Nos acabamos de enterar de que el Ayuntamiento de Alcobendas reparte 540 árboles y 4.275 arbustos gratis entre comunidades de vecinos, colegios e institutos. La fecha límite para pedirlos es el 23 de octubre y el trámite se resuelve por internet en un rato.
La cosa viene de la Campaña Verde de Alcobendas, un programa pensado para esos jardines que forman parte del paisaje cotidiano de la urbanización aunque no sean de titularidad pública. Son las zonas ajardinadas que lindan con la calle y que, con los años, se quedan sin árboles, con los setos mustios y con un aspecto que ninguna comunidad quiere para su entrada.
Qué se reparte exactamente: del almendro de flor al tomillo
Entre los árboles disponibles hay almendro de flor, ciruelo rojo, cerezo, manzano japonés y madroño. Todos con copas de desarrollo reducido y raíces poco agresivas, un detalle que importa más de lo que parece cuando el árbol va a crecer a dos metros de una acera o de la rampa del garaje.
Para los rincones pequeños van los arbustos: romero, lavanda, salvia, tomillo, rosal, brezo, jazmín, cantueso, laurel y santolina. Casi todo es flora mediterránea, acostumbrada a pasar sed en julio y a aguantar el calor sin que nadie le dedique demasiada atención. Eso sí, hay una limitación que conviene leer antes de rellenar el formulario: las plantas no pueden usarse para formar setos.
Quién puede pedirlas y cómo se solicita sin perder la mañana
Pueden pedirlas comunidades de vecinos, colegios públicos, institutos y entidades de conservación. El trámite es electrónico, a través de la sede electrónica municipal, indicando los datos de quien presenta la solicitud y las especies que se quieren recibir. Después, los técnicos del Ayuntamiento comprueban que la petición cumple las condiciones de la campaña.
Pedir la planta es la parte fácil del trámite; lo que decide si el jardín sobrevive es quién riega en agosto y quién se acuerda de apuntarlo en el orden del día.
La entrega está prevista para finales de noviembre. Y ahí aparece el punto que más discusiones genera en las juntas de propietarios: las plantas son gratis, sí, pero plantarlas y mantenerlas corre por cuenta de quien las recibe. No hay jardinero municipal detrás de la operación.
El riesgo real no está en pedirlas, sino en mantenerlas vivas
Estamos en buena época para meter un árbol en el suelo, pero eso no significa que el trabajo acabe con la plantación. Un almendro joven necesita riego regular durante los dos o tres primeros veranos, y una comunidad sin contrato de jardinería se encuentra en mayo con una papeleta que no había calculado. A eso se suma que el seguro de la comunidad y el reparto de tareas rara vez contemplan una zona verde nueva.
De hecho, la mayoría de las comunidades que van a pedir estas plantas son pequeñas, de esas que deciden en junta si pintan el portal o lo dejan para el año que viene. Para ellas, lo razonable es llevar el asunto a la próxima reunión de propietarios, calcular quién riega, quién revisa y cuánto costaría un mantenimiento mínimo. Sin ese paso, la campaña se convierte en un regalo con fecha de caducidad.
También conviene que los colegios e institutos miren la solicitud con calma. Un patio escolar gana sombra y pierde horas de riego automático si nadie lo previó, y aquí las especies elegidas están pensadas precisamente para sobrevivir con poco, no para sustituir un jardín que ya requería aspersores.
Tampoco conviene hacerse ilusiones con las cantidades. 540 árboles para todo el municipio es una cifra que se agota rápido si las peticiones se concentran, y los 4.275 arbustos se repartirán entre quienes cumplan los requisitos. Presentar la solicitud pronto no garantiza nada, pero presentarla el día 22 sí que es un riesgo innecesario. El siguiente hito con calendario fijo es la entrega a finales de noviembre; a partir de ahí, el reloj del riego empieza a contar.


