La tranquilidad que ha caracterizado las calles de La Moraleja y El Soto durante agosto tiene los días contados. Aunque ya han empezado las clases en algunos centros concretos, el 7 de septiembre arranca el curso escolar para Infantil, Primaria y Educación Especial en la Comunidad de Madrid, y el 8 lo hace Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional.
En cuestión de horas, el Camino Ancho, el Paseo de Alcobendas, la avenida de Bruselas y los accesos a los colegios de la zona recuperarán la presión circulatoria que caracteriza el norte de Alcobendas durante el curso. La primera semana de septiembre está siendo también la primera gran prueba de movilidad tras los trabajos de asfaltado y mejora viaria realizados durante el verano, cuando el menor tráfico ha impedido comprobar si las actuaciones surten efecto real.
El problema de fondo no es nuevo, pero se reproduce cada septiembre con la misma intensidad. La concentración de colegios internacionales en La Moraleja y su entorno inmediato genera una demanda de movilidad en franja horaria muy estrecha: entre las 8:00 y las 9:30 de la mañana, miles de vehículos particulares coinciden en las mismas vías con los autobuses escolares y con los trabajadores que se dirigen al Parque Empresarial o al centro de Alcobendas. Esa simultaneidad es la que convierte los primeros días de septiembre en el momento de mayor tensión circulatoria del año en la zona norte del municipio.
El Camino Ancho volverá a ser uno de los puntos más vigilados. La presencia simultánea de vehículos particulares, autobuses escolares y peatones en el entorno de los centros educativos hace que cualquier parada en doble fila o cualquier vehículo detenido en un punto inadecuado pueda generar retenciones que se extienden rápidamente a las calles adyacentes. La situación se complica especialmente cuando los desplazamientos de los padres que llevan a sus hijos al colegio coinciden con los trayectos laborales hacia La Moraleja, El Soto y el entorno empresarial de Alcobendas. La primera hora de la mañana es, en ese sentido, el momento más delicado de toda la jornada y el que concentra la mayoría de las incidencias reportadas por los vecinos curso tras curso.
El Paseo de Alcobendas, la avenida de Bruselas y el SICAM, los tres puntos críticos
El Paseo de Alcobendas, con sus rotondas de distribución hacia las distintas zonas residenciales, recuperará también una intensidad muy superior a la de agosto. En los momentos de mayor concentración, cualquier vehículo detenido para dejar o recoger a un alumno puede provocar retenciones que terminan afectando a calles próximas en cadena. El tráfico escolar se mezcla allí con el de quienes se dirigen a sus puestos de trabajo, lo que amplifica el efecto de cualquier incidencia puntual.
La avenida de Bruselas, por su parte, recuperará el movimiento intenso que la caracteriza durante el curso tanto en entrada como en salida. Durante agosto, la reducción de los desplazamientos permite que muchas de estas vías funcionen con relativa fluidez. La situación cambia radicalmente cuando regresan los horarios escolares y laborales. El incremento del tráfico también afecta a los recorridos interiores que algunos conductores utilizan para intentar evitar las vías principales, trasladando la congestión hacia calles menos preparadas para absorber ese volumen.

El tercer elemento a tener en cuenta es el regreso del SICAM, el sistema de control de acceso a La Moraleja situado en el Paseo Conde de los Gaitanes. El dispositivo funciona durante los días laborables lectivos entre las 8:00 y las 9:30 horas y controla mediante medios telemáticos el acceso a la urbanización desde la M-12. Los vehículos que no cumplan las condiciones de acceso pueden ser sancionados. Para los conductores que utilizan habitualmente ese acceso, el comienzo del curso es especialmente relevante: no solo aumentará el tráfico, sino que volverán a aplicarse con toda su intensidad las restricciones asociadas al periodo lectivo. Conviene recordar que el SICAM no ha estado operativo durante agosto y que el regreso abrupto de sus controles en la primera semana de septiembre suele generar confusión entre quienes no están habituados a él.
Las obras del verano y las vías donde se pide más seguridad
La vuelta al colegio pondrá también a examen las actuaciones de asfaltado y mejora viaria realizadas durante el verano en varias calles de La Moraleja. Con un tráfico muy por debajo del habitual durante los meses de julio y agosto, resulta difícil valorar el efecto real de esas intervenciones. Será con el regreso de los colegios y de los desplazamientos laborales cuando se comprobará si las mejoras consiguen aliviar algunos de los puntos más conflictivos o si los problemas persisten.
La seguridad vial continuará en el centro del debate vecinal, especialmente en vías como Camino del Cura, Camino del Encinar y la avenida Rafael Nadal, donde se han planteado reclamaciones relacionadas con la velocidad y la seguridad de peatones y ciclistas. Son calles que combinan tráfico rodado intenso con desplazamientos a pie y en bicicleta de vecinos y escolares, y donde cualquier mejora en la señalización o en los límites de velocidad tiene un impacto directo en la seguridad cotidiana.
En El Soto, la situación tiene además un componente añadido que este año coincide con el inicio del curso: desde el 1 de septiembre ha vuelto el estacionamiento regulado tras la gratuidad de agosto, lo que se suma a la presión sobre la búsqueda de plazas de aparcamiento en los momentos de mayor afluencia. La coincidencia del regreso del ORA con el inicio del colegio en la primera semana de septiembre puede generar situaciones de tensión en las calles de El Soto, donde muchos conductores aún no han ajustado sus hábitos al cambio de régimen.
Las recomendaciones para los conductores de la zona son las de siempre en estas fechas: anticipar los desplazamientos, evitar las horas de máxima concentración entre las 8:00 y las 9:30, no detenerse en doble fila en los accesos a los colegios y respetar las zonas habilitadas para la parada y recogida de alumnos.


