El sábado por la mañana, pasear por el Parque de Andalucía o abrir la ventana de la cocina en La Moraleja era un ejercicio de estoicismo. A muchos nos escocían los ojos y notábamos un olor a quemado que se colaba por cualquier rendija. No era paranoia: las estaciones de medición de la Comunidad de Madrid registraron picos de partículas PM2.5 que rozaron los 130 microgramos por metro cúbico, cuando lo normal son 30. La nube de los incendios de la Sierra Oeste había llegado hasta el cogollo de la capital y, de paso, a todos los barrios del norte.
Ahora la situación da un respiro, pero no hay que bajar la guardia. Nos hemos enterado de que la dirección del viento ha cambiado, y eso va a librar a Alcobendas y Sanse de una repetición inmediata del episodio. Eso sí, el mercurio se va a disparar: 36 grados hoy y hasta 40 mañana. Y cuando hace este calor, la calidad del aire se vuelve caprichosa y peligrosa.
Por qué el sábado olíamos a humo hasta en La Moraleja
Para entender lo que viene, conviene recordar lo que pasó. Durante la noche del viernes y la mañana del sábado, el humo de los fuegos forestales del oeste madrileño fue arrastrado por un viento caprichoso directamente hacia Madrid. Las estaciones de medición de la red de Calidad del Aire de la Comunidad — las más cercanas a nosotros están en Tres Olivos o en Fuencarral — se pusieron rojas. Las partículas finas PM2.5, las más peligrosas porque entran hasta los alveolos pulmonares, se dispararon. La ministra de Sanidad tuvo que recordar el uso de mascarillas, y Protección Civil pidió a la gente que no saliera de casa.
En nuestra zona, aunque no tenemos un medidor oficial propio, las quejas vecinales en redes sociales y los grupos de WhatsApp de la asociación de vecinos de El Encinar de los Reyes fueron un clamor. «No se podía respirar» fue la frase más repetida. Y no es para menos: con esas concentraciones, hasta una caminata corta podía irritar las vías respiratorias.
El humo se va, pero el calor se queda, y la calidad del aire en la zona norte sigue dependiendo más de la dirección del viento que de ninguna estación de medición.
¿A dónde se va el humo este lunes y qué pinta tiene el cielo en Alcobendas?
Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el viento este lunes rola de sur a noreste a lo largo del día, pero además podría girar primero al oeste y luego al noroeste. Eso significa que, muy resumido, la nube de humo viajará hacia Toledo y partes de Castilla-La Mancha, y después podría afectar a Ávila y a puntos de la Sierra Norte de Madrid. Es decir, no viene a la capital, y por extensión, tampoco nos visita a nosotros en Alcobendas ni en Sanse.
Una buena noticia a medias. El aviso de mala calidad del aire sigue activo, y la Dirección General de Salud Pública mantiene las recomendaciones para toda la región. Aunque el humo visible no esté sobre nuestras cabezas, las partículas más pequeñas pueden estar en suspensión durante días, y el calor extremo favorece la formación de ozono troposférico, otro enemigo invisible de los pulmones.
Es decir, que el cielo se verá más o menos limpio, pero el aire que respiramos lleva restos del sábado y se cocinará con 36 grados. Si tienes que salir a correr por la Avenida de la Unión Europea o a pasear al perro cerca de la Dehesa Vieja, mejor que sea a primera hora o al anochecer.
Una espina local: sin estación de calidad del aire propia, el vecino se fía del móvil
Aquí toca poner un punto crítico. En Alcobendas y Sanse no tenemos ninguna estación fija de medición de contaminantes. Dependemos de los datos de la capital, de aplicaciones genéricas como AirVisual o de los mapas que publica el portal de Calidad del Aire de la Comunidad de Madrid. Esos mapas interpolan y dan una idea, pero no reflejan con precisión lo que respira un niño en el colegio San Gabriel o un abuelo paseando por la calle Libertad. En episodios como este, la información en tiempo real es crítica para saber si cerrar ventanas o no llevar a los críos al parque.
El Ayuntamiento de Alcobendas llegó a anunciar hace un par de años la posibilidad de instalar un sensor en el marco del proyecto europeo de smart cities, pero la iniciativa se quedó en el cajón. Lo hemos preguntado y no han querido concretar planes para este verano. Mientras tanto, la recomendación sigue siendo seguir las cuentas oficiales de @CMMedioAmbiente en Twitter y usar el sentido común. Al final, un ojo a la nube y otro al termómetro.
En fin, que ya conocemos estos veranos en la zona norte: o te comes el humo, o te asfixias de calor. O las dos, según sople el viento.


