La Moraleja, en el término municipal de Alcobendas, al norte de Madrid, es desde hace décadas uno de los enclaves residenciales más caros de España: chalés con jardín sobre parcelas amplias y una ubicación a medio camino entre el aeropuerto de Barajas y los parques empresariales que jalonan la A-1. Esa mezcla de intimidad y cercanía a los centros de decisión ha hecho de la urbanización un destino recurrente para quienes ocupan puestos de máxima responsabilidad en compañías internacionales.
Los cinco perfiles de esta relación comparten dos rasgos: han ocupado o siguen ocupando posiciones de primer nivel en organizaciones de alcance global —un banco central, un grupo editorial, un fabricante tecnológico, una empresa de telecomunicaciones y un vehículo de inversión— y han fijado su residencia en esta zona. El criterio de selección combina ese peso profesional contrastable con el vínculo residencial, sin atender a patrimonios ni a cuotas de poder. La nómina no es exhaustiva: en el entorno viven más directivos que no figuran aquí.
1Luis de Guindos: vicepresidente del BCE y exministro de Economía, residente en La Moraleja
Luis de Guindos (Madrid, 1960) es el español que más alto ha llegado en la arquitectura económica europea de la última década: vicepresidente del Banco Central Europeo entre el 1 de junio de 2018 y el 31 de mayo de 2026, un mandato de ocho años no renovable en el que asumió estabilidad financiera, gestión de riesgos y prudencia macroeconómica. Antes había sido ministro de Economía y Competitividad entre 2011 y 2018 —los años del rescate bancario y de los decretos que forzaron la consolidación del sector—, secretario de Estado de Economía con Aznar (2000-2004) y presidente de Lehman Brothers en España. En Fráncfort atravesó la pandemia, el shock energético, la quiebra de Credit Suisse y una inflación que escaló hasta el 10,6% en octubre de 2022. Los tipos pasaron del 4% en septiembre de 2023 al 2% en junio de 2025 y él presumió, al despedirse, de que en esos ocho años no se había producido «un accidente importante» en el sistema financiero europeo. Le sustituyó el croata Boris Vujčić.
Su vínculo con La Moraleja está documentado: en julio de 2012, siendo ministro, compró junto a su mujer, María Belén Liras, un ático de 132,67 metros cuadrados —dos terrazas incluidas— en la urbanización Hoyo 10, junto al campo 2 de La Moraleja Golf, por 587.000 euros, frente a los 1.658.000 que la promoción marcaba antes del estallido de la burbuja. La operación se cerró el 27 de julio con Reyal Urbis y Barclays, se presentó como inversión y se formalizó cinco meses antes de la subida del IVA, lo que le ahorró unos 35.000 euros de impuestos; el episodio alimentó la polémica política de aquellos años. Los medios lo incluyen desde entonces entre los vecinos ilustres del barrio, junto a nombres como los de Carmen Thyssen, Sergio Ramos o Amaia Salamanca. Ya fuera del BCE, dirige la Cátedra de Política Económica Europea de Comillas y colabora como distinguished fellow con el IESE, tras descartar un regreso a la política y a la banca.


