La plataforma vecinal Dehesa Viva ha convocado formalmente una nueva movilización ciudadana para este viernes 26 de junio, a las 20:00 horas, en la Plaza Dolores Ibárruri, situada en el barrio de Dehesa Vieja. Esta protesta busca exigir la paralización inmediata del polémico proyecto urbanístico del Cerro del Baile, una intervención que prevé la construcción de más de 3.600 viviendas en un enclave de alto valor ecológico y que mantiene en pie de guerra a gran parte del vecindario de la zona norte de la región.
La convocatoria responde a la creciente inquietud generada por el inicio de las obras de urbanización, que, según denuncian los residentes, están provocando graves afecciones medioambientales y una degradación severa de la calidad de vida en las inmediaciones. El conflicto, que ya ha escalado al terreno judicial tras la admisión a trámite de una denuncia interpuesta por el colectivo vecinal junto a Ecologistas en Acción, se ha intensificado debido a las molestias diarias causadas por el ruido excesivo y la constante polución por polvo en una zona donde, además, se ubican diversos campamentos urbanos infantiles durante estas fechas estivales.
La voz de la ciudadanía: un malestar multifactorial
La plataforma Dehesa Viva, a través de su portavoz, Germán Peña, ha subrayado que la movilización no es un hecho aislado, sino la respuesta lógica a semanas de gestiones infructuosas y falta de respuestas satisfactorias por parte de las administraciones competentes. El malestar se articula sobre dos pilares fundamentales: el impacto directo sobre el entorno natural y las condiciones de habitabilidad actuales del vecindario.
«la movilización no es un hecho aislado, sino la respuesta lógica a semanas de gestiones infructuosas y falta de respuestas satisfactorias»
En cuanto al plano ecológico, los vecinos denuncian la tala de ejemplares arbóreos, incluyendo encinas maduras que conforman el ecosistema de transición entre el casco urbano y la Dehesa Boyal, un espacio protegido y de un valor incalculable para la biodiversidad local. Para los integrantes de la plataforma, el Cerro del Baile funciona como una barrera natural indispensable que está siendo destruida en favor de un desarrollo urbanístico que califican de especulativo.
Por otro lado, la realidad cotidiana de quienes residen en la zona de influencia se ha visto notablemente alterada. La emisión incontrolada de polvo en suspensión y el ruido provocado por la maquinaria pesada son las quejas más frecuentes. La preocupación se ha multiplicado en las últimas horas debido a la coincidencia con la apertura de campamentos de verano para menores, cuyas instalaciones se sitúan en las proximidades del área donde se realizan los movimientos de tierra. Las familias han manifestado su indignación al considerar que la salud y el bienestar de los niños están siendo comprometidos por el desarrollo acelerado de estas obras de urbanización.
Implicaciones legales y críticas al modelo urbanístico
Más allá de los daños directos en el día a día, el proyecto se encuentra bajo una intensa lupa judicial. La denuncia interpuesta por Dehesa Viva y Ecologistas en Acción ha sido admitida a trámite, un paso que añade un elemento de incertidumbre legal sobre el futuro de las 3.600 viviendas proyectadas. Los demandantes alegan que el plan carece de la sostenibilidad necesaria y que ignora los informes previos sobre la protección del suelo rústico que limita con el monte protegido.

Además, el debate se extiende al modelo de ciudad. Diversos sectores críticos sostienen que las viviendas que pretenden construirse serán “inasumibles” para los jóvenes del municipio, lo cual, según sus argumentos, desvirtúa la supuesta necesidad social del proyecto. En este sentido, la plataforma insiste en que no se trata de una oposición al crecimiento, sino a un crecimiento depredador que agota los recursos naturales y no responde a la demanda real de vivienda asequible para los habitantes de la zona.
La persistencia del conflicto
La movilización prevista para este viernes pretende ser un punto de inflexión. Con esta acción, el tejido vecinal de San Sebastián de los Reyes —apoyado simbólicamente por diversos colectivos de la zona norte de Madrid— busca visibilizar su rechazo ante la opinión pública y presionar para que se abra una mesa de diálogo que permita replantear el futuro del sector.
La situación actual refleja una fractura evidente entre la planificación estratégica planteada desde los despachos y la percepción ciudadana sobre el patrimonio natural y la calidad de vida. Mientras la maquinaria pesada sigue trabajando en el Cerro del Baile, la respuesta de la ciudadanía se fortalece, anunciando que no cesarán en su empeño de proteger el terreno mientras el proceso judicial siga su curso.
La próxima concentración en la Plaza Dolores Ibárruri será, sin duda, un termómetro claro sobre el alcance de este conflicto que promete seguir marcando la agenda informativa en los próximos meses.



Hay más de 4000 peticiones de vivienda para el cerro del baile en una encuesta del ayuntamiento, hay más de 500 personas ya con dinero en cooperativas, de verdad pensáis que una concentración se 30 personas es la opinión general sobre cerro del baile?