Si el 13S pensabas ir en coche a IFEMA, la protesta contra la F1 prepara un plan que te interesa conocer

La Plataforma Stop F1 Madrid y una veintena de organizaciones convocan una concentración el domingo 13 de septiembre a las 12.00 junto a Ifema. El aviso importa a los vecinos de la zona norte que usan la A-1 para acercarse al recinto ferial.

Quedamos con unos vecinos en Moraleja Green y, entre café y café, uno soltó que pensaba acercarse el domingo 13 con los críos a ver qué se oía del primer Gran Premio desde la vía de servicio. Mala idea, le dijimos. Porque justo ese día, a las 12.00, la protesta F1 Madrid organizada por la Plataforma Stop F1 Madrid y una veintena de organizaciones convoca una concentración en los exteriores de Ifema, en el número 5 de la avenida del Partenón.

La cita no es casual, y busca denunciar lo que, según los convocantes, es el despilfarro de la Fórmula 1 en un contexto de recortes en servicios públicos. Vamos a verlos.

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Qué hay detrás de la protesta que coincide con la carrera principal

Entre el 11 y el 13 de septiembre los motores de los monoplazas rugirán alrededor de Ifema, junto a zonas residenciales de los distritos de Barajas y Hortaleza. La concentración del domingo se ha organizado para la hora de máximo seguimiento televisivo: las doce del mediodía. Del 11 al 13 de septiembre, Madrid se juega la imagen internacional del circuito, mientras las organizaciones convocantes ponen el foco en el coste económico y social del evento.

En el cartel de la protesta aparecen, como áreas afectadas por esos recortes, la educación, la sanidad, la dependencia, la vivienda asequible, el transporte público, la vida de barrio y la lucha contra incendios. No es un asunto menor si vives en Alcobendas o Sanse: muchos de estos servicios dependen de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento, y la conexión directa con la A-1 convierte el debate en algo que se siente a diario en la zona norte.

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Además de los recortes, las organizaciones señalan otras quejas: el ruido, la contaminación atmosférica, el desplazamiento de una histórica vía pecuaria, el efecto sobre unos humedales y la afección a la movilidad. A eso se suma la polémica tramitación de la licencia para edificar el trazado del circuito, que sigue coleando mientras se celebra la carrera.

Y no son solo pancartas. Muchas de estas entidades han presentado recursos administrativos o denuncias ante la Justicia, incluidos los procedimientos impulsados por Más Madrid. En todos los casos, los juzgados han rechazado aplicar medidas cautelares que impidieran desarrollar las carreras.

Mientras los monoplazas llenan de ruido Ifema, media zona norte paga un evento que se tramita entre recursos judiciales sin resolver.

Eso significa que, salvo giro de última hora, el Gran Premio se corre y la protesta se celebra. Esa es la realidad con la que tendrá que convivir el vecino que baje por la carretera de Burgos.

Por qué te afecta si vives en Alcobendas y sueles moverte hacia Ifema

La afección a la movilidad no es un argumento vacío. Si el domingo 13 vas a salir de Sanchinarro, La Moraleja o Dehesa Vieja hacia la zona de Ifema, Barajas o el aeropuerto, ten claro que la A-1, la M-11 y los viales de servicio del recinto ferial soportarán un domingo complicado: la carrera, los cortes de tráfico que suele activar el evento y una concentración convocada justo en los accesos.

Ya sabes cómo se pone la A-1 un domingo cualquiera. Con un evento de primer nivel y una protesta en la puerta, es directamente una invitación a enfadarte en el coche. No vamos a inventar un cierre de carril que no está confirmado, pero la precaución es la única ruta segura.

Los vecinos que dependen del autobús para moverse hacia Madrid capital también deberían mirar los avisos del Consorcio Regional de Transportes. Algunas líneas que cruzan la zona norte, entre otras la 151, los 154, 156, 157 y 171, pueden sufrir desvíos cuando se activan los dispositivos de tráfico del entorno Ifema. Es de cajón: si un operativo corta un tramo, el autobús se desvía y la frecuencia se resiente.

El pulso entre el evento global y las facturas que seguimos pagando

Cada vez que Ifema acoge una feria grande, los vecinos de la zona norte ya saben lo que toca: accesos colapsados y calles con dispositivos de movilidad. Ocurre con FITUR y con cualquier salón de dimensiones medianas. La diferencia, este domingo, es que se junta el dispositivo del Gran Premio con una concentración que pone sobre la mesa una queja de fondo: el dinero público invertido en un evento de este calibre, mientras en los barrios se discute la letra pequeña de los servicios públicos.

La contradicción es potente. Un recinto ferial que recibe respaldo de las administraciones para acoger la F1, criticado por la tramitación de la licencia y por su impacto ambiental, se convierte en escenario de una protesta justo cuando las cámaras miran a Madrid. No es nuevo que la zona norte pague las externalidades de los grandes eventos: lo que falta es una comunicación clara de los cortes, las alternativas y los horarios. En eso, como siempre, llegaremos tarde si no miramos el móvil antes de arrancar.

La movilización del domingo puede acabar en anécdota o en un atasco del que se hable en los grupos de WhatsApp de Alcobendas y Sanse durante días. Nuestra apuesta es que los vecinos lleguen avisados, no enterados.

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