El año 2025 no está siendo especialmente favorable para los servicios públicos en Alcobendas. Lejos de una etapa de consolidación o refuerzo, distintos ámbitos esenciales para la vida diaria de los vecinos —empleo, atención a la salud mental y sanidad hospitalaria— se han convertido en focos de debate político, preocupación ciudadana y reproches cruzados entre el gobierno municipal y la oposición.
Tres frentes distintos, pero conectados por una misma sensación: la de una ciudad que, pese a su peso económico y poblacional, percibe carencias en servicios básicos clave. Uno de los episodios que más controversia generó a comienzos de año ha sido la pérdida de la Oficina Regional de Empleo en Alcobendas.
El cierre de este recurso obliga a los vecinos a desplazarse a San Sebastián de los Reyes para realizar trámites relacionados con la búsqueda de empleo, la formación o el acceso a programas y ayudas laborales. Aunque se trata de una competencia autonómica, la decisión ha sido interpretada por parte de la oposición como un síntoma del debilitamiento progresivo de los servicios públicos en el municipio, y también creen que el silencio del PP local ante su cierre es el síntoma del seguidismo de la alcaldesa Rocío García Alcántara a la Comunidad de Madrid incluso con temas que perjudican al municipio.

Desde el ámbito político local se ha señalado que este traslado no es una cuestión menor. Alcobendas es una ciudad con un importante tejido empresarial y con miles de personas que recurren periódicamente a los servicios de empleo, ya sea por situaciones de desempleo, mejora profesional o formación.
La concentración de la atención en una única oficina para dos municipios de gran tamaño plantea, según estas críticas, problemas logísticos, mayor saturación y tiempos de espera más largos, afectando especialmente a los colectivos más vulnerables.
Este cierre se suma, además, a otras denuncias sobre el funcionamiento de los servicios municipales. La oposición habla de un deterioro acumulado, mencionando la reducción de actividades en espacios culturales, tensiones en los servicios sociales y departamentos municipales sobrecargados por falta de personal. Todo ello alimenta un relato de pérdida de peso de Alcobendas frente a otras localidades del entorno, especialmente en su relación con la Comunidad de Madrid.
SALUD MENTAL
Otro de los grandes asuntos que lleva años sobre la mesa es la necesidad de un nuevo centro de salud mental. La reivindicación no es nueva: vecinos, profesionales sanitarios y asociaciones llevan más de una década alertando de la saturación del actual Centro de Salud Mental Miraflores, cuyas limitaciones de espacio, accesibilidad y habitabilidad se han agravado con el aumento de la demanda asistencial.
En los últimos tiempos, la salud mental ha pasado a ocupar un lugar central en la agenda pública, y Alcobendas no es ajena a esa realidad. En este contexto, el Ayuntamiento ha dado pasos relevantes al ofrecer a la Comunidad de Madrid suelo municipal para la construcción de un nuevo centro especializado.
A comienzos de 2024 se pusieron sobre la mesa varias parcelas, y tras los informes técnicos correspondientes se seleccionó una ubicada en Fuente Lucha, junto a la Universidad Popular Miguel Delibes. Se trata de un terreno de casi 3.000 metros cuadrados, valorado en más de 2,7 millones de euros, que permitiría levantar un equipamiento moderno y adaptado a las necesidades actuales.
El futuro centro estaría orientado a especialidades como psiquiatría, psicología y salud emocional, y estaría vinculado al Hospital Infanta Sofía. El objetivo es doble: aliviar de manera definitiva la saturación del centro actual y reforzar la red de atención en salud mental en la zona norte de la región.
Desde el gobierno municipal se insiste en que existe voluntad política y que la propuesta ha sido bien recibida por la Comunidad de Madrid, aunque desde la oposición se mantienen dudas sobre los plazos reales y el grado de implicación efectiva para que el proyecto no vuelva a quedarse en una promesa más. Si el empleo y la salud mental generan inquietud, el ámbito hospitalario no se queda atrás.
En las últimas semanas, el ‘culebrón’ del nuevo hospital de Alcobendas ha vivido un avance decisivo tras meses de incertidumbre. La Mesa de Contratación del Ayuntamiento ha propuesto aceptar la oferta presentada por HM Hospitales para el desarrollo del proyecto, al considerarla viable tanto desde el punto de vista económico como urbanístico. La decisión llega después de un proceso complejo, marcado por ofertas muy elevadas que obligaron a solicitar justificaciones adicionales a las empresas aspirantes, entre ellas HM Hospitales y Hospiten.
La evaluación final, respaldada por un informe pericial externo, ha permitido desbloquear una situación que se había prolongado más de lo previsto y que había generado dudas sobre el futuro del proyecto sanitario.
El nuevo hospital privado se presenta como una infraestructura estratégica para la ciudad, llamada a reforzar la oferta sanitaria y a complementar la red pública existente.
Sus defensores subrayan el impacto positivo que puede tener tanto en la atención médica como en la generación de empleo y actividad económica. Sin embargo, también hay voces críticas que reclaman garantías sobre su integración en el entorno urbano y su verdadero beneficio para el conjunto de la población.
Así, Alcobendas se encuentra en un momento clave en materia de servicios públicos. Todo ello en un contexto político tenso, con acusaciones cruzadas sobre la defensa —o falta de ella— de los intereses del municipio ante otras administraciones por cuestiones partidistas.


