Luces y sombras en Alcobendas: millones de LED navideños y las zonas ‘a oscuras’ en La Moraleja

El contraste entre el despliegue de luces navideño de Alcobendas y la falta de iluminación que sufren algunas zonas de La Moraleja llama la atención entre los vecinos de la urbanización, que sufre una cronificada situación con la falta de potencia lumínica.

La Navidad ya ha llegado a Alcobendas y lo ha hecho con un despliegue lumínico sin precedentes. El Ayuntamiento ha presentado una campaña de iluminación que supera los 1,7 millones de bombillas LED, complementadas por 113 arcos decorativos y 1.032 motivos ornamentales distribuidos por calles, plazas y zonas comerciales.

La alcaldesa, Rocío García Alcántara (PP), resumió este jueves el espíritu de estas fiestas con un mensaje oficial cargado de entusiasmo: «Hoy damos el pistoletazo de salida a la época más especial y mágica del año, la Navidad. Cada luz encendida, cada actividad, cada sonrisa de un niño, cada abrazo de nuestros mayores, hablan de una ciudad viva, solidaria y llena de esperanza. Esta Navidad, nos volvemos a encontrar».

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Sin embargo, mientras el centro y los ejes comerciales disfrutan de una iluminación navideña extraordinaria, en La Moraleja —uno de los barrios más emblemáticos y de mayor renta del municipio— varios vecinos y representantes vecinales denuncian que algunas zonas permanecen literalmente «a oscuras». La campaña de 2025 marca un salto cuantitativo respecto a años anteriores.

El Ayuntamiento ha apostado por reforzar la identidad navideña del centro, con especial atención a los itinerarios comerciales donde el encendido busca apoyar la actividad económica local. La gran novedad es la instalación de un abeto de 10 metros en la Plaza del Pueblo. El simbólico árbol luminoso aspira a convertirse en un nuevo punto de encuentro para familias, visitantes y comerciantes durante las semanas festivas.

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Navidad en Alcobendas. Foto: Municipal.

La estrategia municipal para esta temporada se basa en la iluminación como elemento cohesionador, tal como afirmaba la alcaldesa: «Gracias a todos los que hacéis posible que nuestra ciudad brille un año más». Pero no todos los rincones de Alcobendas brillan por igual.

CALLES A OSCURAS Y VECINOS PREOCUPADOS

Mientras el centro multiplica la luz navideña, en La Moraleja la iluminación pública es motivo de queja vecinal desde hace meses. Los residentes aseguran que hay calles que permanecen demasiado oscuras en horario nocturno, lo que genera sensación de inseguridad y dificultades para la movilidad peatonal.

Beatriz Navarro, máxima responsable de la Entidad de Conservación de El Soto de La Moraleja, expresó hace unos meses una crítica clara a la situación actual: «Lo cierto es que hemos notado que se ha bajado la potencia de iluminación. He hablado con la alcaldesa, porque esto no puede ser. Se tiene que subir la iluminación». Navarro recuerda que la urbanización asumió en el pasado los costes de mantenimiento del alumbrado, pero que hace años la competencia pasó al Ayuntamiento.

Desde entonces, afirma, la intensidad lumínica ha disminuido: «Muchos vecinos acaban de trabajar tarde, y a la vuelta a casa están oscuras determinadas zonas. Antes había más luz. Estamos peleando para que suban los lúmenes». Una de sus críticas más concretas apunta a las farolas instaladas en algunos puntos, que considera inadecuadas por diseño y posición: «Hay farolas en determinados enclaves que son propias de autopista y no entendemos que estén a esa altura. Pierden potencia lumínica. Estamos peleando para que las quiten».

El malestar no es nuevo. Según vecinos y entidades de conservación, la baja iluminación no es un problema puntual ni reciente, sino un asunto que se arrastra desde hace años. Hablan de una sensación de cronificación, de una iluminación que nunca termina de corregirse pese a las reiteradas comunicaciones al Ayuntamiento. La impresión de fondo es que las mejoras llegan con cuentagotas, mientras zonas completas de la urbanización siguen con niveles lumínicos muy por debajo de los que consideran adecuados.

La falta de avances visibles ha consolidado la idea de que La Moraleja vive en un bucle permanente: se reportan las sombras, se prometen ajustes, pero el alumbrado vuelve a quedarse corto en cuanto cae la noche.

LA OPOSICIÓN CRITICA LA SITUACIÓN

Los grupos políticos de la oposición recogen este malestar y lo incorporan a su discurso sobre el estado general del barrio. Para Mariano Cañas, concejal de Más Madrid, La Moraleja es mucho más que una urbanización de élites, pese a los estereotipos habituales. En su opinión, el distrito tiene problemas reales y urgentes que deben atenderse. «Se entiende como una urbanización privilegiada, pero también tiene graves problemas: mala iluminación, problemas de seguridad, aceras deterioradas, ratas.

La gente quiere limpieza, seguridad y atención», asegura. En Vox también advierten que el alumbrado público no funciona con regularidad. Su concejal, Fernando Montenegro, explicó que, según les trasladan vecinos, hay calles mal iluminadas y que, en según qué casos, no saben si se debe a medidas de ahorro, a fallos técnicos o simplemente a una falta de mantenimiento eficaz.

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