La publicación de los Presupuestos de la Comunidad de Madrid para el ejercicio 2026 ha sentado mal a los socialistas Alcobendas. En una jornada marcada por el análisis detallado de las cuentas regionales presentadas por el Gobierno de la Comunidad de Madrid, el PSOE de la localidad ha elevado una denuncia que pone en entredicho las promesas electorales y la gestión de la actual alcaldesa del Partido Popular (PP), Rocío García Alcántara. Según los socialistas, tras desgranar las partidas presupuestarias, la cifra destinada a la mejora o refuerzo de la sanidad pública en el municipio es redonda y desoladora: cero euros.
Esta supuesta ausencia de inversión resulta especialmente llamativa debido a las expectativas generadas por el propio equipo de gobierno local en meses anteriores. Recientemente, la alcaldesa de Alcobendas había utilizado sus canales oficiales y redes sociales para anunciar a bombo y platillo que el Ejecutivo regional procedería a la construcción de un nuevo centro de salud mental en la ciudad durante el año 2026. Sin embargo, el documento oficial de los presupuestos autonómicos no refleja rastro alguno de esta infraestructura, lo que para la oposición supone un engaño deliberado a la ciudadanía y una evidencia de que el municipio ha desaparecido del mapa de prioridades de la Puerta del Sol.
DENUNCIA DEL PSOE
Desde el grupo municipal socialista subrayan que los presupuestos no son meros documentos contables, sino la plasmación real de las intenciones políticas de un gobierno. En este sentido, consideran que el hecho de que Alcobendas no figure en el capítulo de inversiones sanitarias demuestra un desprecio absoluto por las necesidades de una población que sigue demandando mejoras en atención primaria y especializada. Para el PSOE, la realidad técnica de las cuentas desmiente de forma categórica el relato triunfalista del Partido Popular local, dejando en evidencia una brecha insalvable entre los anuncios publicitarios y la ejecución presupuestaria real.
El portavoz socialista, Ángel Sanguino, ha sido especialmente crítico con lo que denomina la pérdida de voz propia de la ciudad. Sanguino sostiene que, bajo el mandato de la actual regidora, Alcobendas ha pasado de ser un municipio reivindicativo a convertirse en una administración sumisa ante las directrices de la Comunidad de Madrid. Según su análisis, la alcaldesa ha renunciado a su papel de defensora de los intereses vecinales para actuar como una delegada disciplinada del modelo de regional del PP. Esta falta de presión y exigencia ante las autoridades regionales explicaría, a juicio de los socialistas, por qué otros municipios logran captar inversiones mientras Alcobendas queda relegada al olvido presupuestario.

La controversia se agrava al analizar el modelo de gestión sanitaria que se está impulsando desde el Ayuntamiento. Mientras las inversiones para el sistema público permanecen congeladas o son inexistentes, el PSOE denuncia que la alcaldesa promueve activamente la construcción de un hospital privado sobre una parcela de suelo público. Este contraste es el que genera mayor indignación en las filas de la oposición, que ve en este movimiento una estrategia clara para desmantelar lo público en favor del sector privado. Para los socialistas, resulta paradójico y censurable que no se destinen recursos para reforzar los centros de salud existentes o para la prometida salud mental, pero que simultáneamente se ofrezcan todas las facilidades para proyectos empresariales sanitarios.
Esta situación dibuja una hoja de ruta que, según la denuncia del PSOE, prioriza el beneficio de entidades privadas frente al interés general y el derecho a una sanidad pública de calidad. El debate se traslada ahora a la gestión del suelo y al modelo de ciudad que se pretende construir, donde el acceso a la salud parece estar bifurcándose en dos caminos: uno de anuncios vacíos para la red pública y otro de alfombra roja para la iniciativa privada. Los socialistas insisten en que esta política profundiza la desigualdad y deja desprotegidos a los sectores más vulnerables de la población de Alcobendas, quienes dependen exclusivamente del sistema madrileño de salud.
La exigencia del PSOE es clara y directa. Piden a la alcaldesa que abandone el silencio institucional y que asuma su responsabilidad de exigir lo que le corresponde a la ciudad. Consideran que gobernar no puede consistir en asentir ante los recortes o la falta de inversión que llegan desde la administración regional. Para la oposición, el liderazgo municipal se mide en la capacidad de pelear por los servicios básicos y de no aceptar que el contador de la inversión sanitaria se quede a cero cuando las necesidades de los vecinos son evidentes y crecientes.
El escenario político en Alcobendas se encamina así hacia un periodo de alta tensión parlamentaria. La falta de partidas para el centro de salud mental será, previsiblemente, el eje central de las próximas sesiones plenarias, donde el gobierno local tendrá que explicar cómo pretende cumplir sus promesas sin respaldo económico en los presupuestos de 2026. Por ahora, el silencio del Ejecutivo municipal ante los datos técnicos de la Comunidad de Madrid solo alimenta la tesis socialista de una renuncia expresa a la defensa de la sanidad pública local, dejando a los ciudadanos en una situación de incertidumbre sobre el futuro de sus infraestructuras sanitarias más básicas.


