El otro día, bajando del autobús 171 en la avenida de los Andes, un vecino de Sanchinarro me paró con el móvil en la mano: «Mira los decibelios que marca la app«. Spoiler: no son buenos. El circuito Madring está a tiro de piedra de las viviendas, y el Gran Premio de Fórmula 1 vuelve a encender las alarmas — y los motores — en la zona norte. Hemos leído el estudio que el ingeniero ambiental Iván Ruiz Coello ha convertido en su Trabajo de Fin de Máster en la Universidad Politécnica de Madrid, y hay cifras que conviene que conozcas antes de que el ruido te atropelle.
El estudio que ha puesto números a lo que ya se oía en las calles de Sanchinarro
El TFM de Ruiz Coello estima que 13.936 personas soportarán más de 60 decibelios durante la carrera. De ellas, 79 entran en riesgo auditivo por exposición a niveles superiores a 85 dB. No es una exageración vecinal: es el resultado de un modelo digital del terreno y del análisis de datos históricos de otros grandes premios. El área analizada incluye 50.646 habitantes de los distritos de Hortaleza y Barajas, con Sanchinarro como zona colindante directa.
El límite base que marca el Real Decreto 1367/2007 para áreas residenciales es de 55 dB. Para eventos, se permite llegar hasta 60 dB. El estudio concluye que el 54,2% del suelo destinado a uso vivienda dentro del área sufrirá niveles por encima de 60 dB durante las dos horas de competición del domingo. Los edificios de primera línea de la calle Silvano, en Valdefuentes, no logran disipar la energía acústica incidente, y el ruido penetra en los patios interiores.
El impacto no se limita a la carrera. En el cómputo diario, la superficie expuesta a más de 58 dB se duplica con el circuito operativo: pasa de 3.435 a 8.613 residentes afectados, un incremento del 114% respecto al escenario sin Fórmula 1. Además, 7.000 vecinos pierden su condición de zona tranquila — niveles inferiores a 55 dB — durante los días del evento. El ruido deja de ser un fenómeno localizado para convertirse en una afección ambiental generalizada.
Las cifras que no gustan ni en Ifema ni en la Comunidad de Madrid
Los barrios más golpeados son Valdefuentes, Canillas y parte de la Piovera. En Valdefuentes, el circuito pasa a escasos 40 metros de las viviendas y se registrarían valores de 89,7 dB. Hay 279 personas expuestas a más de 80 dB, de las cuales 79 superan los 85 dB, territorio de riesgo para la salud auditiva. No es solo el rugido de los motores: también cuentan el roce de neumáticos con el asfalto, los helicópteros de seguridad y el griterío de las gradas.
El consejero de Transportes, Jorge Rodrigo, pidió la semana pasada que «todos nos sacrifiquemos un poquito» en nombre de la rentabilidad. El alcalde José Luis Martínez-Almeida reconoció el 1 de septiembre que «la molestia cero no existe», pero confía en las pantallas protectoras instaladas por Ifema. Una cosa es el sacrificio y otra es que te suban el ruido de 55 a casi 90 dB en tu salón sin haberte preguntado.
El ruido no se sacrifica en nombre de la rentabilidad cuando hay 14.000 vecinos que no han firmado ningún contrato con la Fórmula 1.
Por qué la exención ambiental huele a goma quemada (y no a progreso)
El proyecto del circuito Madring se ha librado de una evaluación de impacto ambiental completa. La resolución del Informe de Impacto Ambiental determinó que se someta únicamente a un procedimiento simplificado, elaborado por los promotores y sin obligación de publicar su contenido íntegro. Ruiz Coello recuerda que esa decisión es «condicionada»: solo resulta viable si el Ayuntamiento de Madrid autoriza la suspensión de los índices de calidad acústica al amparo del artículo 9 de la Ley del Ruido. Es decir, las administraciones han legalizado la excepción antes de que los motores arranquen.
Hay un precedente que en la zona norte conocemos bien: El Jarama. Aquella licencia acabó tumbada por la Justicia tras años de litigios por ruidos. La diferencia es que entonces no había una exención exprés diseñada a medida para un evento de tres días. La Confederación Española de Familias de Personas Sordas (Fiapas) ya ha recomendado usar tapones en las zonas más próximas, a la pista y evitar la exposición continuada. Un consejo sensato para quien viva en primera línea, pero que huele a derrota administrativa: si te recomiendan tapones es porque el ruido no se va a contener.
Hemos intentado comprobar en el Ayuntamiento de Madrid si existe un plan de medición independiente para validar los niveles reales durante el Gran Premio. No hemos obtenido respuesta. El precedente de las pruebas de Fórmula 3, con vecinos registrando más de 100 dB, no invita al optimismo. Y el estudio de la Politécnica no es un panfleto activista: es una tesis de máster con metodología revisada por un tribunal académico.


