La Moraleja, en el término municipal de Alcobendas, al norte de Madrid, es desde hace décadas uno de los enclaves residenciales más caros de España: chalés con jardín sobre parcelas amplias y una ubicación a medio camino entre el aeropuerto de Barajas y los parques empresariales que jalonan la A-1. Esa mezcla de intimidad y cercanía a los centros de decisión ha hecho de la urbanización un destino recurrente para quienes ocupan puestos de máxima responsabilidad en compañías internacionales.
Los cinco perfiles de esta relación comparten dos rasgos: han ocupado o siguen ocupando posiciones de primer nivel en organizaciones de alcance global —un banco central, un grupo editorial, un fabricante tecnológico, una empresa de telecomunicaciones y un vehículo de inversión— y han fijado su residencia en esta zona. El criterio de selección combina ese peso profesional contrastable con el vínculo residencial, sin atender a patrimonios ni a cuotas de poder. La nómina no es exhaustiva: en el entorno viven más directivos que no figuran aquí.
2Juan Luis Cebrián: exconsejero delegado de PRISA y residente en La Moraleja
Juan Luis Cebrián (Madrid, 1944) es el ejecutivo que transformó un diario nacido en 1976 en un grupo cotizado con radio, prensa, editorial y formación. Primer director de El País, estuvo al frente de la cabecera hasta noviembre de 1988 y después pilotó Prisa como consejero delegado durante casi tres décadas, hasta su salida en mayo de 2018; desde el 19 de diciembre de 1996 es académico de la Real Academia Española. Su aterrizaje en La Moraleja se produjo en 2005, cuando compró a las religiosas del Sagrado Corazón una parcela de 10.000 metros cuadrados dentro de la urbanización y levantó una vivienda unifamiliar de más de 1.000 metros construidos, con 2.000 metros útiles según reportajes posteriores. Las estimaciones del sector manejadas entonces situaban la operación, con la casa ya terminada, entre 800 y 1.000 millones de pesetas.
Su peso directivo tampoco se ha apagado. En abril de 2024, el consejo de Prisa Media lo destituyó como presidente de honor de El País al considerar que había incumplido la exclusividad de su contrato al fichar por el digital The Objective; Cebrián anunció que lo llevaría a los tribunales y atribuyó la decisión a su crítica continuada al Gobierno. Cobró una bonificación de 6 millones de euros al jubilarse y sus retribuciones en el grupo llegaron a 11,2 millones en 2011. De cara al 50 aniversario del diario, que se cumple en 2026, la dirección de Prisa ha vuelto a contar con él. En lo personal, la casa familiar de La Moraleja quedó del lado de su exmujer, Teresa Aranda, tras el divorcio, y el periodista fijó su residencia en Fuente del Fresno, en San Sebastián de los Reyes, según la prensa especializada.


