Richard Gere vuelve a situarse en el foco mediático, esta vez para despejar las dudas sobre su relación con España y, en concreto, con su vida en Madrid. Tras meses de especulaciones sobre una supuesta marcha definitiva y el abandono de su residencia en la exclusiva urbanización de La Moraleja, nuevas informaciones y movimientos recientes del entorno del actor desmontan esas teorías.
Lejos de haber roto con el país, el protagonista de Pretty Woman mantiene intacto su vínculo con la capital española, donde continúa teniendo uno de sus principales puntos de referencia en Europa. La incertidumbre comenzó cuando el intérprete, de 76 años, y su esposa, Alejandra Silva, decidieron regresar a Estados Unidos tras aproximadamente un año instalados en España.
Aquella decisión, tomada a finales de 2025, sorprendió a muchos, especialmente porque el matrimonio había expresado en varias ocasiones su intención de permanecer durante más tiempo en el país. De hecho, el propio actor llegó a asegurar en su llegada que dedicaría varios años a vivir en el entorno de su mujer, en un gesto que reflejaba tanto su compromiso personal como su interés por la cultura española.
Durante ese periodo en Madrid, Gere no solo se integró en la vida social y cultural de la ciudad, sino que también adoptó costumbres locales con entusiasmo. Su presencia en eventos, su participación en encuentros del sector cinematográfico, su implicación en reuniones familiares numerosas en su propia casa y en proyectos autóctonos como Open Arms, que lleva más de una década salvando vidas en el Mediterráneo, contribuyeron a construir una imagen de estabilidad.
Todo parecía indicar que aquella etapa sería prolongada. Sin embargo, el regreso a Nueva York, motivado principalmente por compromisos profesionales, actividades solidarias y necesidades familiares, cambió el rumbo de forma inesperada. En ese contexto surgieron los rumores. Se habló de un posible cierre definitivo de su etapa española, de la venta de su vivienda e incluso de un supuesto abandono de la propiedad.
Pero fue en ese punto cuando ha salido a la luz una información que rompe ese relato. Según desvela Informalia, la realidad dista mucho de esas especulaciones: la casa de La Moraleja no solo no está en venta, sino que sigue plenamente operativa y lista para ser utilizada por la familia en cualquier momento.
PARCELA DE MÁS DE 10.000 METROS CUADRADOS
La vivienda en cuestión no es una propiedad cualquiera. Situada en una de las zonas más exclusivas de la capital, en el entorno de La Moraleja, la mansión fue adquirida como un proyecto de vida familiar. Con una parcela que supera los 10.000 metros cuadrados y un valor que alcanzó cifras millonarias, la casa fue reformada y decorada a medida para adaptarse a las necesidades de una familia numerosa.

Allí convivían no solo Gere y Silva con sus hijos pequeños, sino también los hijos de relaciones anteriores, configurando un hogar amplio, dinámico y pensado para largas estancias. Lejos de haber quedado deshabitada, la propiedad continúa contando con personal de servicio encargado de su mantenimiento. Todo permanece en perfecto estado, lo que refuerza la idea de que no se trata de una residencia abandonada, sino de una casa viva, preparada para acoger a sus dueños en cualquier momento.
Este detalle resulta clave para entender la verdadera naturaleza de la relación del actor con España: no es una etapa cerrada, sino una puerta abierta. La reciente presencia de Alejandra Silva en Madrid ha sido otro elemento determinante para desmentir los rumores. La empresaria ha regresado a la capital cinco meses después de su marcha a Estados Unidos, y lo ha hecho instalándose precisamente en la vivienda de La Moraleja.
Su estancia no ha pasado desapercibida, ya que ha coincidido con varios eventos destacados de la vida social madrileña. Entre ellos, su asistencia a la Fashion Week de Madrid, donde acudió al desfile de Johanna Ortiz en el Círculo de Bellas Artes, y su presencia en una exclusiva cena organizada por la firma de joyería Suárez.
ALEJANDRA SILVIA ASISTIÓ RECIENTEMENTE A LA FASHION WEEK DE MADRID
Eso sí, su regreso no implica un traslado permanente. Se trata de una visita puntual motivada por compromisos concretos, lo que encaja con el modelo de vida actual de la pareja: una dinámica internacional que alterna estancias entre Estados Unidos y Europa. Aun así, durante estos días en Madrid, Silva ha dejado constancia de que la casa sigue siendo plenamente funcional, incluso compartiendo imágenes desde la propia residencia antes de acudir a uno de los eventos.
UNA RELACIÓN DE DOCE AÑOS
La figura de la publicista y empresaria Alejandra Silva resulta fundamental para comprender esta historia. Desde que conoció a Gere en 2014 en la localidad italiana de Positano, su relación ha estado marcada por un equilibrio entre dos mundos. Ella, profundamente vinculada a España, y él, con una trayectoria consolidada en Estados Unidos, han construido una vida en común que se mueve entre ambos países.
Durante años, fue Silva quien dio el paso de trasladarse al entorno del actor. Más tarde, Gere quiso corresponder instalándose en el país de su esposa. Ese gesto no fue menor. El actor expresó en su momento que se sentía en deuda con su mujer por el esfuerzo realizado al cambiar de vida. Su llegada a Madrid respondía, en parte, a ese deseo de equilibrio. Y aunque las circunstancias han obligado a modificar los planes iniciales, ese compromiso no ha desaparecido.
De hecho, el mantenimiento de la casa en La Moraleja es una prueba tangible de ello. Además, el matrimonio comparte dos hijos en común, Alexander y James, cuya educación y desarrollo también influyen en las decisiones familiares. A ellos se suman Albert, hijo de Silva, y Homer, el primogénito de Gere, lo que configura una estructura familiar compleja. La historia reciente de la pareja también incluye inversiones en otras zonas de España, como la adquisición de una vivienda en la costa gallega, lo que refuerza aún más su conexión con el país.
Aunque su base principal se encuentre actualmente en Nueva York, todo indica que España sigue ocupando un lugar destacado en su mapa personal. En paralelo, Gere continúa desarrollando su carrera y su actividad solidaria, dos pilares que han condicionado su regreso a Estados Unidos. Su implicación en diversas organizaciones y proyectos internacionales le obliga a mantener una agenda exigente, difícil de compatibilizar con una residencia fija en un solo país.


