Sanse lo ha conseguido con el ruido de los aviones: Lo que Europa acaba de admitir y qué pasa ahora

La plataforma lleva casi cuatro años reclamando la reversión de la ruta de la pista 36L

La Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo ha admitido a trámite la denuncia de la plataforma Sanse Sin Aviones contra el ruido que genera la nueva ruta de despegue de la pista 36L del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. La admisión no resuelve el problema. Ni mucho menos. Pero lo coloca en un tablero donde las excusas municipales empiezan a sonar raras.

Qué ha admitido exactamente Europa (y qué no)

La plataforma lo confirmó esta semana: el expediente ha pasado el primer filtro de la Comisión de Peticiones y ha sido remitido a la Comisión de Medio Ambiente, Clima y Seguridad Alimentaria. Traducido al vecino: Bruselas entiende que aquí podría estar incumpliéndose la directiva europea sobre ruido ambiental y abre una investigación preliminar.

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Conviene no confundir términos. Que Europa estudie el caso no equivale a una condena ni a una orden inmediata de revertir la ruta. Lo que hace la Comisión es analizar si España, como Estado miembro, aplica bien la normativa comunitaria. Si concluye que no, puede abrir un procedimiento de infracción. Eso ya es otra liga.

Raquel Aguado, una de las portavoces de Sanse Sin Aviones, resume la situación con una idea que repiten desde 2022: esto es un asunto de salud pública, no de comodidad.

Cuatro años de ventanas cerradas en agosto no son una molestia vecinal: son un problema de salud pública que llevamos demasiado tiempo contando solos

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Por qué la huella del ruido se mudó de Fuente del Fresno a Dehesa Vieja

Aquí está la raíz de todo. En septiembre de 2022 AENA implantó una nueva codificación de despegue en horario diurno. Lo hizo, según la plataforma, atendiendo a la petición del entonces alcalde socialista Narciso Romero. El objetivo era aliviar el ruido sobre la urbanización Fuente del Fresno.

El resultado fue otro. La huella acústica se desplazó hacia barrios mucho más densamente poblados: Dehesa Vieja, Rosa Luxemburgo y Tempranales. Hablamos de más de 50.000 vecinos afectados y de infraestructuras sensibles como el Hospital Universitario Infanta Sofía, donde el ruido no es exactamente una anécdota de terraza.

Pongamos el contexto que suele olvidarse. Fuente del Fresno es una urbanización de chalets dispersos, con densidad baja. Dehesa Vieja y Tempranales son lo contrario: bloques, colegios, ambulatorios, y parques infantiles. El ruido cambió de sitio y se multiplicó por el número de gente que lo sufre.

En fin, cosas de la zona norte.

Casi cuatro años de puertas cerradas: qué se juega Sanse ahora

Desde la plataforma denuncian una situación de bloqueo por parte del Ayuntamiento, AENA y la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. La mayoría de los vecinos afectados asegura que las respuestas han sido siempre las mismas: tres administraciones, tres evasivas, y una realidad que no se ha movido. El avión sigue pasando.

La admisión a trámite en la Comisión Europea es, según Aguado, un avance importante en la lucha por el derecho a la salud y al descanso. Y espera que una resolución de este organismo obligue a las instituciones competentes a iniciar los trámites para revertir la ruta anterior.

En esta redacción entendemos que la pelota ya no está solo en el tejado del Ayuntamiento de Sanse. Cuando Bruselas mete la nariz en un expediente de ruido, los argumentos técnicos se afinan. Y las cifras, también.

Lo que este expediente dice del error de 2022

El precedente lo tenemos en casa. En septiembre de 2022 se cambió la huella de ruido por criterios políticos y, cuatro años después, nadie ha asumido el coste técnico de deshacerlo. Ese es el punto débil del sistema: la ruta que se cambió en un despacho no se revierte con un simple informe acústico.

Los conflictos aeroportuarios europeos comparten un patrón. Se abre el expediente, la administración responde con estudios sonoros, y el proceso se alarga años. No hay atajos, y quien prometa lo contrario no ha leído un solo informe de AENA.

El segundo problema es de coordinación. La pista 36L afecta a Sanse y a otros municipios del norte, cada uno con su propia estrategia y su propio calendario político. Sin una posición común, cada ayuntamiento negociará por su cuenta y los vecinos de Dehesa Vieja seguirán siendo los últimos de la fila.

El siguiente hito ya está sobre la mesa: la Comisión de Medio Ambiente debe pronunciarse sobre la investigación preliminar. Y si hay resolución, el expediente volverá a Madrid con una pregunta incómoda: quién asume el coste político de revertir la ruta cuatro años después de haberla cambiado.

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