La falta de iluminación en varios puntos de El Soto de La Moraleja vuelve a situarse en el centro del debate vecinal. Durante las últimas semanas, residentes de la zona han trasladado a LAMORALEJA.COM diversas quejas por la escasa visibilidad en calles clave del barrio, especialmente durante las primeras horas de la mañana. El problema, que afecta de forma directa a peatones que se desplazan diariamente hacia el transporte público, ha reavivado la petición de mejoras urgentes en el alumbrado público.
En este sentido, los vecinos denuncian que la situación se ha vuelto insostenible. Una vecina se ha puesto en contacto con este medio para explicar que, «resido en la Calle Dalia, y cada mañana, mi hijo, que cuenta con una discapacidad visual, debe recorrer la cuesta que conecta con el Colegio Las Irlandesas El Soto para dirigirse posteriormente al metro rumbo a la universidad». Asimismo, la ausencia de iluminación provoca serias dificultades para quienes ya parten con una visión reducida o nula, y hace el trayecto peligroso para el resto de vecinos y peatones.
Sin ir más lejos, la preocupación no es nueva. Según nos explica esta vecina, su hijo sufrió un atropello el año pasado, un suceso que incrementa la inquietud de la familia ante la falta de luz en horas de tránsito escolar y laboral. “Por favor, mejoren la iluminación y faciliten la vida a las personas con dificultades”, reclamaba en su mensaje. Una petición sencilla, directa y que refleja el sentir de un número creciente de residentes.

LA ILUMINACIÓN, UN PROBLEMA QUE CADA VEZ SE AGRAVA MÁS EN EL SOTO DE LA MORALEJA
La zona afectada, conocida por su pendiente y su constante movimiento de estudiantes, familias y trabajadores, se ha convertido en un punto crítico durante los meses de otoño e invierno, cuando el amanecer se retrasa y la circulación peatonal coincide con momentos de baja o nula iluminación. Los vecinos aseguran que el apagado temprano de las farolas o su funcionamiento irregular genera un entorno poco seguro, no solo para personas con discapacidad visual, sino también para menores que acuden a sus centros educativos o vecinos que optan por desplazarse caminando hacia el transporte público.
En este sentido, la petición no se limita únicamente a una exigencia de mejora técnica, sino que incorpora un componente social y de inclusión. Los residentes consideran que, en un distrito como El Soto de La Moraleja, la accesibilidad y la seguridad vial deberían contar con estándares acordes a las necesidades reales de quienes viven y transitan por la zona.
EL GRAN DESAFÍO DE EL SOTO DE LA MORALEJA PASA POR LA SEGURIDAD, LA MOVILIDAD Y LA ACCESIBILIDAD
Siguiendo esta línea, el caso expuesto por esta vecina pone de manifiesto un problema que, según señalan varios residentes consultados, afecta a diferentes calles de El Soto y no se circunscribe a un solo punto. La movilidad en condiciones de penumbra incrementa el riesgo de tropiezos, accidentes, atropellos e inseguridad general, especialmente en áreas con pendientes pronunciadas o aceras estrechas y mucha circulación de vehículos.
Una zona de gran tránsito que lleva a los vecinos a exigir a la alcaldesa de Alcobendas, Rocío García Alcántara, que refuerce varios puntos imprescindibles en el día a día de la ciudad, como la necesidad de contar con un alumbrado estable, suficiente y bien temporizado. Concretamente, las asociaciones vecinales y residentes esperan que el Ayuntamiento de Alcobendas o los departamentos responsables del alumbrado tomen nota de las quejas y actúen.
La preocupación expresada refleja una problemática que va más allá de una simple molestia y se adentra en cuestiones de seguridad, inclusión y bienestar comunitario. Mientras la comunidad espera una respuesta institucional, la conversación sobre la iluminación en El Soto de La Moraleja sigue abierta. Los vecinos insisten en que el Consistorio debe mejorar el alumbrado y que no es solo una inversión en infraestructura, sino una apuesta por la seguridad y la calidad de vida de todos los que viven, estudian y trabajan en la zona.


