa del Mundo FIS de Speed Ski incluye una victoria general en la categoría S2 en 2014 y múltiples top 5 en la categoría reina S1.
Incluso tras sufrir caídas a más de 200 km/h, Farrell ha mostrado una capacidad de recuperación física y mental que lo distingue entre sus compañeros. En 2016, tras una caída en Vars que le provocó quemaduras de segundo grado en la espalda y múltiples magulladuras, volvió a competir semanas después y mantuvo posiciones destacadas en la Copa del Mundo.
El Speed Ski, aunque extremo en apariencia, es un deporte de control absoluto. Las pistas homologadas miden un kilómetro de longitud con una anchura mínima de 30 metros, divididas en tres secciones: aceleración, cronometraje y frenado. La pendiente máxima puede alcanzar el 98%, más del doble de cualquier pista negra tradicional, y los laterales cuentan con zonas de seguridad de 25 metros.

El equipo que utiliza Farrell es tan técnico como la propia disciplina: tablas de 2,40 metros, bastones curvos de un metro, casco integral aerodinámico y un mono de poliuretano, poliéster y elastodieno que tarda casi una hora en colocarse. Cada detalle se ajusta para optimizar la aerodinámica y la seguridad: «Tardo casi una hora en ponérmelo y necesito la ayuda de una o dos personas», explicó recientemente Farrell.
Bajo esa segunda piel lleva ropa ignífuga y una espaldera integral, mientras los alerones de los gemelos aumentan la estabilidad y control en la bajada. El Speed Ski en España Aunque el Kilómetro Lanzado no es un deporte masivo en España, Farrell ha trabajado para difundirlo. Ha participado en competiciones en Grandvalira, Sun Peaks y Vars, y colabora con la Federación Internacional de Esquí (FIS) como responsable de Media Marketing de Speed Ski y miembro del Comité de Atletas.
Además, ha creado su propia productora audiovisual, centrada en contenidos sobre nieve y deportes de invierno, y organiza eventos locales como el reciente descenso en la Sierra de Guadarrama. La modalidad ha sido reconocida como la disciplina no motorizada más rápida del mundo. La aceleración es vertiginosa: de 0 a 100 km/h en 3,4 segundos, y la punta de velocidad dobla a la de los esquiadores de descenso alpino.
«Puede parecer un deporte de riesgo, pero el Speed Ski no lo es; lo más grave son las quemaduras por fricción en caso de caída», asegura Farrell.
VELOCIDAD EN LAS PISTAS, TRANQUILIDAD EN LA MORALEJA
Vivir en La Moraleja le permite a Farrell equilibrar su vida profesional, familiar y deportiva. La tranquilidad de su entorno contrasta con la intensidad de sus descensos, y le ofrece un espacio seguro para concentrarse en sus proyectos y su familia. Sus hijas participan activamente en deportes de invierno y están familiarizadas con la nieve, siguiendo el ejemplo de su padre. Además, la ubicación estratégica de Alcobendas le permite acceder con facilidad a estaciones cercanas como Valdesquí o Navacerrada para entrenamientos, así como viajar a Europa para competiciones internacionales.
Esta cercanía facilita la combinación de su carrera deportiva y su rol como empresario y mentor. Retos recientes Hace pocos días, Farrell fue noticia por su participación en el Telco Ski Day en la Sierra de Guadarrama. Inicialmente previsto en La Pinilla, la falta de nieve obligó a cambiar el escenario al Alto de las Guarramillas, Puerto de Navacerrada.
Aunque el descenso fue un evento promocional, sirvió para dar visibilidad a la disciplina y mostrar la destreza del esquiador en condiciones menos habituales. Farrell señaló que esta era «una buena manera de divulgar mi especialidad deportiva y mostrar las posibilidades de la sierra madrileña».

A pesar de la velocidad extrema, Farrell mantiene una visión del deporte basada en el control y la preparación. Su recuperación tras la caída de 216 km/h en Vars en 2016 incluyó trabajo con el psicólogo deportivo Ricardo de la Vega, lo que le permitió superar problemas de confianza y retomar la competición con seguridad.
Cada descenso exige concentración máxima: durante los 15-17 segundos de bajada, Farrell experimenta una sensación de ralentización de los sentidos, donde audición y visión quedan en segundo plano, y solo existe la conexión con los esquís y la nieve. Esta intensidad, asegura, no se puede replicar con otros vehículos o experiencias, incluso con automóviles de alta potencia.
Más allá del deporte Jan Farrell no se limita al esquí. Fundador de Liberalia, mentor en el IE y business angel en startups de hardware inteligente como Carv, Kokoon, SOSV, Lime y Little Cars, combina la pasión por la innovación con la velocidad. Su enfoque combina la estrategia, la precisión y el riesgo calculado, valores que comparte tanto en los negocios como en la nieve.
JAN FARRELL ANUNCIÓ SU RETIRADA EN 2021, PERO SIGUE LIGADO AL MUNDO DE LA NIEVE
La creación de su productora audiovisual en 2018 también refleja su interés por contar historias y compartir su pasión, llevando al público el mundo del Speed Ski a través de contenidos visuales de alta calidad. Su objetivo es inspirar a nuevas generaciones y acercar la disciplina a un público más amplio.
Aunque anunció su retirada del Speed Ski profesional en 2021, Farrell sigue vinculado al mundo de la nieve, promoviendo deportes de invierno entre jóvenes y personas en situación de vulnerabilidad. La velocidad, la técnica y la pasión que lo definen siguen presentes, y su influencia en el deporte español es cada vez mayor.


