El estado del muro perimetral del CEIP Federico García Lorca ha vuelto a situarse en el centro del debate vecinal en Alcobendas. La polémica ha resurgido a raíz de una publicación institucional del Ayuntamiento de Alcobendas en la que se anunciaba una inversión de 3,3 millones de euros para los centros educativos del municipio durante el curso 2026-2027, y que ha sido aprovechada por varios vecinos para preguntar, una vez más, cuándo se acometerá de forma definitiva la reforma de esta infraestructura escolar.
La cuestión no es nueva. Desde hace meses, distintos residentes vienen mostrando su preocupación por el aspecto y la conservación del muro de este colegio, un asunto que ha generado un intercambio de opiniones entre vecinos y responsables municipales que ilustra bien la tensión habitual entre la gestión técnica de una obra pública y la percepción vecinal sobre los plazos y el resultado final.
La pregunta que reabrió el debate
Bajo la publicación oficial del Ayuntamiento sobre la inversión educativa, varios vecinos preguntaron directamente si el muro del Federico García Lorca estará por fin listo y cuándo se acometerá su arreglo definitivo.
El comentario, lejos de quedar aislado, recibió el respaldo de otros usuarios de la red social, lo que confirma que la preocupación por esta obra no es un caso puntual, sino una inquietud compartida por parte de la comunidad educativa y del vecindario cercano al centro.
La respuesta del Ayuntamiento: «el proyecto se encuentra activo»
La cuenta oficial del Ayuntamiento de Alcobendas respondió al comentario apenas unos días después, ofreciendo una explicación sobre el estado actual de la actuación. Según la administración local, «el proyecto se encuentra activo» y se ha llevado a cabo «un estudio exhaustivo» de la situación del muro, si bien en este momento la obra «se encuentra a la espera de comenzar la siguiente fase de trabajo».
El Ayuntamiento quiso además despejar cualquier duda sobre la seguridad del recinto, subrayando que el muro «está asegurado» y que no representa un riesgo ni para los peatones que transitan por la zona ni para el alumnado del colegio. Esta precisión resulta relevante, ya que separa dos cuestiones que a menudo se mezclan en el debate público: la seguridad estructural de una instalación, que la administración da por garantizada, y su estado de conservación o acabado, que sigue pendiente de resolución.
La réplica vecinal: «si lo dejan a medias no está bonito»
La respuesta institucional no cerró, sin embargo, la conversación. Otra vecina intervino a continuación para matizar el mensaje del consistorio, reconociendo que el muro pueda estar asegurado, pero insistiendo en que el centro «necesita una restauración y ser pintado», al igual que el resto de la valla que rodea el colegio.

La vecina fue más allá y trasladó una crítica de carácter más general sobre la forma en que se ejecutan determinadas obras municipales en Alcobendas. En su comentario, defendió que «las obras que se empiezan deberían de ser acabadas y no dejarlas a la mitad», y recurrió a una comparación cotidiana para ilustrar su argumento: si una comida se deja a medio hacer, «a que no está buena»; pues, según su planteamiento, con el colegio ocurre lo mismo, ya que una obra inconclusa «no está bonito», por muy segura que resulte desde el punto de vista técnico.
Una obra pendiente de «la siguiente fase»
A día de hoy, el Ayuntamiento no ha ofrecido un calendario concreto para la finalización de los trabajos en el muro del Federico García Lorca, más allá de confirmar que el estudio técnico ya se ha completado y que la actuación aguarda el inicio de una nueva fase. Tampoco ha quedado claro si esta obra se integrará en el paquete de 3,3 millones de euros anunciado recientemente para el conjunto de los 17 centros educativos del municipio, o si continuará tramitándose como un proyecto independiente y con financiación propia.
Mientras tanto, el contraste entre el mensaje de tranquilidad trasladado por la administración —centrado en que no existe peligro— y la demanda vecinal de una reforma estética y completa de la fachada escolar sigue sin resolverse. Este tipo de situaciones, relativamente frecuentes en la gestión de infraestructuras públicas, reflejan una diferencia de fondo: para el Ayuntamiento, una obra «asegurada» puede considerarse resuelta en lo esencial, mientras que para buena parte de los vecinos, una intervención que queda a medio terminar durante meses transmite una imagen de dejadez que afecta directamente a la percepción sobre el cuidado de los centros educativos del municipio.
Habrá que esperar a comprobar si esta actuación queda finalmente incluida dentro del plan de 3,3 millones de euros anunciado para los centros educativos del municipio, o si el Ayuntamiento la mantiene como un proyecto aparte. Por el momento, la incógnita sobre la fecha de inicio de la «siguiente fase de trabajo» en el muro del CEIP Federico García Lorca sigue sin despejarse.


