Seguro que más de una vez has llamado al Ayuntamiento para empadronarte, pagar la tasa de basuras o matricular a tus hijos en una actividad, y te has quedado con la duda de qué pasa con todos esos datos. Pues bien, el otro día, en la cola del padrón, escuchamos a un administrativo comentar que les acababan de enviar una circular sobre inteligencia artificial. Nos pusimos a indagar y hemos descubierto un decreto que afecta de lleno a la privacidad de cualquier vecino de Sanse.
Qué dice exactamente el decreto que ha firmado el Ayuntamiento
El pasado 1 de julio de 2026, el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes aprobó su Estrategia de Implantación de la Inteligencia Artificial mediante decreto. Esto significa que es de obligado conocimiento y cumplimiento para todos los empleados municipales. Da igual si trabajan en urbanismo, en servicios sociales o en el mostrador de atención al público: desde ya, todos deben seguir el mismo protocolo.
El texto, al que hemos tenido acceso gracias a fuentes municipales, deja claro que la IA puede ser una herramienta útil para agilizar trámites internos. Sin embargo, el foco está en evitar lo que el propio decreto califica como «filtraciones de datos» cuando se utilizan aplicaciones de terceros. O, dicho de otra manera, que un funcionario meta información personal de los vecinos en un chat de ChatGPT, Copilot o cualquier otro sistema online y esa información termine almacenada en servidores externos sin ningún control.
Como parte del plan, el consistorio ha anunciado una formación específica para toda la plantilla. Aprenderán a diferenciar qué datos pueden compartirse en sistemas corporativos y cuáles están protegidos por la normativa de protección de datos. La gracia es que no basta con saberlo: si un empleado incumple el decreto, se expone a sanciones disciplinarias. Y eso, en una administración, puede doler.
Lo que la inteligencia artificial puede hacer con tus datos personales si un empleado se descuida
Imagina que un funcionario de la oficina de vivienda redacta un informe usando una IA generativa y copia tu nombre, tu DNI y tu declaración de la renta. Esa información puede quedar registrada en los logs de la empresa que presta el servicio, a menudo en Estados Unidos o en países con legislación más laxa. La estrategia municipal lo advierte sin paños calientes: «al compartir información con sistemas de terceros en internet, se puede estar poniendo en riesgo la seguridad de los datos, incluyendo información que legalmente no puede ser compartida».
En otras palabras, un simple descuido puede derivar en una filtración masiva de datos personales de cientos de vecinos. El decreto de Sanse no es un invento aislado: la Agencia Española de Protección de Datos ya alertó en 2023 sobre los riesgos de la IA generativa en las administraciones. Ahora, el Ayuntamiento de Sanse por fin lo convierte en norma.
Lo ha dejado claro el Ayuntamiento: un solo empleado que copie datos de vecinos en una IA puede desencadenar una filtración de proporciones imprevisibles.
En la práctica, la mayoría de los funcionarios ya llevan tiempo usando ChatGPT para redactar borradores. El decreto viene a poner orden en ese salvaje oeste digital.
Por qué el Ayuntamiento de Sanse llega tarde (pero a tiempo de evitar males mayores)
En esta redacción entendemos que la normativa es un primer paso necesario, pero también detectamos cierta premura. La AEPD lleva tres años pidiendo a las administraciones que se tomen en serio el uso de la IA, y no consta que Sanse haya hecho un análisis de riesgos previo a este decreto. De hecho, nos recuerda al plan de transparencia de 2022: un documento ambicioso que después apenas se traduce en medidas concretas sin partida presupuestaria.
El decreto llega con acierto en el contenido: formación obligatoria y advertencia expresa sobre los datos. Pero se queda corto en las herramientas técnicas. Ningún filtro automático impide que un trabajador copie y pegue datos en una ventana de chat desde su ordenador personal. La supervisión quedará en manos de la conciencia de cada funcionario y, en última instancia, de las sanciones si se descubre.
Con todo, es mejor tener un decreto que no tener nada. Especialmente cuando la inteligencia artificial generativa se cuela en cada conversación, y no queremos encontrarnos con que los datos de los vecinos sirven para entrenar el próximo modelo de OpenAI. Algo parecido ha empezado a suceder en otros municipios de la zona, aunque Sanse se apunta ahora el tanto.


