Halloween no siempre ha sido una celebración tranquila en La Moraleja y sus urbanizaciones. Aunque para muchas familias representa una oportunidad para disfrazarse y disfrutar de una noche diferente, durante años también ha estado acompañada de concentraciones multitudinarias de jóvenes, lanzamiento de huevos y altercados que obligaron a reforzar la presencia policial en distintos puntos de Alcobendas.
El Ayuntamiento volverá a incrementar la vigilancia durante la noche del 31 de octubre, especialmente en los parques y zonas verdes de las urbanizaciones. Una decisión que tiene detrás una larga historia de incidentes que se remonta a principios de los años 2000 y que tuvo algunos de sus episodios más complicados entre 2014 y 2015.
Uno de los principales focos de estos problemas ha sido tradicionalmente El Encinar de los Reyes, aunque las gamberradas también se extendieron a otros puntos como El Soto de la Moraleja, la Plaza de La Moraleja y la avenida de Bruselas.
Los orígenes: de la tradición estadounidense a las batallas de huevos
Halloween tiene una historia particular en El Encinar de los Reyes. La celebración llegó a esta zona vinculada a la comunidad estadounidense que residía en la urbanización, donde los niños salían disfrazados de casa en casa para pedir caramelos con el tradicional «truco o trato».
Sin embargo, junto a esa tradición festiva también se desarrollaron comportamientos más gamberros entre algunos grupos de jóvenes. Las pandillas comenzaron a protagonizar enfrentamientos en los que se utilizaban huevos, en ocasiones mezclados con pintura, para lanzarlos contra fachadas y vehículos.

Estas prácticas llevaban produciéndose desde hacía aproximadamente 15 años. Es decir, las batallas de huevos ya formaban parte de los problemas asociados a Halloween desde principios de la década de los 2000. Los parques y puntos de encuentro de las urbanizaciones se convirtieron en algunos de los lugares habituales para estas concentraciones. Lo que para unos era una noche de diversión terminó provocando daños en propiedades privadas y molestias para numerosos residentes.
2014: cerca de 300 menores ponen en jaque a la Policía
La situación comenzó a adquirir una dimensión especialmente preocupante en los alrededores del centro comercial de El Encinar de los Reyes.
Durante Halloween de 2014, cerca de 300 menores procedentes de diferentes puntos de Madrid se concentraron en el parque situado frente a esta superficie comercial. La reunión terminó con peleas, carreras, robos entre jóvenes, lanzamiento de huevos, petardos y bengalas.
Uno de los episodios más graves fue la agresión que sufrió un joven con un cohete. Además, los bomberos tuvieron que intervenir al final de la noche para apagar varios incendios en papeleras y otros elementos del mobiliario urbano. La presencia de menores consumiendo alcohol también generó preocupación entre los responsables de seguridad. Las autoridades tuvieron que plantearse cómo se había conseguido introducir bebidas alcohólicas en una concentración de estas características.
La ubicación del parque añadía otra dificultad: se encuentra junto al límite entre Alcobendas y Madrid. Algunos jóvenes aprovechaban esta circunstancia para cambiar de acera cuando aparecía una patrulla, dependiendo de qué Policía Municipal acudiese al lugar.
2015: centenares de jóvenes y una noche de bengalas, petardos y peleas
Los antecedentes de 2014 hicieron que las autoridades preparasen un dispositivo especial para la noche del 31 de octubre de 2015. Dos días antes, el 29 de octubre, ya se había anunciado un refuerzo de la vigilancia en el parque situado frente al centro comercial de El Encinar. Tanto la Policía Local de Alcobendas como los servicios de seguridad privada de la superficie comercial tenían previsto incrementar su presencia.
También se puso en marcha un plan para controlar la compra masiva de huevos en centros comerciales y evitar las tradicionales guerras que se producían durante Halloween. Sin embargo, las previsiones volvieron a cumplirse. El 2 de noviembre de 2015, las crónicas de aquella noche describieron una concentración de centenares de jóvenes en el parque de El Encinar de los Reyes.
Entre los incidentes registrados se encontraban peleas, carreras, lanzamiento de huevos, petardos y bengalas, además de faltas de respeto a los agentes. Las policías municipales de Alcobendas y Madrid llegaron a verse desbordadas por la cantidad de jóvenes que acudieron a la convocatoria.

La situación también generó preocupación entre los clientes del centro comercial. Algunos vecinos que habían acudido a cenar aseguraron haber pasado miedo al abandonar las instalaciones y encontrarse con los grupos de jóvenes. La noche terminó con algunos jóvenes atendidos por quemaduras y varios casos de intoxicación etílica.
2016: la coordinación policial consigue reducir los incidentes
Un año después, en 2016, las autoridades volvieron a preparar un dispositivo especial para evitar que Halloween terminara de la misma manera. La principal diferencia fue la coordinación entre las policías municipales de Alcobendas y Madrid. Desde primeras horas de la tarde, una unidad policial permaneció estacionada en el parque situado en Camino del Cura para controlar la llegada de los jóvenes.
Aunque volvieron a concentrarse numerosos menores, el operativo consiguió evitar los episodios de vandalismo que habían marcado los dos años anteriores en ese punto.
No obstante, el lanzamiento de huevos contra vehículos continuó produciéndose en otros lugares de las urbanizaciones. La Policía Local reconocía entonces que esta práctica seguía presente, aunque aseguraba que los dispositivos desplegados durante los años anteriores habían conseguido reducirla considerablemente.
También colaboró la dirección del centro comercial, que estableció medidas para controlar el acceso de los grupos de jóvenes y evitar que utilizaran sus establecimientos como lugar de reunión.
2017: la Policía controla la compra masiva de huevos
Los problemas relacionados con Halloween tampoco desaparecieron en 2017. Ese año, la Policía Local de Alcobendas anunció un nuevo plan especial para impedir actos vandálicos durante la noche del 31 de octubre. El dispositivo puso especial atención en la compra masiva de huevos, uno de los elementos utilizados tradicionalmente para realizar lanzamientos contra viviendas y vehículos.
La vigilancia se extendió a diferentes puntos de las urbanizaciones, entre ellos El Soto de la Moraleja, la Plaza de La Moraleja, El Encinar de los Reyes y la avenida de Bruselas.

Además, los agentes controlaron el consumo de alcohol en la vía pública y mantuvieron contacto con los servicios de seguridad privada de las urbanizaciones y las empresas de autobuses para detectar posibles desplazamientos de grupos con huevos, bebidas o material pirotécnico.
Una de las medidas contempladas consistía en incautar las grandes cantidades de huevos que pudieran estar destinadas a actos vandálicos. Los productos intervenidos podían ser reclamados posteriormente por sus propietarios o tutores legales, mientras que aquellos que no fueran reclamados se entregarían a las religiosas de Cottolengo.
2018: El Encinar vuelve a quedar bajo vigilancia policial
La preocupación se mantuvo en 2018. Las policías municipales de Alcobendas y Madrid volvieron a preparar un dispositivo especial para evitar que el parque situado frente al centro comercial de El Encinar de los Reyes se convirtiera otra vez en un punto de concentración multitudinaria.
El objetivo era impedir que se repitieran las escenas de años anteriores, con lanzamiento de bengalas, huevos y petardos, además de botellones y peleas. La vigilancia se concentró especialmente en este parque, que ya se había convertido en uno de los principales puntos conflictivos durante la noche de Halloween.
La experiencia de los operativos anteriores había demostrado la importancia de coordinar a los agentes de ambos municipios para evitar que los grupos aprovecharan el límite territorial para eludir los controles.
Un refuerzo policial para evitar que se repita la historia
La evolución de Halloween en La Moraleja, El Encinar y el resto de las urbanizaciones de Alcobendas refleja cómo una celebración vinculada inicialmente a la tradición estadounidense terminó convirtiéndose, durante determinados años, en un problema de seguridad y convivencia.
Desde las batallas de huevos de principios de los años 2000 hasta las concentraciones de centenares de menores de 2014 y 2015, pasando por los dispositivos especiales de 2016, 2017 y 2018, los antecedentes explican por qué las autoridades mantienen una atención especial sobre estas zonas.

El lanzamiento de objetos contra vehículos y viviendas, las concentraciones multitudinarias y los problemas derivados del consumo de alcohol obligaron a incrementar la vigilancia y a establecer medidas preventivas que van más allá de la presencia policial en las calles.
Por ello, Alcobendas volverá a reforzar el dispositivo policial durante Halloween de 2026, con especial atención a los parques y zonas verdes de las urbanizaciones. El objetivo es evitar que vuelvan a repetirse los episodios que durante años alteraron la tranquilidad de los vecinos.


