El Balonmano Alcobendas empata 23-23 en un final de infarto: lo que nadie vio en los últimos segundos
El Balonmano Alcobendas empató 23-23 en Soria y se quedó a un lanzamiento de la victoria. Un punto, un final de infarto y la sensación de que a este equipo le va a costar poco enganchar a la grada.
Los de Alcobendas se marcharon con la miel en los labios. Un gol en el último suspiro habría supuesto los dos puntos, pero el balón se estrelló contra la barrera soriana cuando ya había sonado la bocina. En fin, cosas del balonmano.
El partido respondió a lo que se esperaba entre dos equipos recién descendidos de División de Honor Plata y llamados a pelear por la zona alta de la categoría. El conjunto de Alcobendas se mostró incisivo en ataque y sólido atrás durante buena parte del encuentro.
Qué pasó realmente en el último minuto de San Andrés
Con 12-10 se llegó al descanso, una renta mínima que reflejaba la igualdad de una primera parte sin dominador claro. Tras el paso por los vestuarios, el guion apenas cambió: pequeñas ventajas, respuestas inmediatas, y un intercambio constante de goles.
El Alcobendas llegó a ponerse por delante en la segunda mitad, pero el Urbana BM Soria encontró argumentos para igualar el pulso. El 23-23 llegó cuando apenas quedaba un minuto, y ahí empezó el tramo que dejó a la grada con el corazón en un puño.
En el último ataque visitante, una falta de los sorianos dio al Alcobendas un lanzamiento directo. El balón salió cuando ya había sonado la bocina. La barrera amarilla se plantó y lo bloqueó. Alivio en San Andrés y tablas definitivas.
Un punto sabe mejor cuando se rasca en la cancha de un rival que aspiraba a lo mismo y se queda con la mitad.
Por qué este punto vale más de lo que parece en la tabla
El Urbana BM Soria sumó su segundo empate en dos jornadas y sigue invicto, aunque sin conocer la victoria. En Gijón dejó escapar una renta parecida; en su estreno ante su afición, en cambio, resistió hasta el final. Alcobendas arranca su regreso a Primera Nacional con esa mezcla de solidez y falta de pegada que en una liga tan corta se paga caro.
La diferencia entre uno y dos puntos, en una categoría como esta, se nota en mayo. Las cuentas de la permanencia y las de la zona alta se deciden por detalles mínimos, y un lanzamiento bloqueado en Soria entra de lleno en esa categoría. Ahí duele.
Lo que sí dejó el choque es una imagen clara: la defensa de Alcobendas aguantó el tipo en los momentos calientes. En ataque, el equipo encontró huecos por los extremos y por el pivote. En defensa, sin embargo, concedió demasiado en los diez minutos finales.
El hueco que pelea el BM Alcobendas en la zona norte
Conviene recordar de dónde viene este equipo. La temporada pasada descendió de División de Honor Plata, y volver a Primera Nacional no es un castigo menor: la categoría es un barrizal de desplazamientos largos, pabellones pequeños y plantillas cortas. Exige una paciencia que el aficionado de Alcobendas no siempre tiene.
El balonmano de la zona norte vive una paradoja. Hay cantera, hay pabellones que se llenan algunas tardes de sábado y hay un club —el Alcobendas— que lleva años siendo el único referente estable en un radio de quince kilómetros. Falta, eso sí, continuidad en los resultados y recursos para competir con los presupuestos del balonmano del norte de España, donde los clubes viven pegados a la grada.
No es la primera vez que un club del entorno atraviesa un descenso y una reconstrucción. La diferencia es el tiempo: la categoría no concede paréntesis y la afición responde cuando el equipo compite, no cuando el proyecto se promete para más adelante. Quien quiera seguir al equipo en casa tiene el calendario de instalaciones y actividades deportivas en la web del Ayuntamiento de Alcobendas.
Y ahí está la clave de la temporada: el BM Alcobendas necesita ganar en casa. Los empates fuera son buenos; los empates en el pabellón propio, con la grada apretando, son una losa que se arrastra hasta la primavera.


