Alcobendas, la “Ciudad Europea del Deporte” que juega a oscuras

Alcobendas presume con orgullo de ser la Ciudad Europea del Deporte, un título que debería garantizar instalaciones de primer nivel para sus deportistas, aficionados y vecinos. Sin embargo, la realidad que se vive semana tras semana en los campos municipales dista mucho de esa etiqueta brillante. Lo que debería ser una ciudad modelo en el fomento de la actividad física se ha convertido en un ejemplo de abandono, desinterés político y falta de planificación, tal y como denuncian cada vez más jugadores y clubes locales.

Como cada semana varios equipos de la liga local tuvieron que jugar a oscuras en el campo de Fuentelucha. No es la primera vez que ocurre, y según los jugadores, tampoco será la última. Las luces fallan con frecuencia y el mantenimiento técnico parece inexistente. Los jugadores se ven obligados a disputar sus encuentros en condiciones peligrosas, con escasa visibilidad y el riesgo permanente de lesiones. No es un incidente aislado, sino parte de un patrón que afecta a múltiples campos del municipio.

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La situación en Fuentelucha es solo la punta del iceberg. En el campo Óscar Molina, el problema se llama césped. Literalmente impracticable, desgastado y con irregularidades que ponen en riesgo a los deportistas, el terreno ha sido objeto de denuncias reiteradas por parte de clubes y vecinos. La autoridad local prometió incluir su renovación en la fase de obras de 2024, pero finalmente fue pospuesta para 2026, dentro de un calendario de remodelación que parece más un ejercicio de paciencia infinita que una política deportiva realista. “Cada vez que cumplimos el trámite de escribir o reunirnos, nos dicen que ya llegará el arreglo, pero los partidos siguen jugándose sobre alfombras rotas”, se queja uno de los jugadores afectados.

Mientras tanto, en el José Caballero, las luces también se apagan antes de tiempo, y en Valdelasfuentes, uno de los postes de iluminación está roto desde hace semanas. Son señales claras de un deterioro generalizado en las instalaciones deportivas municipales. Lo más llamativo es que, hace solo dos años, Alcobendas anunció con orgullo la renovación de la mayoría de sus campos: Mario Suárez, Navarra, Fuente Lucha, Valdelasfuentes y José Caballero. Un proyecto municipal que se presentó como símbolo del compromiso con el deporte y la calidad de vida. Pero entre las promesas y los hechos hay un abismo.

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Silencio federativo y político

La denuncia de los equipos va más allá de las luces y los baches. La indignación explota, sobre todo, por el trato recibido desde el Patronato de Deportes de Alcobendas —el organismo encargado de velar por el correcto funcionamiento de las instalaciones. Según los deportistas, la respuesta habitual a sus quejas es una frase que se ha convertido en un símbolo de la desidia institucional: “No juguéis si no queréis”. Una contestación que roza la falta de respeto hacia cientos de jugadores que pagan sus cuotas, entrenan y participan en competiciones oficiales. Y para colmo, cada año las cuotas suben, tanto para tramitar las fichas como para cubrir los gastos de arbitraje, mientras la calidad de las infraestructuras cae en picado.

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Fuente. HATHOR

A esta falta de sensibilidad se suma la silencio administrativo de la Real Federación de Fútbol de Madrid (RFFM). Los clubes locales de Alcobendas llevan varias semanas esperando respuesta a los correos enviados a la Delegación, sin tener noticias ni confirmaciones.

«Debería garantizarse la práctica del deporte de forma segura«

La pasividad institucional no termina ahí. Jugadores y vecinos han escrito directamente a la alcaldesa Rocío, del Ayuntamiento, y han enviado mensajes a distintos partidos políticos locales para reclamar soluciones. Solo VOX respondió a los correos —aunque su implicación fue mínima y sin resultados visibles. Ni el Partido Popular ni el PSOE, fuerzas principales en el gobierno local y oposición, se han pronunciado públicamente sobre el asunto. La falta de compromiso político resulta incomprensible para los afectados, especialmente en un municipio que se vende como referente deportivo a nivel europeo.

“Debería garantizarse la práctica del deporte de forma segura, en condiciones dignas y sin que se convierta en una exageración. No pedimos lujos, pedimos respeto«, reclama uno de los vecinos que resume el sentimiento general con una reflexión tan simple como contundente.

Mientras tanto, el Ayuntamiento sigue utilizando el título de “Ciudad Europea del Deporte” en sus campañas de promoción y en sus redes, con fotos impecables y eventos puntuales que maquillan la realidad. Pero detrás de las cámaras, los equipos siguen entrenando en campos defectuosos, con luces apagadas y césped que raspa más que amortigua.

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Fuente: HATHOR

La ironía es inevitable: una ciudad que presume de ser ejemplo europeo de deporte, permite que sus vecinos deportistas jueguen en la oscuridad, esquivando baches y postes rotos. La imagen de Alcobendas no se ensucia por el polvo del campo, sino por la indiferencia de quienes deberían cuidarlo. Quizás, antes de anunciar galardones y trofeos institucionales, el Ayuntamiento debería encender las luces —literal y metafóricamente— de sus propios campos.

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