El constructor más exótico de La Moraleja se ‘resfría’: 5 claves sobre Trinitario Casanova

El empresario alicantino empezó vendiendo limones con su padre, se hizo de oro con el ladrillo, se fotografió con ropa de torero tras vender el Edificio España y acaba de ser inhabilitado a ocho años para representar empresas o administrar bienes ajenos por su papel en el concurso de acreedores de Trabis.

El empresario alicantino Trinitario Casanova, vecino de La Moraleja desde 2018, ha vuelto a colocarse en el ojo público, aunque esta vez por razones menos festivas que en sus días de gloria. Conocido por su paso del negocio familiar de frutas a la élite del ladrillo español, Casanova acaba de ser inhabilitado durante ocho años para representar empresas o administrar bienes ajenos tras ser declarado responsable en el concurso de acreedores de Trabis Edificación Avanzada, que es una de sus sociedades vinculadas al grupo Baraka.

Su llegada a La Moraleja se produjo en 2018 con la compra de una vivienda valorada en más de 12 millones de euros. Desde entonces, ha sido un vecino discreto en lo personal, pero mediático por su perfil empresarial, sus excentricidades y sus polémicas. La reciente sentencia judicial marca un punto de inflexión en la trayectoria de un empresario que ha sabido combinar operaciones millonarias con un estilo a menudo arriesgado y controvertido. La inhabilitación que marca un antes y un después.

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El Juzgado de lo Mercantil nº14 de Madrid ha inhabilitado a Casanova por ocho años para administrar bienes ajenos o representar empresas. Según la sentencia, la insolvencia de Trabis Edificación Avanzada fue provocada o agravada por decisiones de sus administradores, y se señala al propio Casanova como administrador de hecho de la sociedad.

Entre las operaciones cuestionadas destacan el reparto de 10 millones de euros en dividendos a otras sociedades del grupo Baraka y transferencias adicionales por 4,3 millones de euros sin justificación contable. La resolución también afecta a José Antonio Benimeli, estrecho colaborador de Casanova, con dos años de inhabilitación, por su papel en la gestión de la compañía poco antes del concurso de acreedores.

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Aunque la sentencia aún puede ser recurrida, supone un golpe reputacional y financiero considerable para el empresario, cuyo patrimonio familiar y empresarial ha estado históricamente asociado a grandes operaciones inmobiliarias.

Repasemos cinco claves sobre este controvertido empresario.

1. De limones a millones: los inicios de un empresario singular

Trinitario Casanova nació en Orihuela (Alicante) en 1964 y comenzó su trayectoria empresarial junto a su padre vendiendo limones. Sin formación universitaria, desarrolló un olfato para los negocios que le permitió escalar rápidamente en el sector inmobiliario, primero en la Región de Murcia y luego a nivel nacional.

Durante los años del boom inmobiliario, Casanova llegó a amasar una fortuna estimada en 500 millones de euros, fruto de operaciones agresivas y relámpago que le granjearon fama y notoriedad en el mundo empresarial español. Sus comienzos humildes contrastan con el estilo de vida ostentoso que adoptaría más adelante.

Con el tiempo, Casanova demostró una capacidad poco común para anticiparse a las fluctuaciones del mercado y ejecutar compras y ventas de alto riesgo, un rasgo que definiría toda su carrera. Sin embargo, esta misma audacia lo ha llevado a enfrentarse a los tribunales en múltiples ocasiones, poniendo en evidencia los límites legales y éticos de sus decisiones empresariales.

2. El Edificio España: una operación de leyenda y chaquetilla de torero

Uno de los episodios más recordados de Casanova fue la compra y reventa del histórico Edificio España de Madrid. En 2017, adquirió el inmueble al grupo chino Wanda por 272 millones de euros y lo revendió apenas unas horas después a la cadena hotelera RIU por 300 millones, obteniendo una plusvalía multimillonaria en cuestión de horas.

Lo que elevó la operación al ámbito mediático no fue solo la magnitud financiera, sino el hecho de que Casanova se fotografió con una chaquetilla de torero, reforzando su reputación de empresario excéntrico y provocador. El propio Casanova explicó posteriormente que la operación estaba diseñada para conservar los locales comerciales y que, pese a que podía haber vendido el edificio por más dinero, priorizó sus intereses estratégicos.

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Trinitario Casanova. Foto: EP.

La jugada, que muchos consideraron audaz y arriesgada, consolidó su imagen como un promotor que combina intuición, rapidez y teatralidad en sus negocios.

3. Controversias urbanísticas en Murcia y Madrid

La carrera de Casanova ha estado salpicada de proyectos polémicos, especialmente en la Región de Murcia y en Madrid. Uno de los casos más conocidos fue el proyecto urbanístico La Zerrichera, en Águilas, que preveía la construcción de miles de viviendas, un hotel y un campo de golf en un entorno protegido de alto valor ambiental. Las denuncias de organizaciones ecologistas y la oposición de autoridades locales paralizaron el proyecto, generando enfrentamientos públicos y poniendo de relieve la tensión entre desarrollo inmobiliario y conservación ambiental.

En Madrid, su implicación en la Operación Chamartín también lo ha situado en el centro de la controversia. Casanova representaba a más de mil familias que reclamaban derechos sobre terrenos del proyecto, impulsando querellas judiciales que finalmente fueron desestimadas. Estos episodios reflejan la tendencia del empresario a operar en contextos complejos y de alto riesgo, donde las disputas legales y sociales son casi inevitables.

4. Sanciones y conflictos legales: un historial que lo persigue

Más allá de los proyectos inmobiliarios, Casanova ha enfrentado sanciones judiciales que dejan ver los límites de su gestión empresarial. En 2008 fue multado con 108.000 euros por difundir rumores sobre una opa al Banco Popular, intentando supuestamente influir en el precio de las acciones.

TRINITARIO CASANOVA FUE SANCIONADO POR DIFUNDIR RUMORES SOBRE UNA OPA AL BANCO POPULAR

Su implicación en concursos de acreedores y otros procesos financieros posteriores añade un patrón de decisiones cuestionables que finalmente han derivado en su inhabilitación actual.

5. Coches, rancheras y fundaciones: un perfil mediático

Casanova ha cultivado un perfil mediático que va más allá de los negocios. Ha sido coleccionista de vehículos de lujo —Bentley, Ferrari o Rolls-Royce—, grabó un disco de rancheras e incluso creó la Fundación Trinitario Casanova, orientada a proyectos sociales y culturales.

Sin embargo, estas actividades, que podrían suavizar su imagen, no ocultan la realidad de sus problemas legales y financieros, ni los riesgos que su gestión ha supuesto para empresas y socios. Su paso por la vida pública combina excentricidad, audacia y polémica, un cóctel que ha fascinado a medios nacionales durante años, pero que ahora se ve empañado por su inhabilitación y la evidencia de decisiones empresariales controvertidas.

La Moraleja, testigo de un empresario polémico

Desde su llegada a La Moraleja, Casanova ha mantenido un perfil relativamente discreto en su vida cotidiana, a diferencia de su trayectoria profesional. La urbanización ha sido testigo de cómo un empresario con un pasado lleno de operaciones millonarias y episodios mediáticos se enfrenta ahora a limitaciones legales que marcarán sus próximos años.

A pesar de su inhabilitación, Casanova continúa vinculado a proyectos familiares y logísticos, aunque ya no acapara portadas como antaño. Sus hijos participan en la promoción inmobiliaria familiar, y el empresario sigue involucrado en desarrollos de menor escala que antaño.

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