El informe PISA 2025, publicado por la OCDE esta semana, situó a España en 451 puntos en comprensión lectora, 457 en matemáticas y 477 en ciencias, por debajo en los tres casos del promedio de la OCDE —461, 463 y 482, respectivamente— y con caídas históricas respecto a 2022 en lectura y matemáticas. La brecha respecto a los países más avanzados de la Unión Europea se ha ampliado y, desde 2015, España ha perdido 45 puntos en lectura y 29 en matemáticas. Cerca de 30.000 alumnos de 15 y 16 años, repartidos en 956 centros de toda España, participaron en la evaluación. Ninguno de ellos estudiaba en King’s College, Brains International School, el Liceo Europeo o el Colegio San Patricio de La Moraleja.
Esa ausencia es la consecuencia directa de cómo funciona el sistema PISA y de qué tipo de centros evalúa. El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos, diseñado y coordinado por la OCDE, toma muestras representativas del alumnado de cada país en el sistema educativo ordinario de cada nación. Los colegios internacionales de La Moraleja no forman parte de ese sistema. King’s College, en sus dos sedes de La Moraleja y El Soto de Viñuelas, sigue el currículo nacional del Reino Unido, desde Nursery hasta Year 11, con preparación para los exámenes IGCSE, los A-Levels y el Diploma del Bachillerato Internacional (IB).
Sus alumnos no realizan la EvAU como única vía de acceso a la universidad y no están vinculados a la LOMLOE, la ley educativa española aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez que está plenamente vigente en el sistema ordinario desde el curso evaluado por PISA. El mismo esquema se aplica a Brains International School, que ofrece tanto la PAU española como el IB Diploma, y al Liceo Europeo, con currículo europeo homologado.
Qué miden IGCSE, A-Levels e IB y por qué son distintos del sistema español
La diferencia entre los sistemas de evaluación que usan los colegios de La Moraleja y el que mide PISA es fundamental para entender por qué los resultados del informe publicado esta semana no reflejan la realidad educativa del norte de Madrid. PISA evalúa competencias aplicadas en alumnos de 15 años: su capacidad para resolver problemas en contextos reales, no el dominio de contenidos curriculares específicos. Es una fotografía transversal de lo que sabe hacer un adolescente de esa edad en un sistema educativo nacional. Los exámenes IGCSE, los A-Levels y el IB Diploma miden algo diferente: el dominio de asignaturas concretas, elegidas por el propio alumno dentro de un margen de optatividad, evaluadas por organismos externos como Cambridge Assessment International Education o la Organización del Bachillerato Internacional.
Los resultados de King’s College La Moraleja en los IGCSE de la última convocatoria son un termómetro muy distinto al de PISA. En los exámenes IGCSE más recientes, el 52% de todas las notas obtenidas fueron A*, el 73% fueron A*-A y el 89% A*-B, resultados que sitúan al colegio entre los de mayor rendimiento académico del sistema británico en España. Brains La Moraleja publica por su parte que el 100% de sus alumnos aprueban el IB Diploma con una media de 3,5 puntos por encima de la media mundial, y que también mantiene un 100% de aprobados en la PAU española para quienes optan por esa vía. El Liceo Europeo, con currículo europeo, trabaja con el Bachillerato Europeo, una titulación reconocida en todos los países de la UE y que da acceso directo a las universidades de cualquier Estado miembro.

El debate sobre si estos sistemas producen mejores resultados académicos que el español es legítimo pero no tiene una respuesta simple, porque los instrumentos de medición son diferentes y apuntan a objetivos distintos. Lo que sí es medible es el destino universitario de los egresados. Los alumnos que terminan sus estudios en King’s College La Moraleja logran admisión en universidades de todo el mundo, con la mayoría de antiguos alumnos estudiando en universidades británicas y un número considerable admitido en instituciones de primera categoría, como Oxford, Cambridge, Imperial College y la London School of Economics. Ese es el argumento que muchas familias de La Moraleja esgrimen para justificar las matrículas de estos centros —que oscilan entre los 10.000 y los 20.000 euros anuales según el nivel y el colegio— frente a los centros concertados o públicos del municipio.
La Comunidad de Madrid, la que más resiste en PISA, pero los colegios internacionales siguen sin aparecer
Hay un matiz importante en los datos publicados esta semana que afecta directamente al contexto madrileño. Aunque España en su conjunto ha obtenido sus peores resultados históricos, la Comunidad de Madrid es una de las regiones que mejor aguanta el deterioro. En resolución computacional de problemas —una de las nuevas dimensiones evaluadas en PISA 2025—, la Comunidad de Madrid lidera el rendimiento con 515 puntos, seguida de Asturias con 512 y Cantabria con 510. Madrid es sistemáticamente la comunidad con mejores resultados en PISA desde hace varias ediciones, gracias entre otros factores a su mayor proporción de centros privados concertados con buenos resultados, al perfil socioeconómico de sus familias y a políticas educativas propias.
Pero incluso ese dato positivo de Madrid tiene un límite que los propios analistas de la OCDE reconocen: el efecto de los colegios internacionales en comunidades como Madrid, Cataluña o el País Vasco no está capturado en PISA porque sus alumnos no forman parte de la muestra del sistema educativo español. El informe que ha sacudido a España esta semana no habla de los alumnos de King’s College ni de Brains ni del Liceo Europeo porque, estadísticamente, no son alumnos del sistema español. Son alumnos de sistemas educativos británico, internacional o europeo que estudian físicamente en Alcobendas pero cuyo rendimiento se mide con otros parámetros, en otros exámenes, corregidos por otras instituciones en Cambridge, Cardiff o Ginebra.
Eso no significa que los problemas que refleja PISA no existan. La caída de España en comprensión lectora es la más pronunciada de toda la serie histórica: 23 puntos menos que en 2022 y 45 puntos menos que en 2015. Uno de cada tres alumnos españoles no alcanza el nivel básico en lectura y matemáticas. Y el origen socioeconómico de los alumnos sigue siendo en España el factor que más condiciona el rendimiento académico, mucho más que en los países del norte de Europa. Para las familias que cada mañana llevan a sus hijos a King’s College o a Brains, ese informe describe una realidad educativa que perciben como ajena. Para las que llevan a sus hijos al IES Severo Ochoa o al colegio público Juan XXIII de Alcobendas —ambos a pocos kilómetros de La Moraleja— PISA 2025 habla de sus hijos directamente. La convivencia de ambas realidades en el mismo municipio es uno de los rasgos más singulares de Alcobendas, y el informe publicado esta semana lo pone de relieve sin nombrarlo.


