El IV Concurso de Fotografía Antigua de Alcobendas busca las fotos que duermen en los cajones de casa. Y no es una forma de hablar. La convocatoria va puerta a puerta, vecino a vecino, con la esperanza de que alguien reconozca esa imagen borrosa de la Plaza Mayor en los años sesenta y decida bajarla del olvido. El plazo está abierto del 22 de septiembre al 20 de noviembre de 2026, ambos días incluidos, y el requisito de fondo es sencillo: que la imagen sea de Alcobendas y anterior a 1990.
Qué fotos busca el Archivo Municipal (y cuáles se quedan fuera)
Lo que se pide no es una postal bonita. Las bases hablan de calles, paisajes, personas, costumbres, tradiciones, y fiestas. También de retratos, de escenas curiosas y de lugares emblemáticos del municipio. Es decir, todo eso que nunca aparece en los libros de historia pero que explica cómo se vivía aquí hace cuarenta o cincuenta años. El jurado valorará la antigüedad de la imagen, sí, pero pesa igual que sea representativa de Alcobendas: una calle cualquiera de 1965 con gente reconocible vale más que un retrato de estudio sin contexto.
Ojo con los detalles, porque la letra pequeña importa. Las fotografías tienen que ser originales, auténticas y poder identificarse. Al entregarlas hay que acompañarlas del nombre de la persona propietaria, el año, la identificación de la imagen y los datos de quienes aparecen en ella o del paraje que retrata. No hay límite de fotografías por participante, así que si el álbum familiar da para veinte, se entregan veinte.
El punto de entrega es el Archivo Municipal, en la planta baja del Ayuntamiento. Cada participante recibe un resguardo al depositar sus imágenes, y ese papel no es un trámite menor: es la garantía de que la foto vuelve a casa. El Ayuntamiento se compromete a digitalizarlas y devolverlas en el menor tiempo posible, una vez cerrado el concurso y entregados los premios.
Ahí no acaba la cosa. Participar implica ceder al Ayuntamiento los derechos de las imágenes para su publicación por cualquier medio y sin ánimo de lucro. Las copias que se hagan para el Archivo Fotográfico Municipal pasan a ser propiedad municipal y, si esas imágenes se exponen o se difunden, puede que no figure el nombre del titular inicial. Merece la pena leerlo con calma antes de firmar.
Un municipio que no guarda sus propias fotos termina creyendo que siempre tuvo el aspecto que tiene hoy.
Dos premios, seis nombres en el jurado y una fecha marcada en rojo
La convocatoria reparte dos premios y no puntúa lo mismo una imagen curiosa que un lugar emblemático bien documentado. El peso lo llevan la antigüedad, el valor documental de lo que se ve y la capacidad de la foto para contar algo de Alcobendas que ya no existe. Pues eso.
El jurado lo forman seis personas y conviene saber quiénes son, porque son los que decidirán qué se queda en el fondo municipal. La alcaldesa, Rocío García Alcántara, figura representada por María José Ortiz Iglesias de Ussel, de la Concejalía Delegada de Cultura. Completan la mesa Gloria Rodríguez Marcos, secretaria general del Pleno; Antonia Lucas Rodríguez y Cristina Cabornero Herrero, del Archivo Municipal; José Luis Gutiérrez Encinas, presidente de la Asociación de Fotografía de Alcobendas A Contraluz; y Julián Caballero, cronista oficial de la localidad. El fallo se conocerá antes del 11 de diciembre de 2026.
Cuatro ediciones después: lo que este concurso dice de Alcobendas
Llevamos cuatro ediciones y ya se puede decir algo con criterio. Este no es un certamen de lucimiento municipal: es la vía por la que el Archivo Fotográfico Municipal va rellenando los huecos que dejaron los años del crecimiento rápido, esos en los que el municipio pasó de pueblo a ciudad en dos décadas y nadie tuvo tiempo de fotografiar las cosas antes de que desaparecieran. Las tres convocatorias anteriores funcionaron como un goteo: cada vecino que abre un armario aporta una pieza que ningún archivo oficial tenía. Más contexto histórico sobre el municipio, en su entrada de Wikipedia.
Dicho esto, hay dos cosas que se pueden mejorar. La primera es la cesión de derechos sin contraprestación: quien presta la memoria familiar debería tener garantizado, como mínimo, que su nombre aparezca siempre junto a la imagen, y las bases dejan la puerta abierta a lo contrario. La segunda es la difusión: un concurso con dos premios y seis jurados se queda corto si luego las fotos no se ven en el bulevar Salvador Allende, en la zona de la estación o en una exposición itinerante por el casco antiguo. El Ayuntamiento de Alcobendas tiene la materia prima y las bases completas se pueden consultar en su sede electrónica. La próxima cita del calendario está clara: 20 de noviembre para entregar y antes del 11 de diciembre para conocer el fallo. Después, a esperar la devolución de los originales. Ya sabemos cómo acaba esto.


