Patinetes eléctricos en Sanse: 169 denuncias y el control policial que nadie se espera

El Ayuntamiento ha tramitado 77 sanciones por circular sin el seguro obligatorio y 43 por no estar inscritos en el registro nacional. Los controles en aceras y carriles siguen activos.

Los patinetes eléctricos de Sanse acumulan ya 169 denuncias de la Policía Local. Lo hemos comprobado en los datos que maneja el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes y el desglose tiene su gracia: lo que más se multa no es la velocidad.

El reparto es el siguiente. 77 denuncias por falta de seguro. Otras 43 por no estar inscritos en el Registro Nacional o no tener el certificado de características técnicas. Y 49 más por infracciones relacionadas con la conducción: circular por la acera, superar la velocidad permitida, llevar a más ocupantes de los autorizados, ir con auriculares o conducir bajo los efectos de las drogas.

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Fíjate en la proporción, porque explica por dónde va el control policial. Casi la mitad de de las sanciones no tienen nada que ver con cómo conduces, sino con si tu patinete está en regla sobre el papel. Y eso, para quien lo compró en una tienda o por internet hace un par de años, es una novedad bastante incómoda.

Lo que más multa en Sanse no es la velocidad: es la falta de seguro

La normativa que aplica la Policía Local obliga a estos vehículos a circular con seguro obligatorio y a estar inscritos en el registro correspondiente. No es una recomendación ni una campaña de concienciación: se traduce en expedientes que llegan a casa semanas después, con la matrícula o el número de serie identificados.

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El problema de fondo es que el patinete entró en muchas casas como un juguete caro y ha salido convertido en un vehículo con obligaciones. Cambia el seguro, cambia el registro y cambia la responsabilidad civil si atropellas a alguien en un paso de cebra. Nadie te avisa de eso el día de la compra.

La mitad de las denuncias no van contra el que corre demasiado, sino contra el que nunca supo que su patinete tenía que estar asegurado.

La acera, los auriculares y el segundo ocupante: ahí está el pulso

Las 49 denuncias de conducción dibujan el mapa de lo que se persigue. Circular por la acera es la conducta que más quejas vecinales genera, sobre todo a la entrada y salida de los colegios y en los ejes donde más gente camina: la avenida de España, la calle Real o los alrededores de la estación de Alcobendas-Sanse. El exceso de velocidad aparece como motivo recurrente en las actas, igual que los auriculares y el segundo ocupante.

Lo llamativo es que buena parte de estas conductas no nacen de la mala fe. Nacen de que el patinete se sigue percibiendo como algo intermedio entre la bici y el patinete de toda la vida. La acera delante de casa, la vuelta rápida al supermercado, el niño mayor que va al entrenamiento. Todo eso, con la norma en la mano, es sanción.

Irlanda ya ha movido ficha y aquí el debate se quedó en el papeleo

Hay una comparación que estos días aparece en cualquier conversación: Irlanda ha decidido regular y prohibir el uso de patinetes eléctricos a los menores de 16 años. Lo hace después de una acumulación de accidentes que las ciudades ya no consideran anecdótica. Aquí, en cambio, el debate público se ha quedado en el seguro y el registro.

Y ahí está el punto débil del enfoque. Cuando la obligación se comunica mal, lo que llega al vecino no es una norma, es un papel en el buzón. 77 de las 169 denuncias son por algo de lo que la mayoría de los propietarios no tenían ni idea. Una campaña informativa en condiciones habría costado menos que 77 expedientes tramitados.

La Dirección General de Tráfico lleva tiempo advirtiendo de que el patinete es el vehículo que más ha crecido en siniestralidad urbana. Si el parque de vehículos crece más deprisa que el conocimiento de la norma, el resultado es esta mezcla de multas y sorpresa. Nos suena, además, de otras movidas de movilidad en la zona norte: primero la sanción, después la explicación.

Queda una pregunta abierta que los datos no resuelven: si el control se aplica igual al reparto que al particular. En la información municipal no aparece desglose por tipo de usuario, y sin ese detalle la sensación de agravio es inevitable. En un municipio del tamaño de Sanse, 169 denuncias en pocos meses mueven a bastante gente.

De momento toca esperar al próximo balance que publique el Consistorio para saber si la curva se aplana o sigue subiendo. Lo que no va a cambiar es el criterio: seguro, registro y respeto a la acera.

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