El cierre del ejercicio 2024 y el arranque de 2025 han dibujado un mapa de seguridad heterogéneo en el cinturón norte de la Comunidad de Madrid. Los datos definitivos del Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior revelan una realidad de dos velocidades: la consolidación de Tres Cantos como un oasis de baja delincuencia frente al incremento sostenido de las infracciones en los grandes núcleos urbanos de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes. En un contexto donde la percepción de seguridad ciudadana se ha convertido en un activo político y social, las cifras oficiales ofrecen una radiografía precisa sobre dónde se han concentrado los delitos y qué tipologías penales están marcando la agenda de las fuerzas de seguridad en la zona.
Tres Cantos ha logrado desmarcarse de la tendencia regional al consolidarse, un año más, como uno de los municipios más seguros de la Comunidad de Madrid. Con una tasa de criminalidad que se mantiene en el entorno del 3%, lo que equivale a unos 30 delitos por cada mil habitantes, la ciudad tricantina se posiciona muy por debajo de la media autonómica y nacional. Este dato no es fruto del azar, sino de una caída drástica en las modalidades delictivas que más alarma social generan: los robos con fuerza.
Durante el último año, la eficacia policial y las medidas de prevención han permitido que los robos en domicilios particulares se desplomen un 34%. Esta cifra es especialmente significativa en una localidad con una estructura urbanística de urbanizaciones y bloques abiertos que, en teoría, podrían ser vulnerables. La tendencia positiva se extiende también al tejido empresarial y comercial, donde los robos en establecimientos han experimentado un descenso del 35%. Estos porcentajes sitúan a Tres Cantos en una posición de liderazgo en cuanto a seguridad ciudadana, logrando que el crecimiento poblacional no se traduzca en un aumento proporcional de la delincuencia.

ALCOBENDAS Y EL DESAFÍO DE LA NUEVA CRIMINALIDAD
A pocos kilómetros al sur, el panorama en Alcobendas presenta matices más complejos. El municipio cerró el balance de 2025 con un incremento del 5,2% en el total de infracciones penales, superando la barrera de los 4.300 delitos registrados. Este repunte sitúa el volumen total de infracciones en 4.369, una cifra que ha encendido las alarmas en determinados sectores de la administración local, aunque el análisis pormenorizado ofrece una lectura agridulce.
Pese al aumento del dato global, Alcobendas ha logrado un hito en la protección del entorno doméstico. Los registros del Ministerio del Interior destacan una caída histórica en los robos en domicilios, una modalidad que durante décadas fue la principal preocupación de los residentes. Este descenso sugiere que, mientras la delincuencia tradicional en viviendas retrocede gracias a la videovigilancia y la mayor presencia de patrullas, el incremento del 5,2% se debe fundamentalmente al auge de otras formas de criminalidad, especialmente aquellas relacionadas con el entorno digital y los hurtos menores en zonas comerciales de gran afluencia. El desafío para Alcobendas radica ahora en contener ese crecimiento delictivo que, aunque no siempre implica violencia física, afecta de manera directa a la estadística general de seguridad.
SAN SEBASTIÁN DE LOS REYES Y SU ALZA
San Sebastián de los Reyes, municipio colindante con Alcobendas, es el que presenta los indicadores más preocupantes del eje de la A-1. La criminalidad en esta localidad ha subido un 8,6% durante el último ciclo anual. Este incremento supera la media de sus vecinos y refleja una mayor presión delictiva en diversas categorías. El informe ministerial subraya un aumento generalizado en las infracciones penales, destacando especialmente el peso de los ciberdelitos y los robos.
El caso de «Sanse» es representativo de lo que los expertos denominan la mutación del delito. Al igual que en otras grandes ciudades de la periferia madrileña, la delincuencia convencional convive con una explosión de estafas informáticas que engrosan las estadísticas. Sin embargo, a diferencia de Tres Cantos, San Sebastián de los Reyes no ha logrado frenar con la misma intensidad los delitos contra el patrimonio. La interconexión urbana con Alcobendas crea un continuo donde la movilidad de los delincuentes es alta, pero las cifras indican que es en el término municipal de San Sebastián donde se han materializado más denuncias en términos porcentuales, obligando a una revisión de las estrategias de coordinación entre la Policía Local y la Policía Nacional.
ALGETE ESTABLE
En un plano diferente se sitúa Algete. Por su menor densidad de población y su carácter más residencial y alejado del núcleo industrial más denso, suele presentar tasas de criminalidad sensiblemente más bajas que las de Alcobendas o San Sebastián de los Reyes. Los datos de 2025 confirman que se mantiene dentro de los niveles de riesgo moderado-bajo que caracterizan a los municipios de menor tamaño de la zona norte.
La seguridad en Algete se beneficia de una estructura social distinta, donde el control comunitario es mayor y las grandes superficies comerciales, focos habituales de hurtos, no tienen la misma escala que en los municipios vecinos del sur. No obstante, al estar integrado en la misma zona de influencia, Algete no es inmune a las tendencias globales, aunque su capacidad para mantener cifras estables contribuye a equilibrar la media de seguridad de la comarca.

LA CIBERDELINCUENCIA COMO FACTOR DISTORSIONADOR
Un elemento común que atraviesa todos los informes de la zona norte, aunque con distinta incidencia, es el peso de la cibercriminalidad. Los expertos en seguridad advierten que los incrementos globales en municipios como Alcobendas y San Sebastián de los Reyes están fuertemente condicionados por las estafas a través de internet. Mientras que la criminalidad convencional, aquella que se comete a pie de calle, tiende a estabilizarse o bajar en lugares como Tres Cantos, los delitos cometidos en el espacio virtual no conocen fronteras municipales.
Este fenómeno explica por qué un municipio puede ser percibido como seguro por sus ciudadanos mientras las estadísticas oficiales muestran subidas. El robo de una cartera en la calle genera una sensación de inseguridad inmediata; una estafa bancaria mediante un mensaje de texto aumenta la cifra del Balance de Criminalidad de la misma forma, pero no altera la percepción de seguridad física en las plazas o parques del municipio.
La comparativa entre estos municipios revela que la seguridad en el norte de Madrid es un puzzle de piezas desiguales. Tres Cantos se erige como el referente a batir, demostrando que es posible reducir los robos con fuerza mediante políticas de prevención específicas. Algete se mantiene como un entorno tranquilo por su propia idiosincrasia demográfica. En el otro extremo, Alcobendas y San Sebastián de los Reyes enfrentan el reto de gestionar volúmenes de delincuencia superiores a los 4.000 delitos anuales, lidiando con el crecimiento de las nuevas formas de criminalidad que se solapan con los delitos tradicionales.
La coordinación entre los ayuntamientos y el Ministerio del Interior será clave en los próximos meses para determinar si el repunte en Sanse y Alcobendas es una fluctuación coyuntural o una tendencia que requiere una intervención más profunda. Por ahora, el norte de Madrid sigue siendo una de las regiones más prósperas de España, pero los datos de 2025 dejan claro que la prosperidad no siempre viaja acompañada de una reducción automática de la criminalidad.


