Los empresarios tecnológicos y altos ejecutivos que han hecho de La Moraleja su nuevo hogar

La Moraleja, en el término municipal de Alcobendas, al norte de Madrid, es desde hace décadas uno de los enclaves residenciales más caros de España: chalés con jardín sobre parcelas amplias y una ubicación a medio camino entre el aeropuerto de Barajas y los parques empresariales que jalonan la A-1. Esa mezcla de intimidad y cercanía a los centros de decisión ha hecho de la urbanización un destino recurrente para quienes ocupan puestos de máxima responsabilidad en compañías internacionales.

Los cinco perfiles de esta relación comparten dos rasgos: han ocupado o siguen ocupando posiciones de primer nivel en organizaciones de alcance global —un banco central, un grupo editorial, un fabricante tecnológico, una empresa de telecomunicaciones y un vehículo de inversión— y han fijado su residencia en esta zona. El criterio de selección combina ese peso profesional contrastable con el vínculo residencial, sin atender a patrimonios ni a cuotas de poder. La nómina no es exhaustiva: en el entorno viven más directivos que no figuran aquí.

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Juan Pablo Ridruejo Timbal: director general de Dell Technologies para España y Portugal y residente en La Moraleja

Economista y empresario, miembro de la Comisión de Jóvenes Empresarios de Madrid entre 1987 y 1991, Juan Pablo Ridruejo Timbal es la persona que gobierna el lugar donde se relaciona la élite empresarial de La Moraleja. Preside el Consejo de Administración del Real Club de Golf La Moraleja desde noviembre de 2014, cuando la junta de accionistas ratificó con más del 90% de los votos la única candidatura presentada, y revalidó el puesto en diciembre de 2019 con 1.478 votos frente a los 998 del también empresario Balbino Prieto. Antes había sido consejero de la entidad desde 2013 y formaba parte de varios de sus comités. Su peso en el club —una sociedad anónima con unos 6.000 accionistas, cuatro campos de 18 hoyos, todos par 72, y el mayor club privado de golf de España por número de hoyos— lo sitúa como interlocutor natural de esa comunidad: dos de los recorridos están en la propia urbanización de La Moraleja (Alcobendas) y los otros dos en Algete.

En el Registro Mercantil acumula cargos en una quincena de sociedades activas, la mayoría con domicilio en el paseo de la Castellana, 44, dedicadas a la promoción inmobiliaria, el alquiler de bienes inmuebles y las financieras. Baldaliga SL, una de sus sociedades, figuró como presidente del consejo del propio club hasta 2020. Su mandato ha quedado marcado por la guerra accionarial que estalló en 2023: una socia lo acusó de tirar de votos de personas fallecidas y de firmas en blanco para sacar adelante las juntas, entre ellas la que aprobó en 2019 una casa club de cinco millones de euros, y catorce consejeros fueron citados a declarar. En mayo de 2024, el Juzgado de Instrucción número 2 de Alcobendas archivó provisionalmente las denuncias por delitos societarios e injurias tras constatar que los querellados habían reconocido tres casos de socios fallecidos en una sola junta y que el acuerdo cuestionado se había aprobado con 1.200 votos.