Vecino, el horario de silencio de la feria de Sanse no es el que esperabas

La música se apagará de 16:00 a 20:00 horas en todas las atracciones y casetas

Si este verano tienes pensado acercarte a la feria de San Sebastián de los Reyes, olvídate de pasarte la tarde entre altavoces. El Ayuntamiento acaba de confirmar que, por segundo año consecutivo, las atracciones y casetas deberán apagar la música por completo entre las 16:00 y las 20:00 horas. Sí, cuatro horas de silencio obligatorio con inspecciones sonométricas aleatorias y multas para quien se salte el guion.

La decisión, adelantada por Diario de Sanse, no es un capricho político. Responde a un tira y afloja vecinal que se repite cada agosto: los residentes del Parque de la Marina y de la Avenida de los Reyes Católicos llevan años quejándose del estruendo continuo, mientras los feriantes defienden que sin música la feria pierde su esencia. La solución salomónica llega con este apagón vespertino, pensado también para que niños con autismo o hipersensibilidad auditiva puedan disfrutar sin agobios.

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El pliego técnico municipal, que hemos consultado en el Ayuntamiento de Sanse, detalla que habrá controles de ruido cada hora durante todo el horario de apertura. Los inspectores pasarán con sonómetro por las casetas de las asociaciones (frente a la plaza de toros) y por los puestos de La Marina. Quien incumpla se enfrenta a una sanción inmediata basada en el informe que redacten los técnicos. No hay margen para el despiste: está estrictamente prohibido emitir música o cualquier sonido amplificado durante esas cuatro horas.

El apagón de tarde que pocos vieron venir (y que tiene truco)

Lo que parece una medida antipática esconde un doble filo. Por un lado, da un respiro a las familias que viven a menos de 300 metros del recinto y que, en ediciones anteriores, tenían que soportar picos de más de 80 decibelios incluso a las seis de la tarde. Por otro, abre una ventana de tranquilidad para que padres con hijos con necesidades especiales puedan acudir sin el miedo a las sobreexcitaciones auditivas. De hecho, este año el Ayuntamiento de Sanse ha insistido en ese enfoque inclusivo, algo que no se mencionaba en la primera edición de la medida.

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Feria SSR

La experiencia de 2025 —cuando se implantó por primera vez— fue desigual. Algunos feriantes cumplieron a rajatabla, otros se hicieron los despistados y las multas que se impusieron no fueron públicas. Ahora, el consistorio sube la apuesta: las inspecciones serán aleatorias y cada hora, lo que hace difícil escaquearse. Nos hemos preguntado si este año habrá más inspectores que en 2025, pero el pliego no lo concreta. Lo único seguro es que, si te saltas el silencio, tendrás que pasar por caja.

Qué se juegan los feriantes (y por qué a veces compensa incumplir)

Las sanciones, según fuentes municipales, oscilan entre los 300 y los 3.000 euros dependiendo de la gravedad. Para una atracción pequeña, una multa de 500 euros puede ser catastrófica; para una caseta de asociación con barra, a veces sale más rentable pagar la multa que perder clientes durante cuatro horas. En 2025, algunos hosteleros de la zona nos confesaron que «si apagamos la música, la gente se va a otro sitio». Esa tensión no se ha resuelto.

Sin embargo, el Ayuntamiento tiene una baza: los informes de incumplimiento se redactarán de inmediato y, si se repite, podrían incluso precintar la actividad. Eso sí, en la práctica, el año pasado no se llegó a clausurar ninguna atracción. Habrá que ver si este verano la vara de medir es más alta.

En esta redacción entendemos que la medida es necesaria, pero también creemos que falta pedagogía: los carteles informativos en el recinto ferial deberían ser obligatorios y visibles. De lo contrario, el visitante desprevenido se lleva un chasco cuando a las cuatro de la tarde todo enmudece.

La música se apagará de 16:00 a 20:00 horas en todas las atracciones y casetas. Si queréis ambiente, os tendréis que esperar a las ocho de la tarde.

Lo que el Ayuntamiento no nos ha contado (y hemos tenido que indagar)

Hemos tirado del hilo y descubierto que la regulación de ruidos en fiestas patronales es un clásico de las ordenanzas municipales, pero Sanse es uno de los pocos municipios madrileños que impone un apagón total de cuatro horas. En Alcobendas, por ejemplo, las casetas de las fiestas de San Isidro solo tienen limitación de decibelios, nunca silencio absoluto. En Pozuelo, ocurre algo parecido: restricciones horarias, pero no un corte radical.

Por eso, la medida sansebastiana es, a la vez, pionera y polémica. Los vecinos del Parque de la Marina la aplauden, pero algunos feriantes amenazan con no volver. Habrá que vigilar de cerca si la programación de las fiestas se resiente este año. La fecha exacta aún no se ha publicado, pero suele caer a finales de agosto. Apenas quedan dos meses para que empiece el baile… o el silencio.

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